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La compra del coche y las excusas estropeadas

La compra del coche y las excusas estropeadas Hoy vamos a hablar de un asunto que causa bastante polémica entre las familias brasileñas, especialmente aquellas dominadas por personas con cierto inmediatez y que adoran aprovechar su “libertad” financiera para participar del consumismo presente en el día a día del país será que un segundo el coche, o el cambio inmediato de uno nuevo por otro modelo, son actitudes inteligentes? Esto puede considerarse una inversión [Bb] ?

Tratar de la compra de un automóvil es asunto que siempre me trae muchos problemas. ¿Por qué? La matemática aplicada a los recursos disponibles por las familias demuestra, en muchos casos, que la compra del coche no es una actitud saludable. En algunos casos, tal gasto no es ni necesario. Mal termino de demostrar los efectos de la compra y los ruidos comienzan.

El discurso ensayado “Pero el crédito hoy en día hace que sea fácil comprar el coche. Después de todo, ahora podemos fragmentados utilizando las tasas de interés más bajas y también a través de cuotas más asequibles “es el favorito de joven loco para tener un coche. La apelación “El uso del transporte público y la bicicleta son actos que avergüenzan mis hijos y creo que los beneficios encajan en nuestro presupuesto”, también es común. Cierto, pero qué hacer? ¿Cómo enfrentar la situación?

¿Es posible dejar las emociones de lado?
Sufro mucho más con el aspecto emocional, con la repercusión y expectativa, que con las cuentas y cálculos financieros. Usted, ser humano como yo, vive de la misma manera. Así, es siempre muy fácil refutar las hipótesis y modelos de presupuesto propuestos por aquellos que optan por posponer la realización de un sueño. Es fácil hablar que ahorrar es bueno, especialmente cuando no vivimos en la piel el deseo de consumir.

¿Entonces eso significa que cualquier prueba matemática que usamos para ilustrar la potencial evolución patrimonial existente en las familias que aceptan dejar de lado el consumismo será meramente un ejercicio? Tó que no. Por cierto, aún así que no. La discusión sobre la adquisición o no el coche ha golpeado el jugador Valdemar Engroff.

¿Primer coche? ¿Segundo coche? ¿Como asi?
Permítanme contextualizar los ejemplos y el razonamiento. Usted tiene un coche nuevo y decidió comprar otro coche enseguida? Incluso si utiliza su coche como entrada, está incursando en la compra de un segundo vehículo. Segundo porque usted ya se esforzó para tener otro, ya tuvo gastos y depreciación. ¿Por qué es la duda ¿vale la pena hacer el cambio?

Ah, sí, usted puede querer aumentar la flota y aparcar un automóvil más en su garaje. Dejando las emociones y las razones sociales y subjetivas que lo hicieron entrar en el nuevo negocio, este texto pretende alertarle en el sentido de analizar la cuestión desde la óptica de la planificación financiera [Bb] futuro, de la inversión para el futuro.

La historia del lector
Valdemar compró un coche en 2003 y luego en 2004 ya lo cambió por otro modelo cero-kilómetro. En aquella época, decidió anotar parte de los gastos que el automóvil comenzó a traer, creando una extensa hoja de trabajo con informaciones de abastecimiento y mantenimientos. Hoy, cuatro años después, se pregunta sobre la real necesidad del intercambio. Hoy, tiene objetivos.

La conclusión es que gastó una gran cantidad de dinero en estos cuatro años (más de 20 mil dólares si se contabilizaron gastos generales, combustible, impuestos y mantenimiento), además de la depreciación del primer coche (que aún era nuevo) y del esfuerzo por ahorrar para completar la diferencia para el nuevo modelo adquirido un año después. ¿Vale la pena? Con la palabra, Valdemar

“Confieso que me estoy desanimando, desde octubre de 2004 hasta el 29 de agosto de este año (última abastecida), adquirí exactos 5.825 litros de gasolina (unos 15 mil). Me pregunto si este valor hubiera sido aplicado con foco, en un producto financiero, como renta fija, previsión privada o acciones, cuánto tendría hoy?

La conciencia financiera
El testimonio de nuestro querido lector es importante por dos cuestiones fundamentales, por él vividas y comprendidas

  1. La cuestión de la compra o cambio de un coche debe tener en cuenta los planes y objetivos de la familia, lo que puede cambiar drásticamente la decisión;
  2. Por consiguiente, las actitudes de analizar la situación, simular y buscar conocimiento permiten tomar decisiones más inteligentes y con efectos más duraderos.

Por lo tanto, para el ciudadano común, el coche no es inversión, no es activo. El coche es pasivo, es sinónimo de gastos y gastos extraordinarios capaces de perforar cualquier presupuesto. Ah, y sin drama por favor. Esto es una alerta, no un mensaje apocalíptico predicando la caminata diaria para el trabajo y días de aprieto en el transporte público.

Si prefiere, doy el recado de forma más directa hay aquellos que, independientemente de la oferta de crédito y del “chorôrô” de la familia, no pueden tener un coche. Ni de lo más simple y barato. Simplemente, aunque muchas personas adoran venir hasta aquí e insistir en las patéticas excusas que envuelven sociedad, cobranza, vergüenza y orgullo. Interesante, humildad en la compra del coche poca gente le gusta discutir. ¿Porque sera?

Todavía hoy conversábamos, yo y Valdemar, sobre la necesidad de alimentar constantemente nuestra conciencia financiera [Bb] . Él, ahora por dentro de importantes conceptos y alternativas de planificación financiera, percibió que su actitud fue puramente basada en impulsos emocionales y sociales, hoy nada relevantes ante sus planes para la familia. El coche nuevo (de 2004), en este caso, no habría hecho tanta diferencia. Las cosas podrían haber sido diferentes. Y hoy son, ¿no es verdad Valdemar?

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Crédito de la foto de stock.xchng.

La compra del coche y las excusas estropeadas
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