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La comodidad masacra el éxito

O comodismo massacra o êxito No conozco, ni nunca he escuchado o leído sobre cualquier iniciativa empresarial que se haya sostenido sólidamente a lo largo del tiempo anclada en el alojamiento, en la certeza ingenuamente incuestionable de que el éxito y el éxito sonríen para siempre. El hecho es que comodidad y éxito son enemigos mortales, antagonistas históricos y milenarios.

Se trata de un proceso sutil y que, por más paradójico que sea, nace justamente en el propio éxito [Bb] . Es simple basta una mirada en retrospectiva, en analogía a la propia vida personal.

En situaciones que quedaron en el pasado, enfrentamos (coloco en el plural, pues no conozco a un solo ser humano que no haya vivido eso) innumerables adversidades y obstáculos. Para cada una de estas situaciones ofrecemos un tipo de respuesta. Algunas han sido plenamente enfrentadas, otras dejadas de lado. Algunas fueron simplemente ignoradas. Esto es recurrente, sucede con todos nosotros.

Sin embargo, es importante analizar el resultado de ello en el presente; o en el futuro, para esos enfrentamientos que están ocurriendo ahora. Ciertamente constataremos que ese aspecto de nuestra vida, sea el profesional, el familiar o el campo sentimental, que en el pasado representó las mayores aflicciones, es justamente aquel que ahora se encuentra más consolidado y equilibrado.

El hecho es que lo que anda bien, que no nos aflige o que está camuflado por nuestra ingenua creencia de que nada malo puede suceder invariablemente deja de recibir nuestra atención. Deja de ser objetivo de nuestros esfuerzos. El resultado es obvio puro deterioro. La vida es mutante, dinámica. ¡No podemos olvidarnos jamás de eso!

Es la clásica y recurrente historia de la boda [Bb] es perfecto, tenido como líquido y cierto en su éxito desde su origen, pero que con el paso de los años va muriendo, poco a poco, víctima de la acomodación, de la falta de cuidado. En la ciega certeza de que todo va a salir bien, nace el fin.

Lo mismo vale para la vida empresarial. Una sucesión de éxitos y victorias se van acumulando a lo largo del tiempo y de la trayectoria de una empresa, lo que es óptimo y muy bien venido, desde que no olvidemos que el abismo existe y está acechando. Para caer en él basta la actitud del descuido, de la displicencia, de la falsa certeza de que el juego está ganado.

Es por eso de defender un cierto escepticismo sano y huido de todo aquello que intente dopar mi discernimiento sobre las amenazas que existen y que siempre van a existir. Conscientes de su existencia, podemos actuar y preservar nuestras conquistas.

No se casa sólo el día de la boda. Se casa todos los días. No se alcanza el éxito profesional sólo en sus momentos simbólicos o en la constatación de una óptima fase, pero en el esfuerzo cotidiano. No se puede considerar una marca construida en definitiva, después de su construcción ocurre a cada acto, a cada nueva decisión.

En resumen, el éxito de los que se basa nace de la certeza de que la gloria es efímera.

Foto de crédito a freedigitalphotos.net.

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