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El encargado del banco y usted hora de discutir la relación

O gerente do banco e você hora de discutir a relação Aldo dice “Navarro, después de dar más atención a las decisiones financieras que tomo a diario también comenzó a notar cómo se comportan mejor pagados profesionales para guiar y cuidar de nuestra capital. Hablo específicamente de los gerentes bancarios, figuras emblemáticas que representan responsabilidad, pero algunos problemas. Un ejemplo algunos de ellos insisten en que adquieran títulos de capitalización. Me gustaría leer un artículo de abordar esta relación “.

Estimado lector, usted ciertamente ya notó que es creciente el número de brasileños con acceso a productos bancarios, aunque simples, como cuenta corriente y tarjeta de crédito / débito. El crecimiento económico sostenible, objetivo de las muchas acciones del gobierno en los últimos años, trae consigo la oportunidad de insertar las alternativas financieras – y también sus desafíos de gestión [Bb] y planificación – en la vida de más y más brasileños. Y el ciclo pretende perpetuarse. Punto para la ciudadanía.

Interés e información
Sin embargo, la información, activo esencial para la buena toma de decisión, todavía parece “esconderse” del gran público e insiste en apegarse sólo al lado más fuerte en las negociaciones. Si hay posibilidades, es importante que también existan programas de concientización más eficientes, capaces de ofrecer explicaciones didácticas a la población bancarizada. Porque, no es raro, aquel que detiene el conocimiento se arma de más y mejores argumentos, lo que hace su actuación más persuasiva y convincente. Además, su trabajo se orienta por objetivos de todo tipo.

El gerente de cuentas se encuentra, casi siempre, en visible ventaja en relación al cliente que le busca. Su apariencia, así como su buen entrenamiento y amplio interés por la lectura especializada, ofrece un nivel de confianza elevado y que le otorga autoridad para decidir sobre el futuro financiero [Bb] de aquel a su frente. Autoridad que en realidad no tiene. Porque la confianza es una cosa, la autoridad es otra. Entro en el mérito de la autoridad porque es muy común encontrar clientes intrigados con la actuación de sus gerentes. Dos ejemplos clásicos merecen destaque

  • El encargado mueve la cuenta y el dinero del cliente en base a la confianza. Final de mes, algunas metas fueron golpeadas, otras no. Todavía hay tiempo. El gerente decide aprovisionar un importe de algunas cuentas corrientes, asignándolas a productos cuyas metas aún no se cumplieron. Muchas veces, lo hace sin comunicar a los titulares de cuentas. Cuando el cliente finalmente repara, él intenta convencerle de la calidad de la elección y explica que el dinero está disponible, basta pedir para rescatarlo. Sucedió conmigo, puede suceder contigo. Terminé inmediatamente mi cuenta en el banco e hice una queja formal;
  • Un oculto juego de influencias pauta la relación cliente-banco. Aquellos cuyas actividades profesionales exigen pequeños préstamos para el capital de giro o incluso los “endeudados de cartera” suelen ser los más afectados por esta situación. El gerente vive prometiendo liberaciones más rápidas de dinero, intereses un poco más pequeños que los de las veces pasadas, más plazo, etc. Y cumple su promesa, generando la sensación que llamo “favor debido” en sus clientes. Estos, con interés genuino en retribuir las “gentilezas”, acaban aceptando las ofertas de productos hechos por el “amigo” del banco.

¿Alguna vez se ha visto en una situación similar? ¿Conoces a alguien que pasó por eso?
Pues es, desgraciadamente todavía son muchos los profesionales y clientes que no valoran esa relación. Así se venden miles de títulos de capitalización y se realizan millones de préstamos personales para las personas que tienen dinero aplicado, para quedarse en sólo dos pésimas opciones. La verdad es que la decisión tomada influenciará directamente en el futuro financiero del cliente-hecho poco valorado en el momento, pero comúnmente observado en el futuro como razón del fracaso financiero.

Observa que la culpa no es sólo de los bancos y de su fuerza de trabajo. No, como ciudadanos, tenemos que aprender a buscar, por su cuenta, la educación para el consumo, además de dejar claros los límites entre los papeles involucrados en cualquier negociación. Intercambiar conocimiento, argumentar, ofrecer posibilidades y formar opinión. Y aprovechar, hacer buenos negocios e inversiones [Bb] porque son muchos los buenos profesionales en el área, que actúan con lisura, buen sentido y mucha transparencia.

Cuando usted es cliente, no es amigo!
Tenemos la impresión equivocada sobre la profesión de gerente bancario. Él no es un consultor financiero. Es un profesional cualificado, cuya profesión merece mucho respeto y admiración, pero que debe actuar de forma a dirigir las dudas financieras de sus clientes o, usando una óptica más proactiva, siendo capaz de explicarles el real funcionamiento de los productos y las alternativas financieras ofrecidas por su banco. Él debería auxiliar en el proceso de toma de decisión, con informaciones claras, explícitas. Él no es su amigo, pero puede ser, desde que fuera del ambiente de trabajo.

En resumen, usted necesita llegar mejor preparado a la mesa del gerente. Hacer la tarea. ¿Desea tomar un préstamo? Evaluar las condiciones de los competidores, los intereses a pagar y las demás opciones de crédito disponibles (CDC, consignado, etc.). ¿Desea invertir su dinero? Lea más sobre las alternativas disponibles, el perfil de los inversores [Bb] y discute la planificación y las metas con la familia. Aprenda a decidir mediante su propio juicio, aceptando de forma constructiva las opiniones ajenas, críticas y sugerencias. El gerente tiene que participar en su decisión, pero no puede ser la única justificación para ella.

Foto de crédito a freedigitalphotos.net.

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