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Los 3 saboteadores emocionales de la riqueza que usted debe domina

Gisele dijo “Navarro, soy una duda cruel mi trabajo no me está trayendo alegría y piensa seriamente en dejar de fumar todo y emprender. Discuta mucho sobre todo en casa, me siento desanimada y acabo de descontar en los familiares. ¿Es hora de emprender y ahuyentar esos fantasmas de la frustración? ¿Que crees? Gracias “.

Mucha gente me ha buscado para decir que las conversaciones en casa andan muy desalentadoras. Veo a gente ácida, en rutinas amargas, haciendo aquello que detesta y usando un solo ancla para sostener todo eso el dinero. Ellas están tratando de hacer lo correcto, pero por un camino totalmente equivocado.

Con un espíritu de esos, mi recomendación es que no se lancen en el emprendedorismo, pues la energía requerida de un emprendedor es alta, y una visión positiva y alegre de la vida son esenciales para encarar las mil sorpresas que la vida reserva a los que emprenden.

Otro detalle quien cree que emprender y comenzar algo propio son actividades exentas de frustraciones y cuyo día a día está repleto de realización y desafíos superados, está totalmente equivocado. Seamos francos el espíritu empresarial es algo muy difícil y me atrevo a decir que no es para todos.

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Yo podría ser bueno y dar consejos de aquellos de padre, pero no voy a hacer eso. Lo mejor, a mi ver, es tocar las heridas – eso enseña mucho. Va a doler, pero sana más rápido. Lo que voy a plantear aquí son tres características comportamentales que son nocivas y que entorpecen su capacidad de generar riqueza en las más variadas áreas de la vida, incluso financiera.

Yo llamo a estas características de las “3D de la destrucción.” siga

1. Desatención

¿Alguna vez has parado para percibir cómo seguimos nuestras vidas desatentas en relación a las cosas que están a nuestro alrededor? Por un instante, pare y trate de percibirlo. Olvidamos de fechas importantes, no participamos de momentos podrían ser muy emocionantes (bodas, graduaciones, fiestas de amigos), no devolvemos recuerdos telefónicos y no respondemos correos electrónicos en el tiempo adecuado.

Esta desatención sigue dentro de los teatros, cines, iglesias, restaurantes, auditorios y por ahí va. Usted está allí cuando, de repente, toca el celular; sin la menor consideración a los demás, aquella persona desatenciosa atiende, levanta, interrumpe el momento, apenas preocupada por sus propias necesidades.

En el entorno corporativo, la escena se repite cuando, en plena reunión, las personas están atentos a sus pantallas de ordenador o teléfonos inteligentes, sino que se debe prestar atención al tema en cuestión. Nadie está a punto de perder tiempo … Perder? ¿Y ganar?

¡Muy cuidado con eso! Esta prisa desvaída nos lleva a hacer muchas cosas al mismo tiempo, a un ritmo siempre insano. El resultado es que acabamos no poniendo pasión en ninguna de ellas. Vamos a seguir “piloto automático”, repitiendo el ciclo cada día dentro de una rutina de trabajo (y de vida) más allá de aburrida.

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La prisa es la mayor amiga de la desatención y, cuando están juntas, hacen un hermoso estrago. El deseo loco de hacer más con menos (aunque ese “más” resulte en menor grandeza e intensidad) obstaculiza más que ayuda, y toda esa desatención generada nos hace perder muchas oportunidades con las personas.

Y son justamente esas oportunidades que generan sinergias, que a su vez se transforman en riquezas, en sus más variadas formas.

Recuerdo una vez en que una simple conversación iniciada en un ascensor (el que yo suelo manejar la puerta para esperar a la gente que viene, en lugar de cerrarla con prisa) resultó en una excelente oportunidad de negocios, que me rindió buenas ganancias, además del principal, que fue ganar un amigo y un consejero.

2. Desalineación

Vamos a definir algunas cosas aquí. ¿Qué es la integridad? Viene de la palabra integrar y significa la alineación de nuestros pensamientos, sentimientos y comportamientos a nuestros valores. Ser íntegro es ser auténtico.

Y lo contrario es ser incoherente, o en otras palabras, es estar desalineado. Esto ocurre cuando nuestras actitudes y acciones no corresponden a nuestros valores. El peligro aquí es que cuando estamos en una condición de desalineación, nuestra capacidad de generación y obtención de riqueza queda reducida.

Es una cuestión de tiempo para que la gente se dé cuenta y disminuya la credibilidad que tienen en relación a usted. Sin confianza, las cosas no avanzan, ni en la vida personal, mucho menos en la profesional.

¿Usted siente hoy completa satisfacción en el modo en que usted se relaciona con sus amigos, vecinos, compañeros de trabajo, colaboradores y personas en mayor posición jerárquica? Y en relación a sus clientes y competidores? Usted es la misma persona (coherente) en todas estas situaciones? Si la respuesta es “No”, cuidado, ya que puede estar desalineado.

3. Desesperación

Tal vez sea el peor de estos tres comportamientos. El desesperado no cree en nada ni en nadie. Él no tiene sueños, no tiene compromiso con las cosas y no abraza ninguna causa mayor que represente algún cambio positivo, sea para sí o para los demás. Es sólo un conformado.

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El mundo es lo que es, y punto – no hay lo que se pueda hacer para mejorarlo. Un vaso con agua a la mitad para un desesperado significa “medio vacío”, mientras que para el optimista es visto como “medio lleno”. Usted seguramente ha escuchado esa historia por ahí, ¿verdad?

Cuando recibe un aumento salarial, el desesperado se siente feliz hasta percibir que su colega tuvo un aumento mayor. Si es un empresario o un gestor, tiene un comportamiento similar cuando ve los resultados de su empresa, que incluso son buenos, y se frustra y empieza a reclamar y exigir soluciones.

El problema de todo esto es que el desesperanzado acaba siendo controlado por las situaciones externas, y eso le impide arrepentir las mangas y hacer que las cosas sucedan de forma mejor, independientemente del ambiente a su alrededor.

conclusión

Al desatencioso, falta interés. Al desalineado, falta integridad. Al desesperado, falta ánimo. Credo! Sé que el texto de hoy fue muy pesado, y me siento triste al constatar que hay muchas más personas con estas características que aquellas que ya están “curadas” de estos males.

Mi objetivo es dar un “choque” en ti, si se ha identificado con uno de estos tres D’s. Le invito a trabajar los puntos que sean necesarios, eliminando a estos sabotadores y dejando el camino abierto a sus talentos (naturales y adquiridos), hacia una vida más próspera y rica (en todos los aspectos).

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No sirve de nada estar atado a estos D’s sólo por el dinero. Al final, aunque venga (y en gran cantidad), usted no tendrá competencia para utilizarlo como un instrumento de libertad y calidad de vida. El resultado será consumo sin noción usted gastará todo para compensar los otros desequilibrios y pérdidas generados por los comportamientos sabotadores.

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