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¿Pagar la escuela del hijo o andar en coche nuevo?

Aunque el título de este texto mencione una elección bien específica, el objetivo aquí es tratar la cuestión detrás de la elección.

En las diversas oportunidades que tenemos para hablar acerca de las finanzas con la gente, nos dimos cuenta de un problema común la dificultad de definir los valores.

Si vamos un poco hacia el lado técnico de la cuestión (después volvemos al comportamiento), el valor es una cosa y el precio es otra completamente diferente.

Mientras que el precio es algo establecido por quien vende, el valor es atribuido por quien desea o compra algo. El precio es bastante influenciado por el sentido común de valor de las personas, pero eso no es una regla. El valor, es algo personal.

Es cierto que algunos vendedores están muy bien entrenados para “despertar” el valor de sus productos o servicios en sus clientes.

Sin embargo, es quien compra que va a decidir si realmente ve suficiente valor en lo que se está ofreciendo, para pagar el precio establecido.

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Valores heredados

Es muy común oír a padres de niños pequeños conversando sobre el futuro de los hijos y mencionando las palabras “valores y principios”.

Todos desean lo mejor para sus herederos. Entendemos (al menos teóricamente) la importancia de enseñarles a valorar lo que realmente importa.

El problema es que sin percibir, con sus actitudes y ejemplos del día a día, terminan transfiriendo a sus hijos sus propios valores, muchas veces distorsionados.

Pero si valor es algo personal, ¿cómo pueden estar distorsionados? Digo esto bajo la mirada de la educación financiera. Usted ya sabe cómo es importante tener disciplina a corto plazo para lograr buenos resultados a largo plazo.

La distorsión que menciono, es cuando alguien renuncia de esta disciplina de forma irresponsable, poniendo en riesgo algo más importante, que sería alcanzado en el futuro. Algo que influye en la calidad de vida propia y también de los dependientes.

Muchos padres saben que tienen problemas en esta área, pero aún no han logrado realizar los cambios necesarios en sus propias mentes. Con eso los errores van siendo enviados poco a poco a la mente de sus hijos, de forma lenta y sutil.

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La influencia social y de los medios

Como si no bastara eso, la convivencia social y los medios también ejercen fuerte influencia en lo que pensamos y hacemos.

Los mayores instrumentos generadores de valor utilizados por las campañas de marketing y publicidad son el “dolor” y el “placer”.

Si un vendedor puede mostrar que el producto o servicio que ofrece elimina su dolor o generar placer en su vida, las posibilidades de que usted compre son enormes (aunque no tenga suficiente dinero y necesita recurrir a los préstamos).

Usted puede incluso no endeudarse para adquirir un producto en una decisión más emocional que racional, pero tal vez va a desequilibrar su presupuesto, al punto de no priorizar aquellas cosas que van a generar buenos frutos más adelante.

La dificultad de elegir pensando en las prioridades

Ahora podemos volver a la pregunta que se utilizó en el título de este texto. Ella expresa la dificultad que muchos tienen entre atender a sus deseos inmediatos e invertir priorizar el medio y largo plazo.

Piense conmigo ¿tiene sentido invertir en una buena educación para su hijo, pagando una escuela privada, aunque tenga que caminar en un coche más viejo?

Pensando en el futuro del hijo, en el impacto positivo que una buena educación traerá, y en el hecho de que el coche, en su esencia, sirve para transportar a las personas, parece muy razonable renunciar a tener un coche caro para poder pagar la escuela del niño.

Para mí es fácil pensar así, ya que en mi escala de valores, la educación vale mucho más que un coche. Pero como los valores son personales, mucha gente no va a estar de acuerdo conmigo (o incluso concuerda, pero no lo hacen en la práctica).

Existen innumerables situaciones similares donde el concepto expuesto puede aplicarse. El núcleo del problema casi siempre está asociado a la vanidad y al estado.

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Preferimos gastar nuestro dinero con cosas que simbolizan riqueza material y buen posicionamiento social, en vez de priorizar el duradero, aquello que nadie podrá quitar de nosotros, como el conocimiento.

conclusión

Busque ejercitar en su mente aquellas cosas que causan impactos verdaderos a lo largo de la vida. El conocimiento, la salud, las buenas relaciones interpersonales, la integridad, son algunos ejemplos.

Resolver esos valores y priorizarlos cuando el asunto involucra el uso del dinero, siempre traerá resultados mejores y duraderos.

En fin, cuidado para no traicionar sus verdaderos valores. La vida suele cobrar un alto precio por eso, allá adelante. ¡Un abrazo y hasta la próxima!

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