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Planificación y negocios mi reino por un mínimo de previsibilidad

Planejamento e negócios meu reino por um mínimo de previsibilidade Por Gustavo Chierighini, fundador de Plataforma Editorial Brasil.

Estimados lectores, seamos francos, no es nada fácil planificar negocios e inversiones en esta tierra varonil. De hecho, no se trata de actividad fácil en ningún lugar del mundo, pero es aún más complicado ante la dinámica en que vivimos, con repentes, sustos recurrentes y cambios repentinos y que insisten en repetirse.

La sugerencia lúdica del título no viene por casualidad. Sugiere más que la importancia que considero al proceso de planificación y pronóstico. Sugiere la inviabilidad de un desarrollo que se sustenta económicamente sin que se pueda disponer de escenarios proyectables.

El hecho es que la rutina del sector empresarial brasileño es el muy poderoso e impredecible. Para el bien o para el mal, los cambios y ajustes en medidas oficiales repentinas sin garantía de continuidad y sustentación entorpecen, y mucho, el proceso de planificación. Y, sin planificación, no existe competitividad que resista al tiempo revuelto.

Digo para el bien, pues en los últimos años una serie de medidas de desoneración tributaria de orientación sectorial han sido implementadas, garantizando impacto directo en la producción, en los beneficios y en el consiguiente consumo – lo que puede ser bueno para los negocios ya establecidos y en línea con el ” modelo productivo que perpetramos. Ya es algo. Pero convengamos, es sólo “algo”.

Intenta, con este escenario, sugerir el desarrollo de tecnología propia sensible y de alta relevancia, o incluso el desembolso privado en investigación y desarrollo a gran escala, sin que para ello sea necesario el insumo de recursos de un gran banco de fomento oficial – o sea, bancada por el sector privado, pura y simplemente, en la mejor tradición del buen capitalismo de mercado. ¿De cierto?

La respuesta es clara y triste. Tales saltos de calidad simplemente no vendrán. Por un obvio y plausible motivo el retorno de este tipo de inversión ocurre después de largos inviernos y, para que eso se viabilice es necesario un pronóstico mínimamente seguro. En resumen, un riesgo demasiado alto para crear productos e invenciones únicas en valor, con potencial competitivo global.

Para reforzar, hago los siguientes cuestionamientos

  • ¿Dónde están las industrias genuinamente nacionales de automóviles?
  • ¿Y la similar para los electroelectrónicos?
  • ¿Cuál fue la última gran invención nacional en el campo científico o tecnológico con aplicación económica directa?

Entiende, querido lector, que no se trata de pesimismo o de ausencia de creencia en la propia tierra (y menos aún de aversión a las industrias extranjeras aquí instaladas vía tecnología importada, esas siempre bienvenidas), pero de enfrentamiento de los hechos. Se trata de la realidad allí del lado de fuera de la ventana.

Necesitamos ajustes y reformas, sí, pero definitiva, en beneficio de una vez y para toda la generación de procesos de producción y de la riqueza. La improvisación puede apoyar circunstancialmente, pero como sabemos, no resuelve el problema central. Basta de medidas que duren sólo uno u otro gobierno.

¿Estás de acuerdo? ¿Ha visto mejoras, pero también cree que tenemos mucho que hacer para el largo plazo? Deja tu comentario en el espacio de abajo. Gracias y hasta la próxima.

Foto de sxc.hu.

Planificación y negocios mi reino por un mínimo de previsibilidad
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