estadisticas web Saltar al contenido

Necesitamos (urgentemente) de un soplo continuo de liberalismo

Por Victor Sarfatis Metta, una pareja de Rosenthal y Sarfatis Metta abogados, Master en Derecho Tributario de la PUC-SP y escritor Brasil Plataforma Editorial.

Estimado lector, no es difícil percibir la aversión que una gran parte de nuestro pueblo cultiva sobre el liberalismo; sobre una forma de vivir con menos intervención de los agentes públicos, sus sellos, ordenanzas e instrucciones regulatorias – para regular la vida cotidiana de las personas, sus iniciativas y empresas – donde seríamos más independientes, acreedores y consecuentemente cargaríamos una carga mayor por la responsabilidad que emerge de la responsabilidad “No tutela”.

El punto es que décadas seguido de la intervención del Estado en mayor o menor medida, se ha traducido en una nación cada vez menos viable. Parece una exageración, pero vamos a hablar mejor sobre esto en el texto de hoy.

El rendimiento del esfuerzo, del mérito y de las inversiones diluye en la medida en que la vida cotidiana está constantemente perturbada por la burocracia, las guías, los cambios regulatorios de lo que ya se ha regulado, nuevas normas, más riegos, más impuestos, más impuestos, más complicaciones y mucha, pero muchas inseguridad jurídica (los viejos primos hermanos de la corrupción, la negación del prodigio humano y la ineficiencia).

Lectura recomendada el crecimiento económico y social por un movimiento liberal

Para ilustrar, y como forma de llamar la atención sobre el valle oscuro en el que estamos poco a poco nos poniendo, contará una fábula.

Hace mucho tiempo, en una galaxia distante, había un país que era movido por una lógica propia. Era un país con gente que odiaba a sus políticos, pero amaba más regulación del gobierno en sus vidas.

En este país, vivían personas que pedían más libertad, pero generalmente entendían eso con quitar la libertad ajena. En aquel país, los problemas nunca eran atacados en su origen, solamente en sus efectos. Voy a dar algunos ejemplos.

Un día, notaron que algunos ciudadanos estaban tomando a la fuerza los bienes de otros. La criminalidad era creciente. Decidieron desarmar a la población y para eso soltaron una ley. Pero, como quien sigue leyes como ésta ya no asaltaba y mataba (que ya eran actividades prohibidas), el resultado fue el inverso. La criminalidad sólo creció. Contra toda lógica, la ley se mantuvo.

Otro día, notaron que estaban asaltando con mucha frecuencia puestos de combustibles y sus tiendas de conveniencia, muchas veces a bordo de motos, protegiendo sus rostros con el uso de cascos.

Decidieron soltar una ley que obligara a todos a sacar sus cascos al entrar en esos locales. Pero, como quien fuera a asaltar no seguiría la ley que lo desenmascararía, el resultado fue nulo. Los bandidos siguen robando de casco. Los motociclistas clientes ahora están obligados, burocráticamente, a quitar sus cascos. Contra toda lógica, la ley se mantuvo.

Hay también el caso del concejal que, año tras año, intenta aprobar una ley prohibiendo motos de rodar con grupas en ciertos días, horarios y locales. Dice que busca combatir a los criminales que asaltan en esas condiciones (aparentemente sólo en esos días, horarios y locales). Esta aún no ha pasado. Sin embargo.

Lectura recomendada La nueva Argentina Macri y sus cambios de agenda

Una vez que notaron que grupos asaltaban a personas que acababan de sacar dinero en bancos. Se analizaron el tema hasta concluir que eso sólo era posible por culpa del celular. Batata, prohibieron el uso de celulares en la zona de las cajas de los bancos. Tales tipos de asaltos siguen ocurriendo, pero ahora los clientes no tienen que distraerse durante las filas.

Un día, notaron que las personas tenían interés en desplazarse por las ciudades. Algunos querían ofrecer ese servicio en sus propios vehículos, que llamaban taxi. Para el bien general de la nación, el gobierno creó una reglamentación específica, con color de coche, descuentos de impuestos, licencias limitadas, cursos y regulaciones.

Un día, alguien pasó a ofrecer servicio mucho mejor y más barato, sin necesidad de regulación alguna. No obstante, las alcaldías resolvieron reglamentar este nuevo servicio, fijando hasta cuotas para el género femenino.

En otra ocasión, notaron que muchos deudores se utilizaban de una estrategia para esconder el patrimonio de acreedores, incluso del gobierno. Invierta su dinero en compañías en el exterior, que a su vez reinvestian en Brasil. Para el acreedor, sólo aparecía la inversión en el exterior, pero en la práctica, de forma indirecta, los activos aún estaban circulando en el país.

El órgano de recaudación decidió obligar a todo el mundo a exponer el controlador final de las empresas en el exterior. En la práctica, lo que ocurrirá es que la práctica se mantendrá. El que usaba esa estrategia para proteger el patrimonio seguirá con el mismo expediente, sólo que la inversión será destinada al propio mercado exterior, en vez de Brasil. Contra toda lógica, podemos apostar que la norma se mantendrá.

En todos los casos, la secuencia es la misma. Un gobernante o agente público “iluminado” vio un problema y resolvió que la solución era prohibir un medio para su realización, sin atacar la causa. Al final, el problema siguió sin cambios, con los ciudadanos teniendo más restricciones inútiles en sus vidas.

Lectura recomendada Brasil, un gran cigarra llama ahora a las hormigas! ¿Pagaremos esa cuenta?

Fábulas la parte y carapes a voluntad, necesitamos con urgencia revisar la vida que deseamos llevar en el país en el que dejamos nuestros tantos impuestos. La inviabilidad no será jamás una opción. Piense al respecto. Hasta el próximo.

Necesitamos (urgentemente) de un soplo continuo de liberalismo
5 (100%) 1 vote