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La vida es demasiado corta para no ser curtida, pero no confunda eso con irresponsabilidad

En mi infancia, uno de mis programas favoritos era asistir a la sesión de la tarde en la Globo. Ok, ok, puede que no parezca una maravilla hoy, pero en la época era muy cool. A pesar de haber asistido a la Laguna Azul – casi por obligación – algunas decenas de veces, la mayoría de los días me daba suerte y ellos transmitían alguna película que me interesara.

En la época, los géneros que más me gustaba eran acción y aventura. Por ahí, creo que ya puedes imaginar mis ídolos de infancia y las películas que más asistía. Entre ellos, uno de los preferidos era Indiana Jones. A pesar de no tener tanta acción como una película de Rambo, las incansables “búsquedas por el tesoro” siempre llamaban mi atención.

Casi veinte años después, percibo que los tesoros cazados por Harrison Ford no eran sólo “cosa de película”, mucho menos sólo para entretener a los niños y adolescentes del mundo. El tesoro existe sí y es muy real.

Cada uno de nosotros, a nuestra manera de vivir y ver el mundo, buscamos nuestros tesoros particulares. Cada uno tiene dentro de sí un Indiana Jones que necesita enfrentar muchos obstáculos en jornadas más allá de desafiantes hasta finalmente encontrar el gran tesoro que, en general, responde por el nombre de dinero.

Todos nosotros, en mayor o menor grado, buscamos por ese tesoro. Después de todo, nada más natural para quien vive en una sociedad capitalista.

Lo que, desgraciadamente, la mayoría de nosotros no se da cuenta es que, al igual que en las películas de Indiana Jones, la mejor parte no es encontrar el tesoro en sí, sino vencer los desafíos que aparecen frente a nosotros a lo largo de la jornada. La gracia está en el camino recorrido y no en llegar al destino final.

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Hemos depositado nuestras esperanzas de alegría y realización de vida en una cuenta bancaria gorda, coches importados y casas de lujo. En cuanto a eso, ningún problema. El gran problema es que vemos todo lo que necesitamos hacer hasta alcanzar esos objetivos como sacrificio y no como diversión.

Así como en la película, debemos ver el camino a recorrer como una gran aventura y no una sección de tortura que la vida nos impone antes de alcanzar el tesoro de la felicidad.

La vida es demasiado corta para no ser curtida. Y tenga la certeza de que incluso después de usted conquistar todos los bienes materiales que al principio usted creía que iban a traer felicidad, usted todavía no será una persona feliz. Y eso simplemente porque, por mayor que haya sido nuestro éxito financiero, cuando depositamos nuestra esperanza de realización en el dinero nunca tendremos suficiente.

Lo que la mayoría de nosotros pasa la vida sin descubrir es que el gran tesoro no está en los grandes logros materiales, ni siquiera en llegar al destino final con una cuenta bancaria polpuda, sino simplemente en las pequeñas victorias y en los desafíos que venimos día tras día.

Foto “Happy girl”, Shutterstock.

La vida es demasiado corta para no ser curtida, pero no confunda eso con irresponsabilidad
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