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Emprender como si fuera la primera vez

Empreender como se fosse a primeira vez Colocar un proyecto en el aire no es tarea de las más fáciles. Para quedarse en el lugar común de las citas, diríamos que exige mucha planificación, visión de futuro y el célebre espíritu emprendedor [Bb] . Pero es mucho más que eso, y los empresarios de verdad conocen bien esa realidad. Montar un negocio y llevarlo al éxito demanda un conjunto de características de sus idealizadores que bordean el estoicismo.

En general, el punto de equilibrio perseguido puede llevar meses e incluso años para ser alcanzado. Mientras tanto, el nuevo empresario necesita desarrollar un blindaje emocional compuesta de mucha paciencia, perseverancia, determinación y coraje (y haya coraje!). Los obstáculos son numerosos y desafiantes, con un ambiente legal y fiscal – por citar en especial el caso brasileño – bastante hostil y confuso. Analizando con frialdad, es pura “sarna para rascarse”.

Puede ser cierto, pero muchas personas se embarcan en esa jornada. A menudo, no por necesidad, sino por pura vocación y el deseo de tomar las riendas de sus propios recursos de generación de riqueza, y la auto-apoyo. Muchos no sobreviven hasta el destino final para ver la consolidación de sus negocios y la realización de sus sueños.

Pero las historias de éxito son realmente inspiradoras. Todas ellas muy singulares y al mismo tiempo parecidas, cuando observamos los componentes presentes en la actitud y las motivaciones de esos emprendedores. Se trata de algo imposible de ser adquirido en una escuela de negocios o curso especializado (que naturalmente traen sus inestimables aportaciones objetivas), pero nace en las entrañas de las personas. Es el deseo visceral, la urgencia, la certeza inequívoca de que se vive una sola vez y que los sueños [Bb] y los proyectos deben ser perseguidos.

Algo más cercano a una razón para vivir que cualquier otra cosa. Esto sin considerar las cuestiones relacionadas con la supervivencia, la falta de otras salidas, todo o nada. La historia de los inmigrantes en Brasil lo confirma. Esa es la primera travesía, el impulso original, hasta que el negocio se encuentre establecido y consolidado. Por supuesto, no sólo de la pasión y el fuego vivir una empresa mucho frío y el pensamiento crítico es necesario. Y es justamente en la dosificación de esos ingredientes que los problemas empiezan a nacer.

La realidad es que, a lo largo de la historia de una empresa, hay muchas travesías más allá de la original, y para todas ellas un nuevo y desafiador elenco de obstáculos y dificultades. Su adecuado enfretamiento hace que el negocio crezca en madurez y solidez. Renegarlas trae el debilitamiento e infantiliza a líderes y colaboradores.

Este es el motivo por el cual muchas empresas que se han vuelto sólidas y ejemplos de innovación y fuerza en el pasado van, poco a poco, añando con el paso de los años, dejando atrás una antigua y lejana historia de gloria y realizaciones. Que eso sirva de alerta para que los emprendedores no se olviden de cómo empezó todo, sean ellos herederos o no, para revigorizar los sentimientos [Bb] y motivaciones que forjaron y pavimentaron la trayectoria de sus negocios.

Recordando que emprender es sobre todo un estado de espíritu, un estilo de vida, y debe ser hecho, siempre, como si fuera la primera vez. Éxito!

Foto de crédito a freedigitalphotos.net.

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