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Sea socio de su cónyuge y gane más dinero y amo

El matrimonio es una institución tan antigua como el ser humano, pero desde los tiempos remotos, se ha mostrado un puerto seguro para algunos y un verdadero espectáculo de horror para otros.

El ser humano, con todas sus complejidades y diferencias de pensamiento e interpretación de los hechos, no convive fácilmente con otras personas sin alguna disposición y esfuerzo.

Si ya es difícil lidiar con algunos con quienes tenemos menos acercamiento, como por ejemplo, compañeros de trabajo, imagine dividir casi todos los aspectos de la vida con otra persona …

¿Y si esa persona tuvo una educación, un ambiente social y cultural, una realidad financiera y emocional totalmente diferente de la suya? Más desafíos.

Pero tiene una cosa que resuelve todo esto de la misma manera que las personas eligen quedarse juntas, formando una pareja, ellas también pueden elegir cambiar sus propios puntos de vista en relación al compañero, adoptando una visión más comprensiva y positiva de los hechos y de las tareas que desempeñan.

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Entienda los compromisos profesionales y financieros del otro

Recibimos muchos correos electrónicos de lectores del sitio que reclaman que no logran mantener sus vidas financieras ajustadas porque no logran establecer una asociación positiva con el cónyuge y también con los hijos en algunos casos.

Es aquella situación donde hay el esfuerzo sólo del marido o de la esposa para generar y administrar el dinero del hogar, mientras que el otro no se involucra y tampoco colabora para el buen desarrollo de las finanzas.

Y la cuestión aquí no es si los dos deben o no trabajar para generar ingresos, sino la falta de asociación en la administración de la renta familiar.

Hay casos donde ambos trabajan, pero hay una completa desarmonía en la aplicación del dinero para el bien común, para alcanzar proyectos mayores. Es como algunos dicen “el mío es nuestro, pero el suyo (a) es sólo de él (a)”.

Y también hay casos donde sólo uno de los dos genera ingresos, pero hay un perfecto trabajo en equipo para la mejora de la familia en todos los aspectos.

Por lo tanto, es fundamental que un cónyuge entienda muy bien las actividades que otro desempeña, el tiempo que lleva para hacer eso, y los beneficios de lo que hace, sean ellos individuales o colectivos; financieros o no.

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Enfrentando a su cónyuge como el mejor socio del mundo

El matrimonio es una sociedad, en el caso civil, pero es una sociedad, y como tal, hay altas expectativas de que los “socios” cumplan bien con su papel para que la “empresa” (el hogar, la familia) prospere y, es “lucrativa” (donde los dividendos son el amor, la confianza, el respeto, las experiencias magníficas, en fin, la mejora de la calidad de vida para ambos).

Si en una empresa, los socios conversan mucho, hacen planes, trazan metas, establecen objetivos, y organizan los recursos humanos y financieros para que todo camine bien, dentro del matrimonio no debería ser diferente.

A pesar de toda la esfera emocional, que tiene un peso relevante dentro de una relación a largo plazo, no podemos olvidar que hay también una esfera racional, material, que necesita estar equilibrada para que las necesidades (primero) y los deseos (después) ambos se suplen.

Así, las parejas necesitan comprender la importancia del diálogo franco y transparente en relación al futuro de la familia ya las metas que desean alcanzar, pero principalmente necesitan conversar sobre el precio que van a tener que pagar para llegar allí.

Quizá se necesitan largas jornadas de trabajo, y para ello, el otro “socio” necesita cuidar las tareas del hogar para facilitar la vida para ambos.

Tal vez muchos viajes sean necesarios, y de igual forma, el otro necesita apoyar y comprender que aunque quedan distantes el uno del otro por algunos días, el resultado final será mejor.

Tal vez ambos queden sin trabajo, y necesitarán tener equilibrio emocional para juntos buscar soluciones para generar ingresos, habiendo más apoyo de quien es más fuerte emocionalmente, para animar y animar al otro a actuar y cambiar la situación.

Tal vez sea necesario vender el coche, o incluso la casa, y comprar una casa más pequeña, o alquilar, para evitar un colapso financiero aún mayor. Ambos necesitan comprender y asumir juntos la responsabilidad de esas decisiones difíciles, que pueden ser desagradables hoy, pero que en el futuro van a salvar a la “empresa” de una quiebra.

En el caso de que se trate de los desafíos que nos aguardan (yo también estoy casado y tengo mis luchas), lo importante es comprender que es mucho mejor razonar, con respeto y cariño, sobre las posibilidades de mejora (aunque generen dolores), que abrir “Fuego amigo”, atacando al “socio” y contribuyendo a la destrucción del hogar.

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conclusión

Las parejas que aprenden a ver al otro como un gran socio para lo que venga y venir, tendrán muchas más posibilidades de que juntos prosperen, no sólo financieramente, sino en todas las esferas de la vida.

Experimentarán uno por el otro un amor rico, verdadero y profundo, que podrá ser extravasado en maravillosos e inolvidables momentos a dos.

Y para usted, que ya está en plena armonía con su “socio”, que tal programar para el próximo fin de semana aquel viaje romántico para brindar el éxito de esta caminata? ¡Usted hizo por merecer, y debe celebrar! ¡Un gran abrazo y hasta la próxima!

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