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La importancia del resistente

A importância do resistente A lo largo de mi vida profesional, tuve el privilegio de experimentar una razonable diversidad de experiencias y situaciones. No faltaron fusiones [Bb] , adquisiciones, agudas reestructuraciones organizativas y algunos naufragios. Ricos pasajes de donde creo que el mayor aprendizaje (sin desmerecer al técnico y metodológico) fue y sigue siendo, de lejos, originado en la complejidad del impacto humano en las organizaciones.

Se trata de algo multifacético, que se pone en desafiar modelos preestablecidos y la propia lógica, ya sea natural o convenientemente fabricada. Una conjugación que nace de las vivencias individuales de cada participante del “juego”, forjando creencias, ilusiones y certezas absolutas, o quién sabe, certeza sobre nada.

Es justamente por eso, creo, que determinada práctica o método naturalmente aceptado en una determinada empresa, en un determinado sector, es impensable o considerado como absurdo en otra empresa, del mismo segmento o no.

Sin embargo, sea mirando mi trayectoria por el retrovisor o observando el momento actual, siempre me encuentro con un individuo presente en casi todas las situaciones. Él se incorpora en diferentes personas, no respeta experiencia profesional, ni formación técnica, mucho menos la jerarquía. Se trata del resistente. Demonizado, oprimidos y pasó por la cultura insana de “todo es posible si cree que” este tipo es una víctima de las más potentes actividades empresariales.

Él es el obstáculo, la “piedra en el zapato”, el “cara del contra”. Naturalmente, muchas veces es fuente generadora de innumerables problemas, pero – siempre existe un pero – en otras ocasiones trae salvación, lucidez y una visión “pie en el suelo” de los acontecimientos.

El hecho, lectores, es que cada vez más noto que muchos líderes [Bb] detesta disidencias o críticos contundentes. No me refiero al acomodado de turno, al amante del remanso. Me refiero a aquella voz crítica que resiste a los absurdos, al imposible, a la insensatez.

No es fácil ser resistente en los días de hoy. Para protegerse, estos necesitan disfraces durante los eventos y congresos de fuerte contenido motivacional o conductual, tan comunes al día a día empresarial. Necesitan fundamentar con precisión sus argumentos y encarar el hecho de que por algún tiempo serán preteridos en la escena corporativa.

Por todo esto, tengo que admitir, me gusta el duro, el valor de decir “no”, para criticar, para navegar contra la corriente, para hacer frente a la totalidad, el grupo, el status quo, para tomar el pesimismo. Hagamos justicia muchas veces, decir “no” evita tragedias anunciadas, protege reputaciones y buenos flujos de caja.

¡Viva el resistente!

Foto de crédito a freedigitalphotos.net.

La importancia del resistente
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