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¿Estás bien atendido?

La era es digital pero nuestro dinero sigue siendo muy real. Y el banco también. Mientras usamos frenéticamente la internet para mover y tomar decisiones que involucran nuestro dinero, la agencia continúa de pie, tal vez con menos funcionarios, pero aún valiente en el propósito de atender a esa inmensa mayoría sin el acceso a gran red. ¿Valiente sí, pero inteligente? ¿Seremos bien atendidos? ¿Merecemos ser bien atendidos? ¿Por qué? ¿Cuál es su expectativa al entrar en el banco?

Atención al Cliente El primer problema es la mismísima. Para ellos todos somos iguales. ¿Pero no deberíamos ser? Sí, todos somos clientes. Pero el cliente no siempre tiene razón? Tiene, siempre y cuando sepa lo que quiere y pague por eso. La inmensa mayoría es mal atendida en los bancos porque espera que las personas del otro lado de la mesa resuelvan sus problemas y multipliquen su patrimonio. Y quedan frustradas cuando descubren, leyendo por ahí, que lo que firmar no es lo que debería ser y que el propósito de estos profesionales no es ese. La experiencia de visitar el banco tiende a ser, en un 90% de las veces, frustrante. Quien más necesita el banco, los sin internet, son los que más sufren con la estructura creada para atenderlos. ¿Será justo? Pero, ¿y la vida, es justa?

El segundo problema son las llaves. Las palabras más usadas por los bancos en sus anuncios son “exclusivo”, “personalizado”, “especial”, “fácil”, “rápido”. La lista todavía podría llenar algunas líneas, como comenta Renato Antonio Romeo, en el diario Valor de hoy. Cada cual con su color, ellos son diferentes? ¿En lo que? Los productos son muy parecidos. ¿Las tarifas? Idem. La diferencia que hace son las personas. En fin, debería ser. Ellos van procesando todas esas cuentas y contando billetes en una velocidad increíble, pero sin ni siquiera mirar a los ojos de las personas. El gerente se va, entra otro y ni al menos somos comunicados. ¿Dónde está el exclusivo, personalizado, especial?

Mientras tanto, la herramienta web desplaza poder y funcionalidad y cada vez más los profesionales del banco comentan “Eso puedes hacer por Internet, es rápido y fácil”. Si va a la agencia es algo cada vez menos necesario, y hacen hincapié en tal afirmación, ¿cuál es la razón de tanta propaganda? Si ellos querían engañarme, ya lo lograron.

De nuevo, no estoy en contra de los bancos. Soy contra la atención despreparada, inocente e inconsecuente que se da en la mayoría de las agencias de este país. Pero aprendí a evitar esta decepción personal. Resolví estudiar más sobre economía y negocios y, ya que la internet y la calculadora son las únicas herramientas que necesito, voy viviendo feliz. Por ahora. Ya ya la pila de la calculadora acaba, ¡ay ya era! ¿Y tú, estás bien atendido? ¿Está haciendo su parte? Es una invitación a la reflexión.

¿Estás bien atendido?
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