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El suave alojamiento de cada día

A suave acomodação de cada dia Traído a usted hoy fragmentos de un texto interesante y me gusta mucho, escrito por el periodista Marina Colasanti. Él nos hace reflexionar sobre ese cotidiano loco, sobre ese ritmo alucinante que la vida acaba imponiéndonos y haciéndonos creer en el estilo de vida “si no es así, yo muero en la playa”. ¿Será que moriremos incluso en la playa [Bb] o vivimos con baja calidad de vida y con la salud en el límite? Vale la pena pensar en esta cuestión.

Yo sé que la gente se acostumbra. Pero no debería.
La gente se acostumbra a vivir en apartamento de fondos ya no tener otra vista que no las ventanas alrededor. Y porque no tiene vista pronto se acostumbra a no mirar hacia fuera.
La gente se acostumbra a despertar por la mañana, sobresaltado por qué está en la hora. A tomar café corriendo porque está atrasado. A comer sándwich porque no se puede almorzar. A salir del trabajo porque ya es noche. La siesta en el autobús está cansado. A acostarse temprano y dormir pesado sin haber vivido el día.
La gente se acostumbra a pagar por todo lo que desea y que necesita. Y a luchar para ganar el dinero con que pagar. Y ganar menos de lo que necesita. Y hacer cola para pagar. Y a pagar. Y a pagar más de lo que las cosas valen.
La gente acostumbra a caminar en la calle y ver carteles. Abrir las revistas y ver anuncios. Conectar la televisión y ver los comerciales. Ir al cine y tragar publicidad. A ser instigado, conducido, desconcertado, lanzado en la calle en la interminable cacería a los productos.
La gente se acostumbra a preservar la piel. La gente se acostumbra a ahorrar la vida. Que poco a poco se gasta de tanto acostumbrarse, se pierde de sí misma. (Marina Colasanti)

El texto, ¿no están de acuerdo? Al menos algunas de las frases se encajan como un guante en nuestro comportamiento “piloto automático”. Al leer, sentimos golpear fuerte dentro de nosotros y pensamos en nuestra lista personal, en nuestros deseos y sentir alguna voluntad de hacer diferente.

Te invito a pensar en tu propio cambio, pues alguien ya ha dicho que mientras pensamos que quien debe cambiar es el otro, vamos entorpecando nuestros sentidos, haciéndonos cada vez tolerantes, más resistentes y, por eso, menos capaces de intervenir en la realidad. Después de todo, la gente se acostumbra, ¿no?

Les invito a compartir su punto de vista [Bb] sobre ese acomodamiento humano por el cual todos acabamos pasando. ¿Cómo ser diferente y huir de las suaves e innecesarias imposiciones cotidianas? ¿Vale la pena hacerlo? ¿Por qué?

Crédito de la foto de stock.xchng.

El suave alojamiento de cada día
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