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El emprendedorismo digital no es bien lo que dicen por ahí (llega de ideología!)

Por Gustavo Chierighini, la plataforma editorial Editorial Brasil.

Estimado lector, si pienso que no hay conexión entre los temas proyectos digitales e ideología, pido que me acompañen hasta el final. Voy a probar, aún en el medio del texto, que existe.

Tocando una estrella en los días de hoy

Ya hace algún tiempo que el “emprendedorismo digital” gana espacio en las generaciones que empiezan a acceder al mercado de trabajo.

No faltan motivos. Cursos, MBAs, espacios especializados de coworking, inversores ángeles disponibles, aplicaciones disponibles por grandes conglomerados de TI, hay un ecosistema que se forma en torno a ello.

Además, hay toda una cultura de apoyo y estímulo (presente en los medios, en el sentido común, en las conferencias de los gurús de última hora).

¡No siempre fue así! En la década de los 90 (poco tiempo antes de la popularización de la web), con raras excepciones, las personas, en su mayoría, salían de la universidad en busca de buen empleo. Pocos soñaban en abrir un negocio en el futuro (un futuro muy lejano).

No existía allí mucho glamour en montar una empresa al principio de su carrera. Sabes, podía recoger hasta medio mal. En realidad, podría sugerir algo demasiado pretencioso, ambicioso o demasiado prematuro. En resumen, pura ideología, sin ningún compromiso con la lógica.

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La vieja “economía digital”

Vino la economía digital, con su natural componente de escalabilidad, acompañada de una creciente legión de jóvenes accediendo y dominando la técnica necesaria para crear operaciones y proyectos.

Fondos de inversión parrudos e inversores ángeles no menos adinerados despejaron fortunas en proyectos desprovistos de mucha claridad sobre su sostenibilidad económica.

Pero ellos insistieron, afirmando que los críticos todavía estaban en el mundo analógico, desactualizados, y que “de ahora en adelante” nada de lo que se conocía iba a permanecer o prosperar – y la “revolución digital” probaría eso (el equivalente a intentar convencer a un ” productor rural de que la gente no iba a comer, o cosa así).

¡No funcionó! Rompieron la cara. En 2000, vino la burbuja de Internet, probando que las cosas no eran así. Otra vez, pura ideología, completamente vaciada de cualquier fundamento.

En esta época, hablar en negocios digitales se volvió casi una palabro. Era casi sinónimo de picar (Mira la ideología ahí de nuevo).

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La nueva “economía digital”

El mundo digital resurge madurado. El tiempo pasó y con él vino la maduración a partir de la simplificación y el concepto de utilidad concreta para el usuario. Las ideologías (todas ellas) se volcaron chistes y el mundo digital vino con todo.

En su estera, nuevos conceptos económicos y de dinámica político-social. Surgieron las redes sociales con su segmentación, la interactividad afectiva a través de aplicaciones, la economía compartida y los viejos (pero sólidos) servicios fueron revitalizados.

La tecnología como negocio se alió, divorciada de ideologías, para facilitar la vida concreta y real del cliente final. Los negocios antiguos y hasta seculares quedaron libres de prejuicio. Demandas antiguas fueron potenciadas. Nacido “uberização”.

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Escapando de creencias y afirmaciones que no paran de pie

Después de observar todo ese va y viene ideológico aplicado al mundo de los negocios (y sus consecuencias), necesitamos estar atentos para no caer en la misma robada.

En este caso, voy a rematar ofreciendo parte de la experiencia que vengo acumulando con mis socios en algunas reuniones con startups y otros emprendedores en negocios más maduros.

De esta vivencia, destaco algunas afirmaciones que siempre accionan la señal amarilla. Si las oye por ahí, tenga cuidado, usted puede estar delante de alguien que no sabe lo que habla (y ni lo que hace)

  • “Empresarios maduros no son capaces de emprender en el contexto de la nueva economía digital porque sus conceptos están superados”;
  • “Jóvenes no darán cuenta como empresarios porque no poseen ninguna experiencia, y por eso son incompetentes”;
  • “Toda innovación que no corresponda a la lógica del mercado está destinada al fracaso”;
  • “Los emprendedores jóvenes y maduros son inconciliables”;
  • “Olvida todo lo que ya se ha hecho. No sirve para nada más;
  • “El usuario adora navegar en nuevas tecnologías”;
  • “Estoy aquí para cambiar el mundo de una vez por todas”;
  • “La capacidad creativa del” ser humano “será desechable en breve con el avance de la inteligencia artificial”;
  • “Nunca se ha innovado tanto como ahora”;
  • “El mundo nunca será el mismo después del impacto de mi generación”;
  • “Este tipo tiene una cabeza analógica, no trae ninguna contribución”;
  • “Esta persona es” digital “también, probablemente no tiene experiencia para realizar una operación.”

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Una boda que no funciona

La ideología y los negocios no pueden vivir por una simple razón es una unión que olvidar la lógica.

La ideología nace de un sistema casi religioso de creencias que se aleja del mundo real, adopta modismos sin fundamento, ignora flujos de caja, abandona la eficiencia, y olvida al consumidor. Los negocios son lo opuesto.

Para finalizar, vale recordar que la innovación no sobrevive con creencias rígidas y dueños de la verdad. ¿Usted está de acuerdo? Hasta el próximo.

El emprendedorismo digital no es bien lo que dicen por ahí (llega de ideología!)
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