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La inestabilidad política puede comprometer el rendimiento de la economía

La situación económica global parece estabilizada y el crecimiento se produce en diferentes economías, empezando por los países desarrollados y pasando por China e India que lideran el crecimiento entre los emergentes. Un buen ejemplo de ello fue la reformulación de las proyecciones de crecimiento producida recientemente por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico).

La OCDE reajustó el crecimiento global al alza del 3,6%, de anterior en el 3,5%. Alemania saltó a + 2,5% (anterior en el 2,3%), la zona del euro al 2,4% (del 2,1%) y los Estados Unidos con una subida del PIB en 2017 al 2,2% 2,1%).

La OCDE todavía coloca el crecimiento global de 2017 como el mayor desde 2010, época de recuperación de los problemas derivados del “subprime” que deprimió todas las economías.

Buen momento de la economía

Esta situación de crecimiento se perpetúa para el año 2018, con los mercados aún en gran distensión de las políticas monetarias, inflación e intereses bajos.

China estima que el crecimiento de 2017 se situará en el 6,8%. A pesar de estas estimaciones positivas, la OCDE alerta de la “desconexión” entre los mercados financieros y la perspectiva de crecimiento. Alerta para el nivel de endeudamiento corporativo. Pero la flexibilización monetaria producida es en parte responsable de esa desconexión y las empresas están mejor adecuándose en sus apalancamientos.

La misma OCDE indica que el BCE (BC Europeo) debería esperar hasta 2020 para llevar intereses, hoy con la tasa de depósito negativa en el 0,40%.

Inestabilidad política en varios países

Si el lado económico parece tranquilo, la inestabilidad política en varios países deja a los inversores nerviosos. Brexit, la salida del Reino Unido de la Unión Europea, todavía necesita muchas amarras, principalmente, en lo que se refiere al trato de los ciudadanos de la comunidad y fronteras de Irlanda, además del pago del divorcio de la Unión Europea, hoy en 40.000 millones de libras.

En Alemania, el primer ministro, Angela Merkel, no ha tenido éxito en la formación de la coalición para ensamblar su gobierno de gabinete, y aún a riesgo de tener que someterse a nuevas elecciones.

En los Estados Unidos, Donald Trump siempre causa algunos sustos con sus decisiones y “twittagens”, pero poco a poco va logrando derribar a sus proyectos de reforma de impuestos, la salud y el proyecto de expansión de la economía. Preocupa los riesgos geopolíticos con Corea del Norte como patrocinadora del terrorismo internacional y el riesgo para sus vecinos cercanos. Tenemos conflictos que involucra a Siria, Irán y Arabia Saudita.

Brasil, crisis política e inestabilidad en los mercados

En lo que se refiere a Brasil, la inestabilidad política es flagrante y ha afectado bastante el desempeño de la economía.

Presidente Temer vivir con baja popularidad, tanto en la sociedad como el apoyo del Congreso y no se puede poner en práctica las reformas necesarias para ajustar la economía, el tamaño y la velocidad requerida. Tanto eso es verdad que la misma OCDE fue comedida y mantuvo el crecimiento de 2017 en el 0,7% y el 2018 con expansión del PIB de sólo el 1,9%, cuando hay quien proyecte hasta más del 3,0%.

Necesitamos avanzar con las reformas

Hemos afirmado que, sin reformas en varias áreas, la recuperación económica de los últimos meses quedará sin consistencia.

Es absolutamente fundamental que el gobierno de Temer señale cambios, aunque adelgazados, para contar con la buena voluntad de inversores, empresas y emprendedores. Sin reformas, vamos a quedarnos en aquel “vuelo de gallina”, tan conocido de la economía brasileña. Sólo recuerde el crecimiento del PIB del 7,5% en el último año del gobierno de Lula, dando lugar a la peor recesión de la historia económica, como en mal gestionado, Dilma Rousseff.

En Brasil, los mercados de riesgo reaccionan de forma positiva, pero siempre tratando de evaluar cómo el gobierno está encaminando reformas, especialmente la de la Previdencia. Aunque teníamos la expectativa de buena reforma de la Previdencia, eso sólo no sería suficiente. Es necesario introducir la reforma tributaria para mejorar la productividad y la competitividad (junto con la regulación de la laboral), reducir el tamaño del Estado y estamento, iniciar la reforma política; y por ahí va.

Nos quedamos, pues, con el dicho que dice “el que camina los mismos caminos, llegará a los mismos lugares”. Es necesario innovar y en ese aspecto el mercado de capitales podría proporcionar buena ayuda en la ampliación de la tasa de inversión e inversiones más eficientes.

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