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¿Mes de los niños o mes del ahorro?

Álvaro Modernell - Educación Financiera Es notable como ciertas épocas del año son más propicias para algunas cosas. En febrero, tiene Carnaval, como dice Jorge Benjor, desde que aún era Jorge Ben. Las novias desean casarse en mayo – los novios generalmente al año siguiente. Diciembre es el mes de las fiestas. Y en octubre, además del día de los niños y el día de los profesores, caprichosamente también tiene el día del ahorro. Tres de las cosas más importantes de nuestras vidas. Llego a pensar que eso es una conspiración del Universo, como dirían los adeptos de la teoría de la atracción. Puede que en octubre mucha gente descubra el famoso “secreto”. Tomará que este artículo pueda ayudar.

La novedad para muchos es que el 31 de octubre se conmemora, en Brasil y en el mundo, el día del Ahorro, establecido en 1924, durante un congreso internacional de Economía, en Italia. A partir de 1933 pasó a ser considerado en Brasil el día nacional del Ahorro.

¿Y cuál es la relación entre una cosa y otra? Quien no lo percibió de cara posiblemente todavía no despertó también para la importancia de la educación financiera infantil, para que no sufran de los problemas causados ??por la falta de ese fundamento educativo que muchos adultos sufren. Tal vez hasta usted, querido lector, hoy esté en una situación financiera incómoda o no tenga una buena noción de su patrimonio neto, desconozca el peso de cada gasto en su presupuesto, no posea renta pasiva o considere su futuro financiero una incógnita. Ciertamente usted, al igual que yo y cualquier padre o madre, quiere un futuro mejor para sus hijos.

Se fue el tiempo que dinero y finanzas no eran asunto de niño. La educación financiera está iniciando, como debe ser, cada vez más temprano y de manera más amplia. Aún de manera incipiente, es verdad. Pero lo importante es que el cambio ya ha comenzado. Los tiempos de inflación – enemigos mortales de la planificación financiera, ya son parte de la historia. Nuestros hijos tienen que ser preparados para esa nueva realidad. En la década de los 80 y los tiempos actuales, la longevidad prevista de la población brasileña aumentó en más de diez años y la capacidad de atención de la previsión oficial, al contrario, quedó aún menos digna. Cada uno tiene que prevenirse por su cuenta. Si no, va a quedar vida para poca previsión, como hoy sobra mes para el salario de parte de la población.

¿Y de quién es la tarea de conducir al niño en ese aprendizaje? Una vez más las familias y las escuelas deben unirse. Una complementando a la otra. Otro de los cambios sociales que afloraron en las últimas décadas. Los padres y las madres pasan cada vez más tiempo dedicados al trabajo, a los estudios ya la lucha por la supervivencia financiera. Y a las escuelas se les han pasado nuevas atribuciones y de ellas se está exigiendo mucho más que alfabetización y el cumplimiento de la red escolar. La educación ambiental y la educación financiera están siendo incorporadas al cotidiano de las escuelas. No hay más como quedarse fuera.

¿Y los padres? Cómo hacer para abordar este tema tan delicado con los niños, cuando a veces ni siquiera los adultos de la familia están preparados para manejar el dinero y las cuentas de la casa. La primera sugerencia es abordar el asunto con naturalidad, y desde muy temprano, aún en forma de broma. Los cofies son el mejor instrumento para empezar. Aunque inconscientemente los niños ya asimilan principios financieros como guardar para tener y ahorrar para invertir.

Los libros infantiles dirigidos, aún escasos, y juegos como el tradicional Banco Inmobiliario pueden ser excelentes aliados. De hecho, en los Estados Unidos, cuna de la educación financiera, actualmente se pueden encontrar decenas y decenas de ese juego, personalizados al gusto del cliente. Hay desde versiones de las muñecas Barbie hasta de los chocolates M & M. Y en aquel país, si están produciendo para vender, es porque hay gente comprando. Es eso lo que nosotros los brasileños también tenemos que hacer invertir en educación financiera, aunque sea en tono de broma.

Por eso, aprovechamos el mes de octubre para pensar aún más en nuestros niños, especialmente en el futuro de ellas. Un buen momento para pensar en la educación financiera de ellas. En el día de los niños, junto con juguetes y dulces, no se olviden de añadir libros en la cesta de regalo. Los profesores, pilares fundamentales de la sociedad, también necesitan reciclarse en ese asunto. La educación financiera debe darse en casa y en la escuela, en la escuela y en casa. Y siempre que haya oportunidad.

Por último, sin olvidar el lado espiritual, también en el mes de octubre, día 16, se conmemora el día de Santa Edwiges, protector de los pobres y endeudados. Como no existe una sola salida para cada problema, un poco más de fe también puede ayudar. Tal vez ese sea el secreto. Pero para asegurarse de que funciona, haga su parte. Lea, informe, estudie. Y no olvide repasar sus conocimientos a sus hijos. El futuro financiero de ellos está en sus manos.

¡Feliz mes de los niños! Y el ahorro.

Álvaro Modernell
www.edufinanceira.com.br
01/10/2007
Ilustración Cibele Santos

¿Mes de los niños o mes del ahorro?
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