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Consumo inconsciente y crédito fácil pesadillas nacionales?

Consumo inconsciente e crédito fácil pesadelos nacionais? Hoy vamos a hablar un poquito sobre crédito. Nada me quita de la cabeza que el brasileño tiene, en el crédito, o mejor, en la forma en que maneja el crédito, un gran problema. Mi temor se debe por la constatación de que pronto tendremos datos que sellarán el aumento en la morosidad. Es importante recordar y observar, con mucha preocupación, que todavía tenemos intereses estratosféricos en las más diversas operaciones. Intereses que, en parte, responden por el esperado aumento en el incumplimiento.

Y si los intereses altos no son capaces de contener el apetito por las financiaciones (que se ponen caros y pesados), queda claro que el problema también es cultural. El brasileño parece que no le importa el valor de los intereses a la hora de financiar o tomar un préstamo, especialmente aquel brasileño que está financiando el consumo directo.

Uno de los periodistas que escriben a la mejor economía de Brasil, José Paulo Kupfer, abordó la cuestión en el artículo “¿Por qué no limitar el número de cuotas?” En su blog en el Estado

“En razón de una larga historia de convivencia con necesidades de consumo no atendidas, en ambiente de inflación e intereses altos, los brasileños aprendieron a decidir por consumo financiado, a partir no de los niveles de los intereses y del número de prestaciones, sino de otras dos variables el encaje del valor de la prestación en el presupuesto y las perspectivas de sustentación de volumen de renta suficiente para absorber los crediarios “

¿Falta planificación para comprar?
La constatación de que el brasileño planea las compras apenas considerando encajar las prestaciones en el presupuesto me preocupa. Al final, ¿por qué nos sujetamos a comprar algo y pagar mucho más caro por eso, si con un poco de disciplina y planificación ese mismo bien sería adquirido de forma mucho más barata y sana?

Los valores gastados con el pago de intereses podrían y deberían estar en otro lugar en la formación de patrimonio, en el ocio, en la carrera, familia, etc., siendo utilizados en favor de quien trabaja, y no al contrario, como observamos siempre.

Nada me quita de la cabeza que el consumo desenfrenado está cada día más ligado al hecho de que muchos todavía no aprendieron a lidiar con las frustraciones cotidianas. Así, mucha gente busca en las compras exageradas (consumo inconsciente) una recompensa (ingrata) para soportar la cobranza íntima de éxito. ¡Pésimo negocio!

¡El incumplimiento crecerá!
En el transcurso del año, vamos a escuchar cada vez más noticias relacionadas con el aumento del incumplimiento. Brasil no va a entrar en recesión, lejos de eso, pero el momento es de incertidumbres en relación a la economía. Con la inflación en alza, nuevas correcciones en los intereses podrían venir para contener el ímpetu del mercado. No están descartadas nuevas medidas de contención al crédito y entrada de dólares en el país – quien utiliza la tarjeta de crédito internacional ya comenzó a sentir las consecuencias con el aumento del IOF.

Cada día queda más claro que el consumo es necesario, hace crecer el país, genera empleos y crea oportunidades para todos. Es verdad. El gran peligro es hacer del consumo una simple trampa de crédito. Comprar y no conseguir pagar o comprar y quedar todo enrollado no ayuda en nada.

El crédito fácil no es sinónimo de crédito barato, no canso de afirmar eso. Y aunque tuviéramos créditos con intereses más civilizados (estamos lejos de eso), el consumo consciente todavía sería nuestra principal fuente de inspiración – negociaciones hechas de forma planificada y con recursos propios.

Nada dará más placer que alcanzar el objetivo de compra, usando la inteligencia financiera para comprar pagando a la vista, sin recurrir a deudas y con buenos descuentos. Piense en eso y cuente para nosotros su opinión. Buen fin de semana.

Foto de sxc.hu.

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