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Caso Goldman Sachs ¿debemos confiar en el sistema financiero?

Goldman Sachs-post El buen funcionamiento del mercado financiero potencializa el desarrollo de la economía, ya que las empresas encuentran un ambiente favorable para la emisión de acciones y deudas para la financiación de sus proyectos de mediano y largo plazo, además de la credibilidad que los inversores dedican a los precios de los bienes activos por éstos retratar con coherencia las condiciones corporativas y económicas.

Ahora imagina cuando una crisis sistémica como la de 2008 pone en riesgo la economía global y los inversores pasan a cuestionar la buena fe de aquellos que trabajan en las instituciones financieras responsables de conceder créditos para personas físicas y jurídicas y sugerir inversiones. Vamos a recordar rápidamente lo que realmente sucedió.

Se descubrió que un empleado de Goldman Sachs, Fabrice Tourre, estructuró un producto financiero conocido como Abacus y lo vendió a los clientes del banco de inversión citado.

Lo que Tourre olvidó de hacer fue contar a aquellos que apostaron en el Abacus que el multimillonario John Paulson, responsable de gestionar un conocido hedge fund, había colaborado en el montaje de la operación y decidido por apostar contra la inversión.

Básicamente, el Abacus consistió en un CDO (Collateralized Debt Obligations) cuyo montaje implica la inclusión de títulos vinculados al pago de hipotecas. Un inversor asume la punta comprada, mientras que otro – como Paulson lo hizo – apuesta por defecto.

Si los compromisos relacionados con las hipotecas no son honrados, el vendedor recibe un premio previamente acordado, que funciona de forma similar a un seguro. El beneficio del hedge fund fue absurdo.

Ahora volvamos a la cuestión de la credibilidad. Los bancos conceden préstamos para las empresas (capital de trabajo), conceden créditos para personas físicas, ofrecen financiamientos de vehículos para corporaciones, entre varias otras modalidades.

Sin contar que solemos recibir llamadas de los gerentes de nuestros bancos o sentarse con ellos durante algunas horas para discutir opciones de inversión. ¿Cómo confiar en el sistema después del episodio de Goldman Sachs? ¿O la realidad americana es muy diferente de la brasileña?

En parte, las preguntas anteriores serán respondidas esta semana, cuando la justicia estadounidense llegar a una conclusión en cuanto a la mala conducción de clientes de Goldman Sachs en el episodio Abacus.

Es importante recordar que muchos empleados de bancos comerciales, inversiones, corredores de valores, entre otras instituciones, son remunerados de acuerdo con el volumen de inversiones movido por los clientes en los productos ofrecidos.

Por lo tanto, no es tan difícil imaginar que, en ciertas situaciones, la seguridad del cliente se coloca en segundo plano en pro de un objetivo profesional.

No hay ciencia que algo va a ir mal, pero una cierta meta a alcanzar puede inducir a funcionarios de instituciones financieras a mitigar los riesgos existentes con el propósito de un convencimiento para una determinada inversión. Y en varias otras situaciones eso se repite.

Usted ha pasado por una experiencia de este tipo? Cuéntanos un poco de lo que ocurrió a través del espacio de comentarios abajo. Hasta la próxima.

Foto FORBES

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