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Por una vida mejor & # 8211; Conversaci√≥n con J√ļlio Machado

Por una vida mejor - Conversación con Júlio Machado Traigo hoy para ustedes, lectores del Dineroma, una charla muy interesante y oportuno para los días de hoy. Yo hablé con el profesor y consultor empresarial Julio Machado en aspectos importantes del desarrollo humano, las exigencias del mundo de hoy y la sociedad de consumo. Creo que los temas abordados proporcionarán un momento de reflexión y de rescate de valores importantes que se olvidan en virtud del ritmo alucinante impuesto por la actualidad.

El Profesor Júlio es biólogo, estudioso en Filosofía e investigador del comportamiento humano. Actúa junto a las empresas como consultor desde hace más de 20 años, con foco en la calidad de vida [Bb] , desarrollo humano y relaciones interpersonales. Su trabajo sigue una línea más motivacional y, al mismo tiempo, introspectiva.

“Es un autor de los libros” Amor y cambio “(Editora Fenix, 6ª edición),” Historias para crecer “(Editora Fenix, 3ª edición) y” Sexo con libertad “(Editora Voces, 9ª edición). Para obtener más información acerca de su visita de trabajo www.juliomachado.com.br.

La mirada de nuestro entrevistado sobre los asuntos que permean la vida de todos nosotros será presentado a ustedes en el formato de pequeños temas. Con la palabra, Prof. Julius.

Hombres, mujeres y la relación con el EU
Hoy creamos una tela, una especie de trampa alrededor de nosotros. La demanda social es muy grande y acabamos sin tiempo para nosotros mismos. El llamamiento de los medios de comunicación contribuye bastante a este tipo de comportamiento. Veo individuos altamente estresados, un estrés existencial. Nos falta nutrición espiritual.

Uno de los pilares de mi trabajo es llevar a la gente a percibir la importancia de la “pausa para afilar el hacha”. Los hombres y las mujeres carecen de auto-conocimiento. Necesitamos priorizar un tiempo y un espacio para meditar, para leer algún texto espiritual, para cultivar un silencio fértil. Momento para cuidar de nuestro jardín interior.

Sólo podremos desarrollar relaciones afectivas sanas desde el momento en que me conozco y cuido bien de mí. Así, no pondré la responsabilidad de mi felicidad en las manos del otro y no desarrollaré compulsiones como el uso de drogas y el consumismo.

La lógica del consumismo
Estamos un poco perdidos en relación con los valores, especialmente los jóvenes, pues los medios de comunicación aumentan el valor del tener, del status, del cuerpo perfecto, del poder. Esto lleva al individuo a buscar la cantidad para poder mantenerse en el mundo moderno, olvidándose de lo esencial que es ser humano!

Es necesario prestar atención a la lógica del consumismo que nos traga. Ver el universo de las empresas. Ellas están muy preocupadas en aumentar su volumen de ventas, ganar competencias, pero hay que cuidar del lado humano de las relaciones de trabajo.

Por ejemplo, la semana pasada fui invitado a dar un entrenamiento conductual en una convención de ventas en Bahía. La demanda partió de los jóvenes consultores que sentían la necesidad de un tipo de trabajo así, enfocado en el desarrollo personal.

¿Por qué esa necesidad? ¡Porque no somos TERES HUMANOS, sino SERES HUMANOS! No basta con ofrecer entrenamientos en ventas, hay que cuidar el lado humano de los empleados.

Predadores y Combatientes
En cuanto a las empresas, es oportuno resaltar algunos puntos la gente necesita saber que vender bien algún producto y estar satisfecho en esa función se completa! También es necesario reconocer la importancia y la necesidad de la competencia de una manera diferente de la habitual. Cuando asumimos el papel de Combatientes y no de Predadores conseguiremos la humanización en el trabajo.

En el ejemplo de la película “El último de los moicanos” cuando la lucha entre los ejércitos se encierra, el vencedor reconoce el mérito de su adversario, honrándolo, y no humillándolo. Si esto sucediera en la lógica empresarial, traería muchos beneficios. La competencia necesita inspirarnos; usted gana más si el otro puede ganar también. La lucha predatoria que asistimos trae muchos perjuicios al sistema como un todo. El ganar a cualquier precio hiere el equilibrio del sistema.

El lado financiero es consecuencia
El trabajo que desarrollo en relación con el dinero [Bb] también tiene un enfoque conductual. Como dice el poeta Mário Quintana “No corras detrás de las mariposas. Cuida bien de tu jardín que ellas vendrán hasta ti “. Tener dinero es consecuencia de hacer lo correcto. Es necesario llevar al individuo a saber cuál es su deseo. El deseo está detrás de todo. Lo que deseo y por qué deseo.

