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¬°Historias que chocan y ense√Īan! (1)

Difícil - Cuidado La mayoría de las veces caemos en ciertos apretones financieros por pura distracción. Otras veces por falta de conocimiento. Y otras veces por una combinación fatal de ambas alternativas anteriores. Casi siempre la luz al final del túnel es invisible. Brazos dichos amigos desaparecen. La relación con el cónyuge se estremece, los hijos se quejan. El trabajo se queda en segundo plano. Y nacen historias tristes, arrasadoras y complicadas. Historias que chocan. Historias que enseñan.

Cómo comenzó …
Juan tenía 40 años cuando todo sucedió. Mecánico, trabajaba en una gran concesionaria de vehículos y todos lo consideraban un excelente profesional y compañero de trabajo. Juan tenía un sueño conseguir guardar dinero y aplicarlo en el cuaderno de ahorro, pensando en el crecimiento de su hija menor. Él siempre oía a algunos de sus colegas hablar del tal límite y del dinero que usaron ese límite para pagar cuentas atrasadas y (o) comprar nuevos objetos. Juan estaba intrigado. ¿Qué límite es el que sobrepasa el salario?

En un día más, uno de sus amigos trató de explicarle que el límite era una cantidad que el banco le dejaba usar, además de lo que tenía en la cuenta, por ser un cliente especial. Juan agradeció y caminó hasta el banco. Él trató luego de preguntar la razón de no ser considerado un cliente especial como su amigo. Le han jugado un buen chat y algunas buenas promesas. Juan creyó, se dio por feliz y se fue a casa.

Cómo empeoró …
Pasadas unas semanas, Juan fue nuevamente al banco. Como solía hacer, él fue a la caja para retirar todo el salario. En dinero. Toda su renta estaba comprometida y el saldo quedaba siempre cero ya en los primeros días del mes. Pero esta vez fue diferente. Tomando la conversación con la ayudante de la caja, él preguntó de nuevo sobre el límite y si ella podría ayudarle. “¿Será que ya fui promovido?”, Preguntó. Ella hizo que sí. Juan sonrió como un niño.

“Entonces saque todo el dinero por favor, incluyendo tal límite” él lo ordenó. Sin parpadear, ella hizo lo que él pidió. Juan fue a casa y contó la novedad para toda la familia. La esposa pronto trató de recordarle la promesa hecha a su hija. Él tendría que ahorrar algo para que ella pudiera estudiar cuando creciera. Pero él no tenía cuaderno de ahorro o, si tenía, no sabía cómo usarla. Así, su mujer se quedó con los R $ 300,00 del límite y los depositó en su cuaderno de ahorro, en otro banco, con la ayuda de la patrona.

Cómo terminó …
Juan estaba siempre debiendo, tenía la impresión de que su salario estaba siendo depositado de forma incorrecta y decidió conversar con su gerente, que le pidió explicaciones sobre su movimiento financiero. Indignado con lo que Juan le contó, el gerente trató de reunirse reservadamente con él y su esposa. Explicado el plan, Juan quedó más aliviado. Pero intenta, hasta hoy, extinguir su límite de crédito junto al banco. Afortunadamente, ahorrar que ya ha conseguido.

Qué historia dramática. No parece real …
¡Creer querido lector, esa es una historia real! Y ella sucede diariamente con Juan, Pedro, María, Joana y con muchos brasileños. ¿Quién sabe no sucede contigo? Usted puede haber usado el límite del cheque especial por otra razón que tal vez juzgue “inteligente”, pero paga los mismos intereses que Juan. ¿Cuál es la diferencia para el drama por él vivido? Usted tiene más información, oportunidad y discernimiento. Y aún así se dio mal. ¿No es hora de repensar su estrategia financiera?

Un anuncio Fundación Victor Civita de alerta 74% de los brasileños son analfabetos funcionales y no entienden nada más complejo que un billete. Mientras tanto, vemos nuestro número de millonarios crecer un 30% desde 2003. Son dos grupos opuestos, pero que dividen el mismo Brasil. ¿Y ahora? ¿No estás ni allí ni allá, no es así? Eso significa, mi querido, que usted sabe leer e interpretar un contrato. Pero todavía tienes deudas corregidas por los intereses más altos del planeta. ¿Puedo llamarlo Juan ahora?

En el país donde Juan de aquí y Juan de allí viven colgados en los intereses, sin saber cómo manejar su poco dinero, usted y yo todavía discutimos la necesidad de aprender a valorar nuestro dinero y la importancia de la educación financiera. Una discusión bestia cuya respuesta todos conocemos, ¿no es así? Pero no nos movemos porque somos incapaces de creer que Juan y los feroces intereses existan. En un e-mail fui llamado avaricioso. Más respeto con Juan, por favor.

PD Que quede claro que el nombre de Juan no fue utilizado con connotación peyorativa. La intención fue la de apenas ilustrar el día a día del brasileño a través de un personaje de nombre Juan.

¡Historias que chocan y enseñan! (1)
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