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La teoría de la restricción del consumidor

A teoria da restrição do consumidor Como ustedes saben, soy economista. Y, haciendo el trabajo de conclusión del posgrado, encontré con un concepto bastante discutido durante el curso de mi graduación la llamada teoría de la restricción del consumidor. La teoría dice que la decisión de cuántas horas de trabajo el individuo trabajará depende de una elección personal de cantidad de consumo [Bb] y el ocio que él quiere disfrutar.

Es decir, el trabajador debe determinar cuántas horas de trabajo lo hará a partir de cuántas horas quiere gastar en ocio y en cuántos Reales en consumo. Aquí, en consumo, se incluyen los gastos con supervivencia – que, hoy en día, serían alimentación, vivienda, estudio y todos los demás gastos que determinamos como esenciales. El ocio debe medirse en horas.

En resumen los más horas de trabajo, el más dinero tendrán que consumir menos y tener horas de ocio. El punto de encuentro entre estas decisiones se llama punto de equilibrio.

En la teoría, las elecciones se basan en la indiferencia del trabajador. Nosotros determinamos nuestro punto de equilibrio al escoger un determinado producto en detrimento de otro. Por ejemplo, al optar por un curso de maestría, se debe entonces renunciar a algunas horas de ocio; o, al optar por un viaje [Bb] en familia en las vacaciones, todos deberán renunciar a algunos gastos durante el año para que el viaje sea pagado.

Obvio? Si claro. Pero si todos los brasileños pensara así, no tendríamos tantos deudores en la plaza. Invito a todos ustedes, economistas o no, a reflexionar sobre su teoría de restricción

  • Usted está consumiendo lo que realmente necesita?
  • ¿Estás eligiendo algo en detrimento de otra? ¿Qué?

Con una sociedad que se enfoca cada vez más en el consumo, en los bienes materiales que cada individuo posee o en los restaurantes que frecuenta, olvidamos que no es posible tenerlo todo. Por cierto, no tenemos todo. No necesitamos tener muchos coches, una chaqueta de cada color o almorzar todos los días. Necesitamos cosas que nos hagan felices. Y la felicidad no significa solamente tener bienes.

Necesitamos una familia feliz, de salud, noches bien dormidas, amigos leales, un trabajo placentero. Esto, combinado al ocio, es que trae la verdadera felicidad. Dentro de nuestra combinación de consumo y ocio, no podemos olvidar el mañana. La realidad es que necesitamos trabajar más hoy para consumir en el futuro.

A esta altura, ya sabes que no tenemos una seguridad social que nos garantice la calidad de la vida cuando estés más viejo. Así, una parte de nuestros ingresos debe ser destinada al ahorro, sea hecha en inversiones en acciones, fondos, bajo el colchón o inmuebles. Lo importante es trazar un plan para garantizar la renta futura, para el momento en que el dinero [Bb] del día a día no viene más del trabajo.

Si usted está dentro de ese porcentaje de personas que gastan más de lo que ganan, piense un poco en las alternativas posibles para salir de esa situación. Desafortunadamente, sólo tenemos dos opciones ganando más o gastando menos. Ah, siempre hay alguien que dice “Ganar la lotería.” Pues es, yo también quisiera que esa era una alternativa viable, pero creo que el 99,9% de la población sabe que la oportunidad es ínfima. Nada contra hacer una “heces”, pero no cuente con eso.

Separe unos minutos para pensar cómo va su teoría de restricción. Usted verá que, sí, es posible tener más ocio. O, si no es lo que usted quiere o necesita, verá que podrá pagar más algunas cuentas si recorta algún gasto que no es esencial en el momento. Hasta la próxima.

Foto de crédito a freedigitalphotos.net.

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