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Inquilino el propietario no es su enemigo (por lo dem√°s, puede ser su aliado)

¡Hola amigo! Recientemente, escribí un texto hablando de la complicada relación entre las partes en un alquiler de inmueble, haciendo una alerta a los propietarios sobre la forma en que los inquilinos son tratados y cómo esa relación puede ser mucho mejor.

Y hoy hablaré exactamente para el otro lado, que, a menudo, acaba etiquetando a los propietarios como “villanos” y, sin darse cuenta, azedan una relación que podría ser buena.

Cuidado con las generalizaciones

Tener una mala experiencia no significa que todas serán así. Ya he tenido relaciones pésimas con propietarios, y con otros he hecho amistades que duran hasta hoy. De las malas relaciones, hay que reconocer que de mi parte tampoco hubo esfuerzo para ser diferente rotule y condene.

Por lo tanto, dé la oportunidad de una buena relación. Busque, incluso con la inmobiliaria, saber de la disponibilidad del propietario en conocerte personalmente. Creer eso cambia mucho.

Las relaciones que existen sólo por intermedio de terceros tienden a distorsionarse. Por eso es fundamental conocer a las personas y así formar su opinión basada en su propia experiencia (y no a través del “filtro” del otro). Usted verá que la cosa puede ser mucho mejor.

El diálogo y el sentido común son el mejor camino

Si usted habla con los abogados, de manera general todos coinciden en que el mejor camino para resolver un impasse es el acuerdo “extrajudicial”. Esto quiere decir que las partes conversan y llegan en un “medio término” que es bueno para todo el mundo.

Lectura recomendada Los propietarios entienden que el inquilino es su cliente, no su enemigo!

Suele salir más barato y ser mucho más rápido que “llevar la cosa a hierro y fuego”, a través de todo aquel aparato legal. Y cuando se sienta para conversar, todos bajan las armas y entran en escena el diálogo.

En ese escenario, no se trata más “de lo que dice la ley”, sino de llegar en un consenso entre las partes de forma que se haga cumplir la regla (y todos se beneficien).

Por lo tanto, ese negocio de decorar la ley del inquilinato y evocar sus artículos por cualquier cosa, golpeando el pecho, causa más mal que bien. Las personas reaccionan mejor a la empatía que a las cosas que son impuestas por la fuerza.

Yo mismo no me molesta de hacer reparaciones que, según la ley, serían del propietario y viceversa. Ya hice reformas que, de común acuerdo, pagué una parte y el dueño pagó otra, y todos salieron felices.

Por eso, antes de la ley “de los hombres”, pregúntele cómo usted quisiera que actuaran contigo y si, con o sin ley, eso tiene sentido para usted. Poco importa lo que dicen las reglas o lo que la gente piensa, lo que vale es dormir tranquilo y tener paz.

Es importante hacer valer su derecho, pero hay medios de hacerlo sin estar con nadie. Y, aunque tenga derechos, ceder en pequeñas cosas no le hace un otario – y sí, una persona madura, bien resuelta y que sabe el costo emocional de los conflictos.

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conclusión

Piense que del otro lado hay una persona como usted. Y que, como tú, ella también tiene sus limitaciones. Así, sepa que, aun con todos sus esfuerzos, la relación puede no ser tan fácil. Y, sí, ustedes pueden llegar en puntos sin acuerdo.

En ese momento, lo mejor es resignarse y seguir el juego. Lo peor que puede suceder es que tienes que cerrar el contrato y buscar otro lugar. Creer, amigo, tiene cosas muy peores que eso en la vida.

Así que haga su parte. Si la otra parte no se hace, a usted cabe buscar nuevas alternativas, aunque sea una nueva casa. Recuerde nada es para siempre, ni tú mismo.

Por eso, vivir en paz es mucho más importante que hacer valer quién está “correcto o equivocado”. Al actuar así, usted puede conquistar una relación de paz y, quizá, hasta un nuevo amigo. ¡Gran abrazo y hasta la próxima!

Inquilino el propietario no es su enemigo (por lo demás, puede ser su aliado)
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