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Emergencias, la buena deuda y la mala deuda

¡Ahorro es importante! Karina dice “Estimado Navarro, estoy realmente en necesidad de ayuda. Por diversos motivos (necesidades, calotes, deuda de cheque especial, imprevistos, etc) me hundí en préstamos bancarios. Hoy el valor de los préstamos que paga representa el 30% de mi renta mensual. No estoy con el nombre sucio en la plaza y ni tengo deudas con tarjeta de crédito o cheque especial (ya cancelé hace un año), pero no puedo “proseguir”. Con esa deuda queda casi imposible comprar un coche o inmueble. ¿Qué puedo hacer para cambiar esta situación? ¡Muchas gracias!”

Karina, gracias por la visita. ¡Antes que nada, quédate tranquilo! Quiero felicitarla por el coraje al enfrentar su problema y tomar actitudes importantes para sanarlo. Cortar el cheque especial y garantizar que ninguna deuda de tarjeta entre en el camino son acciones inteligentes y que evitan los intereses más altos del mercado. Por eso, percibo que su principal problema no es exactamente el dinero [Bb] , sino la implicación emocional y la priorización de objetivos y gastos.

Usted tiene plena noción del peligro del endeudamiento malo y sólo necesita darse cuenta de los pequeños detalles que la colocaron en esa situación a fin de evitarlos en el futuro. Sugiero que hagamos un debate general sobre dos ítems citados en su mensaje, capaces de traer serios problemas de flujo de caja. Son ellos

1. Las contingencias y emergencias. Problemas familiares, gastos extraordinarios y gastos inusuales no tienen hora ni día marcados para aparecer. Ellos simplemente surgen delante de nuestra vida y exigen que hagamos algo, tomemos alguna decisión. La estrategia, para enfrentar con dinero e inteligencia tales adversidades, es bastante simple acepte que los problemas de este tipo ocurren. Traducir, prepárate mientras las cosas están bien, sabiendo que la época difícil vendrá.

No se trata de falta de suerte o de optimismo, sino de inteligencia financiera. La provisión es algo que hacemos diariamente con alimentos, material de limpieza y en el trabajo. Planeamos, anticipamos, pero olvidamos que nuestro futuro financiero también depende de esa actitud. Ahorre mientras pueda no faltar cuando realmente lo necesite. Funciona!

2. Calotes, deudas con familiares y amigos. Esta situación es bastante delicada y exige cierto desprendimiento. Prefiere donar el dinero a prestarlo. Explico en la gran mayoría de las veces, no pagan. Si usted no puede dar el dinero, no preste! ¡Simples así! Ah, sí, no se sorprende si casi todos desaparecen cuando usted necesita algún dinero. Un pariente enfermo, una oportunidad de oro a través de aquel primo? La interpretación forma parte de la prueba.

Estos dos escenarios son muy comunes en el cotidiano brasileño. Más de lo que me gustaría admitir, debo completar. La paradoja entre la mayor rigidez en el control de los incumplimientos y la facilidad encontrada en la obtención de crédito favorece la aparición de otra situación bastante incómoda amigos y parientes, cuyos nombres están en órganos de protección al crédito, piden a otras personas que hagan préstamos en sus hijos los nombres, lo que causa enormes trastornos y desentendimientos. ¿La salida? Hablar “no”, como ya he escrito en otra ocasión.

Aprendiendo a priorizar
No tiene sentido preocuparse por comprar un inmueble o un coche mientras se tiene gran parte de la renta comprometida con otras deudas. ¿Será que poner el poco dinero que sobra en algo que aún traerá más gastos es algo prudente? Sugiero que piense de forma contraria con el objetivo de comprar un coche o un inmueble, que tal primero acabar con sus deudas corrientes y poder enfocar su poder de ahorro [Bb] para el futuro bien? Renegociar deudas es un ejercicio de paciencia y humildad que todos debemos aprender a encarar. Ver más sobre el tema en los siguientes artículos

  • ¿Enfudó el pie en la jaca? ¿Y ahora?
  • Equilibrio del patrimonio y deudas
  • Debo y no niego, pero no puedo pagar

“Dejemos a un lado el coche comprar una propiedad o cuando uno todavía tiene casi la mitad del presupuesto comprometido es realmente lo mejor que puede hacer?” Es una pregunta común en mi día a día. Me temo que algunos todavía están en duda por la moda reciente encontrada en la literatura de finanzas personales [Bb] ¿sería esa una buena deuda o una mala deuda? “¿El flujo de caja no sería mejor sin el alquiler? El coche se evitaría el gasto en transporte público! “Justificará a muchos. Me voy a entrar en la pelea, pero prometo ser breve

  • La deuda mala te pone en contra de los intereses y las ganancias de capital. Usted pierde dinero con más rapidez que puede recuperarlo y su salud financiera se compromete. Para las personas físicas, casi la totalidad de las deudas es malo, muy malo o pésimo. Ejemplos? Si usted paga intereses bajos, pero no puede recuperarlos, tiene una mala deuda. Si usa el cheque especial directo y recto, tiene una pésima deuda.
  • La buena deuda permite que usted palanca sus posiciones y gane más que los intereses cobrados en el desplazamiento del préstamo. Imposible? Imagínese el pequeño emprendedor que toma dinero prestado para aumentar su capital de giro y con ello logra aumentar sus ingresos y su beneficio. Él paga la deuda, los intereses y tiene un retorno financiero mayor que en el momento anterior al préstamo. Las empresas lo hacen directamente son las llamadas operaciones de apalancamiento.

Pague lo que debe usando su capacidad de ahorrar, haciendo algunos sacrificios emocionales, de consumo y renegociando sus deudas. Estando en el azul, empiece a pensar en lo que realmente quiere alcanzar y planear sus finanzas teniendo en cuenta el futuro, los problemas del camino y las eventuales extravagancias. Estar bien con el bolsillo no es sólo un problema de dinero. Aprendizaje, humildad y mucho ejercicio son fundamentales. ¿Todavía no?

Foto de crédito a Marcio Eugenio.

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