Por ejemplo, tiene muchos niños en que el placer está en la compra del juguete y no en el juego. Esto es un indicador importante. Ganar y no utilizar es una señal de que no es lo que quiere. Aumentar la cantidad de bienes no nutre el vacío existencial. Esta falta no es material, es existencial. Cuando cuido bien de mi vida y de mis relaciones, mi lado financiero será más equilibrado, ya sea con mucho o con poco dinero.

“¿Tienes sed de qué?
En el fondo, todos tenemos un deseo mayor, la sed de SER. La compulsión del consumo, en el fondo, es el intento de satisfacer el deseo mayor, la ausencia. A esa sed del alma, cada uno puede dar el nombre que quiera. Todos buscan la comunión con lo trascendente, con el todo.

Estamos en busca de nosotros mismos, estamos tratando de matar esa sed. Esto sólo se encuentra en la experiencia espiritual. Encontrar esa energía, esa presencia, que no de algo o alguien fuera de nosotros, es fundamental para que la paz y la vida sana se hagan realidad.

Es necesario reconocerlo y plantear las cuestiones sobre el dinero dentro del escenario de la búsqueda de satisfacción de un deseo mayor.

Gracias. Julius. Aprovecho la oportunidad de publicar también el texto del resumen “El deseo que habita en” enviado por él cuando nuestra conversación. A través del texto tendremos oportunidad de profundizar algunos puntos mencionados por él y tratar de averiguar qué reales deseos [Bb] que nos habitan y lo que hacemos para hacerlos reales.

El deseo que habita en nosotros – por Jean-Yves Leloup

La definición psicoanalítica de la salud es mantenerse lo más cerca posible de su deseo más íntimo. Cuando estamos en dificultades, cuando pasamos por pruebas en nuestro cuerpo o en nuestra afectividad, si estamos cerca de nuestro deseo íntimo, podemos hacer su travesía.

Muchas veces lo que yo llamo “mi deseo” no es mi deseo. Es el deseo de mi padre o de mi madre en mí, es el deseo de la colectividad en la que yo vivo, o el deseo del universo en mí. El deseo es también una falta, una carencia, una nostalgia. Hay un deseo en nosotros. ¿Un deseo de qué? ¿Un deseo de quién? Tal vez podamos vivir sin “por qué”, pero ¿podemos vivir sin “por quién”?

Descubro entonces que mi deseo puede ser habitado por un deseo más amplio. El deseo del Self en mi ego, el deseo de la Gran Vida en mi pequeña vida. En este caso, no pongo sólo la pregunta “lo que quiero, lo que deseo”, sino las preguntas ¿qué es lo que la vida quiere en mí? ¿Qué quiere el amor en mí?

La espiritualidad tiene por función reencontrar el deseo del regado que tiene sed de la inmensidad y que, a través de su curso, a través de su vida, busca el océano. La mujer samaritana que encuentra al Cristo al borde de un pozo representa a la mujer que tiene sed. Ella es el arquetipo de la psique en su búsqueda del espíritu, de la psique que busca lo que puede verdaderamente apaciguar su deseo.

El camino que ha recorrido es también nuestro camino. Cuando ella se inclina sobre el pozo, el pozo sin fondo de su deseo, ella piensa que el agua material puede apaciguarla. Pregunta a Jesús cómo puede sacar aquella agua con más facilidad y Jesús le responde “El que bebe de esta agua tendrá sed nuevamente”.

Lo mismo sucede con nosotros cuando buscamos llenar el deseo con cosas materiales. Cuanto más tenemos, más queremos. Nuestra sed es mitigada por un momento, pero luego vuelve.

La sabiduría consiste en aceptar nuestros límites. Aceptar nuestro deseo infinito y aceptar que lo vivimos dentro de nuestras limitaciones. Hay en nosotros un deseo de verdad absoluta, de pura luz, pero hay que aceptar que por el hecho de estar en un cuerpo y un espíritu limitado, conocemos la verdad, pero no la verdad. La verdad no es algo que poseemos, sino que es una realidad que somos. Es necesario pasar constantemente de la verdad que tenemos para la verdad que somos.

Y entonces nos acercaremos al Yo. Cuando descubrimos nuestro Yo Soy verdadero, el Grande Yo Soy del viviente, podemos volver a nuestras riquezas materiales y saber que ellas no son la felicidad y que tal vez la felicidad sea compartirlas.


Bernadette Vilhena es educadora de negocios, consultor en varios niveles de la práctica educativa en las empresas. Especialista en Gestión de Personas y estudios en las áreas de Ergología, Gestión del Conocimiento y Educación en el trabajo.

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Crédito de la foto divulgación.

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