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Libertad de expresión y capacitación corporativa

Liberdade de expressão e capacitação corporativa Conforme a lo prometido en el artículo anterior, abordaré esta vez el impacto de la misma libertad de expresión, pero ahora por el sesgo de su aplicación en el proceso de la capacitación corporativa. Por lo tanto, estoy obligado a reactivar la memoria, recordando mi propio proceso de capacitación.

En el siglo XXI, en el marco del Plan Real, el plan que desbandó el proceso inflacionario brasileño, echando al país en una era de estabilidad económica sin precedentes, anteriores, posibilitando la cosecha (por ahora) de sus frutos hasta hoy.

No hago la contextualización del momento económico por casualidad, pues ella aclara, al menos para mi comprensión, mucho de lo que hoy se observa. En aquel instante, donde la cosecha de los resultados empresariales no podían más contar con el componente inflacionario, empresarios y gestores brasileños se sumergieron de cabeza en el universo de la búsqueda incesante por la eficiencia gestora.

A partir de ese momento, las ganancias eran reales y la economía entraba en un período de exposición a la competitividad nunca antes visto. Con el fin de la inflación y el surgimiento de la economía real, nacía, en los ambientes de la capacitación de gestores, un conjunto de dogmas y “leyes fundamentales”, cuya defensa de sus principios trataba de condenar al fracaso de la ignorancia cualquier cuestionamiento, oposición o ponderación.

Estaba inaugurada la era de las verdades absolutas, de los “gurús” de la administración y, en su rastro, la industria del “management”. Fueron estrictamente aborrecido y relegado a un segundo plano todo lo que pone a prueba los cimientos de reingeniería (recuerda?), Calidad Total, la inestabilidad de las posiciones de ejecutivos y desarrollo de negocios de vectores y oportunidades de la globalización (en sus amenazas, sin comentarios) .

Lo que a continuación de la supremacía de las economías Servicios Basados (en el momento nadie hablaba de expresión China y BRICS no existía, y la importancia de sus firmantes), y algunos entornos más extremos, la importancia de la selección Cosmos Ejecutivo ? Yo podría dar muchos otros ejemplos …

En las aulas, muy pocos se atrevían a criticar y sólo uno u otro educador se atrevía a estimular el debate. Había, lógicamente, cochichos y chistes, pero siempre en voz baja, pues nadie quería ser etiquetado de retrogrado o reactivo.

Los defensores de ese modelo, sin saber e incluso ser fieles escuderos de la libre iniciativa y de la democracia, reeditaban, sin saber, una nueva forma de trotskismo, que en el mejor estilo de las dictaduras socialistas, alentaba a la patrulla ideológica oprimiendo lo contradictorio y los efectos del bueno y sano sentido crítico.

Los años pasaron, el proceso de estabilidad económica se consolidó definitivamente (?) Y la educación corporativa ocupó definitivamente un lugar de gran destaque. Sin embargo, salvo algunas excepciones, percibo que la misma dinámica persiste en algunos ambientes, insistiendo en los mismos dogmas repaginados o retitulados – naturalmente contando con el aumento de otros nuevos, pero siempre necesitando importar de más allá los paquetes de soluciones e ideas.

Sin embargo, la resultante de una estructura educativa que avanza en contra de los principios del libre pensamiento y de la ponderación de las contradicciones es la propia atrofia de la capacidad intelectual de sus principales agentes y el desestímulo a la investigación y el desarrollo en el ámbito de la administración.

El hecho es que ese escenario no trae sólo bostezos a las aulas, pero con el tiempo acaba por aburrir el proceso económico como un todo, asfixiado por la carencia de inteligencia propia y energía creativa. ¿O no?

Foto de sxc.hu.

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