Saltar al contenido

La autoestima y los peligros del consumo irresponsabl

Reinaldo dice “Navarro, tengo un hijo de 32 años de edad que tienen problemas serios de la deuda. Él tiene un buen empleo y salario, pero no puede dejar de gastar más de lo que gana. Compra ropa de marca y gasta con su coche lleno de accesorios, que por otra parte, es cambiado cada año por otro. Ya hemos hablado mucho sobre las finanzas y él hasta sabe qué hacer, pero tiene algo que le impide. Estoy preocupado y ya no sé cómo ayudarlo. He pagado algunas de sus deudas, pero el problema no termina.

A pesar de que yo tenía edad para ser hijo de este lector que mandó el desahogo, voy a intentar ponerme en su lugar para entender sus dificultades y también su gran amor por el hijo.

¡Haga un favor para su hijo no pague sus deudas!

No me entienda mal, por favor, pero considero equivocado que un padre se quede “salvando” a un hijo ya adulto, que trabaja y tiene buen nivel de ingresos, sólo porque quiere mantener su imagen y el status ante los amigos y la sociedad.

Además de ser un peso innecesario para el padre, que ya debe haber invertido mucho en el hijo a lo largo de la vida, esta actitud no contribuye a que el hijo asuma sus responsabilidades y madurez.

Hay situaciones de excepción, por supuesto, cuando alguna situación externa (de las que no tenemos control) llega al hijo, causando un desequilibrio financiero grave (pero temporal). Sin embargo, creo que debe trazarse inmediatamente un plan de estabilización financiera y el dinero devuelto de forma organizada y planificada.

La autoestima como rehén del status

Propongo que en este texto intentamos analizar más a fondo el comportamiento del hijo de nuestro lector. Es muy común la autoestima de una persona tener relación íntima con el status que la persona ya disfruta o que le gustaría disfrutar. Aunque esto es común, está lejos de ser algo sano.

Imagínese que este chico quiera tener un estatus que de hecho no tiene. Esto resulta en una baja estima por sí mismo. Con ese pensamiento vivo en su mente, él hace una imagen depreciada de sí y eso se refleja en las relaciones personales y profesionales.

Como resultado, la gente termina por confirmar esto también. Imagínese usted entrevistando a un candidato para una vacante de ventas en su empresa y él dice que no es tan bueno en ventas, que no está seguro de si va a alcanzar las metas y tal. ¿Usted lo contrataría?

Pero en algún momento, presionada por esta autoimagen negativa, la persona busca un bien o servicio que la haga sentir mejor. Un coche nuevo, o una ropa elegante, una cirugía plástica, un implante capilar y por ahí va.

En estos momentos, el cerebro registra que esa compra causó una sensación de bienestar, y de ahora en adelante cuando el individuo experimenta una sensación de inferioridad, luego intentará suplir su carencia comprando nuevamente algo, no importa si aquello es demasiado caro o si está más allá de su capacidad financiera.

Lectura recomendada Redes sociales y Estado, una combinación peligrosa para el bolsillo

Buscando ayuda (y no dinero) con quien entiende la situación

He visto muchos casos como estos, hasta hoy tengo algunos colegas que mantienen este patrón de comportamiento, ya sea en mayor o menor grado. Son personas muy inteligentes, pero que se endeudan de forma irracional.

Es algo complejo, pero no tan difícil de explicar en el fondo no están adquiriendo productos o servicios; que están en busca de rescatar su autoestima perdida. La mala noticia es que de esta manera no van a resolver este problema, pero ciertamente van a ganar otros igualmente graves, especialmente cuando perciben / acepten que están endeudados.

Si usted pasa por una situación así o sabe de alguien querido que vive de esa forma, no alimente aún más este ciclo vicioso. Busque dialogar de forma franca y cariñosa, haciendo una invitación para que ella busque ayuda (terapia, coaching y consultoría financiera) y busque comprender los reales motivos de su baja estima.

No hay nada vergonzoso en eso. Por el contrario, los más fuertes son aquellos que están listos para reconocer sus errores. Es importante que el valor de las consultas sea pagado también por quien vive los problemas, pues reconocer y pedir ayuda necesita ser algo tan natural como gastar con otras cosas.

Lectura recomendada Aprender a disminuir (cero) sus deudas y alejarse de la mala deuda

conclusión

Una persona educada financieramente no es sólo aquella persona que conoce muy bien los productos disponibles en el mercado financiero, mucho menos la que es habilidosa en multiplicar su capital. Ella debe conocer bien a sí misma y desarrollar una relación sana con el dinero, utilizándolo como un instrumento capaz de ampliar su felicidad.

Foto “worried”, Shutterstock.

La autoestima y los peligros del consumo irresponsabl
4.8 (95.56%) 9 votes