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Crecimiento de Brasil en 2011 conozca el “PIBinho”, ese incomprendido

Crescimento do Brasil em 2011 conheça o ?PIBinho?, esse incompreendido Por Gustavo Chierighini, fundador de Plataforma Editorial Brasil.

Estimados lectores, aunque el número representativo del 2,7% de este personaje ya sea de conocimiento general, hoy abordaremos las profundidades de su composición. Pero antes de embarcar en esa lectura, quiero tranquilizarlos. No traté aquí de modelos económicos o matemáticos; no promoveré la discusión sobre teorías económicas ni siquiera sobre la obstinada insistencia que las previsiones más optimistas tienen en no realizarse.

De la misma forma, no intentaré sugerir o elegir culpables, después de todo vivimos en una democracia – y en ella somos todos responsables de nuestro destino. La cuestión aquí es reflexionar sobre la atmósfera que siempre implica los resultados decepcionantes.

En el caso de que se produzca un cambio en la calidad de vida de la población,

Al final, ¿qué representa ese crecimiento del 2,7%?
Su composición es compleja. Algunos culparían al gobierno, otros apuntarían el dedo a los financistas y sus intereses difíciles de encarar, y otros ciertamente apuntar a la crisis internacional como fuente de todas las mazelas – aquella misma, que ocurre del otro lado del océano, sobre la que tantos se jacta por estar tan distante y afectando justamente a aquellos que por años fueron la referencia de prosperidad [Bb] y el éxito económico.

Pero la genética de un porcentaje tan bajito nace, antes, en la mentalidad de un pueblo. Una triste paradoja que surge de las declaraciones de tipo auspiciosos “Ahora, nadie tiene que Brasil”. Triste por el resultado final en sí y lamentable por lo que representa en términos de oportunidades perdidas.

Comprender el “PIBinho” exige más que simple reflexión o constatación, exige autoenfrenamiento. Un enfrentamiento que lleve a la conclusión de que la prosperidad no depende sólo de la buena voluntad de los gobiernos y tampoco puede ser totalmente delegada al simple empeño de la sociedad civil.

¿Qué representa un verdadero PIB?
Para ayudar, podemos caminar en la dirección inversa, tratando de entender los componentes responsables de la construcción de un PIB de verdad (que en realidad todos conocemos muy bien).

Para empezar, se hace de compromiso y reivindicación. Sí, eso mismo, de una sociedad soberana que cobra y exige, independientemente de las distintas corrientes políticas. Esta misma sociedad asimila la noción de que ningún gobierno se alinea a intereses colectivos y nacionales de forma ajustada y coherente sin intensa participación de los contribuyentes.

Es en esa actuación fuerte y sistemática que se blinda una nación a punto de no aprovechar los vientos favorables para hacer efectivos los ajustes y las reformas necesarias para las cosechas del futuro. Y, en esta estera, se efectúan inversiones [Bb] estructurantes en formación de cuadros, en infraestructura, así como en los incentivos a la competitividad. Sé que esta letanía puede ser agotadora, pero siempre es bueno recordar lo obvio – que por ser tan evidente, casi siempre termina en el olvido.

Pero, aún así, ruego para que la próxima vez que venga la bonanza (esperamos que aún a lo largo de los próximos dos años), y después de afrontar ese susto, las voces del buen sentido griten más alto y más fuerte para aplacar los gruesos ufanismo (aquellos de la victoria antes del tiempo) que, como sabemos, no son buenos consejeros.

En cuanto al “PIBinho”, no sienta rabia de él. Él no tiene culpa de nada. Es sólo una resultante, una consecuencia, nada más. Él no quería nacer. Que venga el próximo ciclo de oportunidades. Con suerte.

Foto de sxc.hu.

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