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Dificultades oportunidades de superación para alcanzar el éxito

Dificultades oportunidades de superación para alcanzar el éxito Casi todo el mundo tiene un hecho o un acontecimiento que ha transformado su trayectoria. Muchas personas logran catalizar las dificultades y de ellas extraer una esencia positiva, capaz de motivarlos a intentar de nuevo, a persistir o cambiar; otros no tanto, acaban por un camino de fracaso y falta de esperanza.

La verdad es que durante nuestra vida surgen en el día a día diversas situaciones que nos desafían al extremo. Quien aprende a sacar de esos episodios el combustible para seguir adelante ciertamente alcanza todo lo que desea.

En mi primer trabajo con registro en cartera, momento en que se acercó la hora de prestar el vestibular y comenzar una carrera, tuve la osadía de pedir algunos minutos para conversar con mi jefe y también dueño de la empresa. Él encontró extraño un office boy pedir ese tiempo, pero hasta por curiosidad resolvió aceptar mi solicitud y me llamó durante el día para conversar.

Creciendo con la crisis
En aquella época, yo trabajaba en el área de contabilidad de la empresa y, incluso como office boy, siempre que era posible intentaba ayudar a todos y aprender más – tanto que, por ese interés, hasta una mesa habían provisto para que yo pudiera colaborar con el trabajo de la empresa equipo. Al mostrarme interesado, gané la simpatía de muchos colegas y la atención de ciertas personas que se veían “amenazadas”.

Ah, sí, la conversación con el jefe. Entra en la tuya y fui directo al punto estaba cerca del vestibular y yo me consideraba apto para pedir una oportunidad dentro del sector de contabilidad. Yo me había inscrito en el curso y con la promoción yo podría arcar solo con el pago de la cuota de la universidad.

La sorpresa con la respuesta que recibí no era más grande que mi indignación “Ricardo, me encanta su trabajo, pero tengo que ser franco con usted. Pobre niño no tiene que ir a la universidad, tienen que ver con la carrera técnica y su sueldo se lo puede permitir una “, fue lo que dijo.

El golpe inicial fue grande. Hablé con algunos amigos del sector y percibí que allí no era mi lugar, no era allí donde yo quería pasar mi futuro. Además, esa no era la postura que yo esperaba de un líder.

Desde muy temprano quise tener mi propio dinero, una realidad que siempre perseguí con mucha determinación. Sabía que podía contar con mi padre para “bancar” la universidad, pero no era eso lo que realmente quería.

Pensé por dos días, para no resolver las cosas sólo en el calor de la emoción, y nuevamente, con la “cara y coraje”, pido dimisión del trabajo. Faltaba pocas semanas para el inicio de la universidad y con lo que yo había guardado conseguía pagar la matrícula más tres meses de mensualidad. Necesitaba correr.

Otro detalle que me hizo casi desistir de tomar la decisión de salir del trabajo yo estaba entrando en la llamada “fase de ejército” y, por esa razón, no estaba muy seguro de que conseguiría trabajo tan fácil. El sentimiento de desesperanza con la respuesta del jefe habló más alto y yo salí.

La energía del establecimiento de una red
Ya fuera del trabajo y contando con el apoyo de mi familia, decidí actuar. Comencé a listar a todos los amigos de mi edad que estaban trabajando y también algunas empresas en las que tenía ganas de trabajar. Siempre he leído mucho y ya en aquella época coleccionaba revistas y periódicos de las empresas consideradas mejores para trabajar.

Luego hice otro descubrimiento, que cultivo hasta hoy el networking. Hablando con un (nuevo) amigo, ya en la primera semana de universidad, me ofreció una oportunidad de práctica. El salario era mayor que el anterior y con beneficios interesantes. El único inconveniente era la distancia y el tránsito caótico de una ciudad como San Pablo.

¡Fui a la lucha! He anotado todo lo que era necesario y el otro día por la mañana estaba ya en la empresa conversando con la responsable del sector que, en poco tiempo, se mostró simpática y servicial. Por supuesto, mi amigo fue un precioso “avalista”; después de algunas pruebas, fui contratado.

Actitud y postura de aprendiz
Desde el inicio de esta historia hasta hoy ya han pasado algunos años. Afortunadamente, conseguí encontrar y aprender mucho con profesionales brillantes, es verdad, y también encontré con otras personas que me enseñaron mucho lo que no hacer. He intentado aprender mucho con todos.

A mi primer jefe, que me ha negado la oportunidad, estoy muy agradecido. Él me hizo conocer algo que hasta entonces yo desconocía la superación. Aprendí que muchas lamentaciones no te hacen vencer; por el contrario, en los peores momentos lo mejor a hacer es encarar e ir a la lucha, lo que realmente nos hace encontrar oportunidades que parecen esconderse.

No importa si usted es pobre o no. La verdadera riqueza es la voluntad de ganar y la inteligencia para poner en práctica un conocimiento que está ahí al alcance de todos. Para hacer la diferencia, sólo tienes que ir más allá de lo normal y encontrar inspiración en los momentos malos para no desistir o tener miedo de intentar.

Usted ha pasado por alguna situación similar? ¿Como fue? ¿Qué aprendió? Comparta su aprendizaje con nosotros en el espacio de comentarios abajo. Hasta la próxima.

Foto de freedigitalphotos.net.

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