Saltar al contenido

Sobre sacrificios y límites el dolor es inevitable, ya el sufrimiento …

Sobre sacrifícios e limites a dor é inevitável, já o sofrimento... El artículo “La teoría de la restricción de los consumidores”, escrito por Mariana Prates me llevó a reflexionar sobre lo difícil que es para reconocer la fina línea entre hacer sacrificios y aceptar límites. La idea de hacer sacrificios puede dejarnos frustrados por no ser capaces de realizar todo lo que queremos, teniendo que renunciar a algo para tener otra.

Como la Mariana ejemplificó, tener que dedicar un tiempo para hacer una maestría puede ser sacrificante para alguien que decidió hacerlo por las razones equivocadas. Pero para otros, ceder una parte de su tiempo libre para dedicarse a la maestría es lo mismo que hacer un ahorro para el futuro. La misma situación, diferentes percepciones.

“No está en el ajetreo de las calles, no en los gritos y aplausos de las multitudes, pero dentro de nosotros mismos, que son los triunfos y derrotas.” Longfellow

Esto está directamente asociado a nuestras expectativas. Como comente en el artículo “Consumo y consumismo cómo diferenciar?”, La sociedad y la economía basadas en el consumo hicieron que la adquisición de bienes y servicios se transforme en sinónimo de felicidad. Por eso, dejar de consumir algo, o tener que renunciar a algún bien en detrimento de otro, puede generar un sentimiento de frustración.

Pero, ¿cómo lo haría Carlos Drummond de Andrade, “El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”. Es decir, podemos sentirnos limitados por las situaciones de la vida o podemos establecer nuestros propios límites. Entonces pregunto ¿por qué no tomar ese limón y hacer una limonada? Hay un pasaje muy interesante del libro “El hombre más rico de Babilonia” (Ed. Ediouro) que ayuda a reflexionar sobre los límites que existen en nuestra vida, ya sea que los aceptemos o no

“En verdad, todos los hombres tienen más deseos de lo que pueden satisfacer. ¿Creen que puedo cumplir todos mis sueños porque soy rico? Se trata de una falsa idea. Hay límites para mi tiempo. Hay límites para mi energía. Hay límites para la extensión de mis viajes. Hay límites para qué consumo a la mesa de comedor. Hay límites para los placeres de mi vida.

A partir de ese principio, lo que tenemos que hacer es mapear todos nuestros sueños, pequeños o grandes, y evaluar cuáles son posibles de ser realizados. En la práctica, identificamos lo que realmente es importante y hacemos un plan de acción con todo lo que necesita ser realizado para alcanzar esos objetivos.

Ya los deseos que sobran no deben ser encarados con derrotismo, sino como aprendizaje en el arte del contentamiento. Después de todo, ningún objetivo está aislado. Cada decisión que tomamos para una determinada área de la vida afecta a todas las demás. Por eso, la felicidad está en equilibrar todos los papeles de la mejor manera posible.

“Aquel que sabe contentarse con lo razonable se siente bien, aunque tenga que acostarse sobre la tierra. Sin embargo, aquel que no sabe contentarse con lo razonable, incluso en los mundos celestiales permanecerá insatisfecho, por eso aquel que sabe contentarse con lo razonable es rico, aun siendo pobre, mientras que aquel que no sabe contentarse con lo razonable es pobre incluso ser rico. “el último sermón del Buda

Las negociaciones internas y la disciplina son fundamentales para evitar el sentimiento de frustración. Es un trabajo diario, que muestra frutos sólo con mucha persistencia. Al principio, necesitamos recordar constantemente el porqué de estar haciendo eso, además de intentar ignorar los caminos que conducen a la satisfacción inmediata (como dejar de estudiar para ver una película, por ejemplo). Con el tiempo, esto se convierte en parte de la rutina.

Pero es importante que sepa de una cosa habrá días en que los objetivos parecerán sin propósito o incluso períodos en que nos sentimos desanimados y sin energía. En esos días, lo ideal es hacer otra cosa y no pensar en el asunto. Tomar decisiones importantes en esos días sólo nos obligará a repensar el asunto después. Entonces, es mejor evitar el retrabajo.

Así, puede parecer contradictorio, pero establecer límites es liberador. Nuestros cuestionamientos interiores disminuyen cuando establecemos con claridad a dónde vamos y qué esperar, así como qué concesiones decidimos hacer.

Resalto que la idea no es contentarse con poco. Es contentarse, o estar contento, con lo que somos capaces de tener y realizar. Es decir, dejamos de contemplar el reflejo de los demás y pasar a vernos por el espejo interior.

Foto de crédito a freedigitalphotos.net.

Sobre sacrificios y límites el dolor es inevitable, ya el sufrimiento …
4.8 (96%) 10 votes