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Ibovespa y Brasil ¿cómo protegerse de sí mismo?

Bovespa-post Muchas advertencias se han hecho en el pasado. Las acciones del grupo EBX subían por motivos sin concreción, o sea, eran sólo promesas. Si había alguna duda en cuanto a la liberación de alguna licencia ambiental, el empresario Eike Batista estaba a punto de garantizar la solución del problema y, de esa forma, contener la sangría en los precios de las acciones.

Cuando el aceite de buena calidad era descubierto, todos olvidaron la etapa preoperativa de las compañías del multimillonario y partieron para la adquisición de los papeles, estirando sus cotizaciones con base en promesas.

De esta forma, los activos del conglomerado fueron sobreviviendo a una inmensa nube negra de dudas en cuanto a la viabilidad de los negocios. La semilla de lo que se ve hoy se ha regado en los últimos años – el pasado reciente.

Es evidente que las caídas de los últimos meses no se pueden atribuir a la devaluación de las acciones del Eike Batista, pero con certeza un porcentaje sustancial del derretimiento del Ibovespa puede ser explicado por los títulos “X” que componen el benchmark mencionado. No mucho por el peso relativo de las empresas, pero sobre todo por las caídas bruscas de las empresas del conglomerado.

Hoy cosechamos lo que fue plantado en los últimos años el sueño Brasil, representado en buena parte por los sueños megalomaníacos del empresario Eike Batista -que siempre afirmó, con alguna razón, que los brasileños necesitamos creer más en nuestro potencial-, se derretió junto con el conglomerado y con todas las relaciones cuestionables existentes entre el público y el privado en ese caso.

Cuando la crisis de 2008, pese al pánico generalizado, había la conciencia de que las autoridades estadounidenses tenían una “bazuca poderosa” para contener el caos. Fue exactamente lo que ocurrió mediante paquetes multimillonarios de estímulo a la economía, programa de compra de activos para mantener los intereses en niveles reducidos y la estatización de grandes corporaciones capitalistas.

Y lo que Brasil tiene para ofrecer para protegerse de sí mismo?

La inflación no va a alcanzar la meta, el dólar está en disparada a pesar de las acciones constantes del Banco Central, la actividad industrial viene cayendo, la retirada de recursos por parte de extranjeros viene derribando la bolsa de valores y las autoridades están en pánico intentando atender a las demandas de las calles. ¿Cómo manejar el presente?

Brasil no sabe manejar crisis. Cuando la crisis mundial se estrechó y Europa y Estados Unidos se encontraron en situaciones preocupantes, las autoridades brasileñas se jacta de la “marihuana”. ¿Quién no se acuerda de eso?

Ahora que hay una ola de tamaño significativo alcanzando nuestra “costa”, el discurso es que hay una reacción exagerada, pues las condiciones económicas son sólidas. ¿Hasta cuándo ese argumento va a sobrevivir a la realidad?

Petrobrás está en una situación calamitosa con el alza de la moneda estadounidense y con la prohibición -en cualquier circunstancia- de reajuste de los precios de los combustibles. La estatal no aguanta más coger en la bolsa de valores.

Con la reducción de los intereses, los fondos de pensión se lanzaron en alta mar para alcanzar sus metas en inversiones más arriesgadas. Ahora viven los disgustos del Ibovespa a los 45.000 puntos.

La única forma de Brasil de protegerse de su propia incompetencia y letargo es la transición política. El proyecto actual ya ha demostrado ser inviable, ineficiente e ineficaz. Que al menos con nuevas cabezas, con ideas diferentes, y desarrollando proyectos innovadores, además de una población indignada con los desmanes, podamos tener un ambiente más propicio para un crecimiento económico sostenible. En el futuro, claro.

Hasta que este futuro se vuelva presente, cabe asistir a la inhabilidad política e incompetencia técnica de muchos – además del público mezclándose no sólo al privado, sino confundiéndose también con afiliaciones partidistas. A ver qué sucederá. Hasta luego.

Foto de BM & FBovespa.

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