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Brasil y su economía la vida continúa

O Brasil e sua economia a vida continua Por Gustavo Chierighini (@GustavoChierigh), fundador de Plataforma Editorial Brasil.

Estimado lector, el título no podría expresar mejor el mensaje que me gustaría compartir en ese texto. Sí, a pesar de los pesares, la vida económica continúa y siempre continuará. Como siempre y desde los tiempos en que me volví económicamente activo, independientemente de todas las derrapadas y crisis económicas que turbaron nuestro cielo, nunca observé una degeneración absoluta de la actividad económica en Brasil.

Naturalmente, en medio de eso, tiempos difíciles fueron vividos y períodos de angustia e incertidumbre insistieron en reinar en la vida empresarial, pero por ser una constante en nuestra historia, el impacto siempre es acompañado por una dilución natural. Y no es para menos. Brasil es realmente un país fuerte.

No, no se equivoca. Esta última expresión no fue un brote nacionalista que me acometió, sino la simple constatación de lo obvio. El hecho es que vivimos en una economía extremadamente diversificada y plural, operando en escenarios distintos y en constante transformación, lo que a su vez contribuye mucho para aliviar en las curvas y derrapadas.

Aquí, como en pocos lugares del mundo, vale mucho la expresión popular de que “mientras algunos lloran, otros se ríen vendiendo pañuelos”.

También se equivoca quien observa en este texto un epitafio anticipado de ese ciclo económico que se encierra. Aunque algunas (ahora más optimistas) previsiones ve un crecimiento en torno al 3% para 2013, convengamos, es notoria el patinaje de la actividad económica. Una patada pautada en el compás de espera y expectativa

Expectativa de que la inflación vuelva a una normalidad de confianza;
Esperanza de que las inversiones previstas en infraestructura del gobierno vengan junto a la iniciativa privada (y que las obras se concluyan a tiempo para explotar sus beneficios), trayendo elevación a la bajísima tasa de inversión de Brasil;
Anhelo de que la vigente política gubernamental de constante intervención pierda fuerza ante los evidentes resultados negativos;
Esperanza de que la clase empresarial vislumbre un futuro próximo dotado de un modelo político-económico que se sustenta y nos rescate para un ciclo de crecimiento más robusto y constante (recordando que lo que deprime a los agentes económicos no es sólo la coyuntura, sino la falta de perspectiva).

En resumen, esperanza. Mientras tanto, en el intervalo de este momento confuso y de improbables análisis, veremos dos tipos de líderes empresariales. Los que continuarán en pleno vigor, ajustando y calibrando sus planes / acciones y manteniendo permanente ofensiva; y aquellos que se entregarán a exhaustivos y desgastantes procesos de análisis y previsiones frágiles sobre un futuro que teatará en no llegar, y lo harán mientras el presente, una vez más, implora por acción y reconocimiento.

El recado es simple el futuro se construye en el presente. ¿Tenemos mucho que hacer, vamos? Hasta el próximo.

Foto de freedigitalphotos.net.

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