Saltar al contenido

Brasil votos para un futuro lejano

Por Gustavo Chierighini (@GustavoChierigh), fundador de Plataforma Editorial Brasil.

dinheirama futuro post-Brasil-voto-distante, Estimado lector, generalmente vengo con esa conversación de “votos” al final del año, siempre discurriendo por los anhelos de siempre, con pocas alteraciones aquí y allá. Algo cansador, confieso, pero dicen que agua tibia en piedra dura … Ustedes saben, la esperanza es la última que cae. Y es sobre eso que escribo hoy, esperanza, pero sin pieguice, claro.

Antes de los votos propiamente dichos, algunas consideraciones. En todos los rincones donde hace algún tiempo sentía euforia y ufanismo, hoy veo aprehensión. Los escépticos que creían sólo que una parte de las promesas gubernamentales a cerca de los proyectos de infraestructura hoy amargan la constatación de que deberían haber sido aún más escépticos de lo que fueron.

Para muchos que veían en las manifestaciones pacíficas y de gran bulto, de junio de este año, el embrión de una sociedad que se renovaba hacia un mayor activismo y con ello proyectar una democracia más rica y sostenible, restó la soledad.

Incluso los grandes grupos empresariales al por menor, ligadísimos en la “nueva clase media”, migraron del ánimo aún persistente al estado de temor y decepción.

En cuanto a los desonerados, agraciados por el rollo compresor del intervencionismo estatal, éstos nunca se sintieron necesariamente beneficiados, ellos saben que la pluma que aprueba, también liquida (al sabor del humor y del “sentido común”).

Pero no cortemos las muñecas. Aquí, sin salida, estoy obligado a recurrir al lugar común de los lugares comunes, concluyendo con la sentencia de que toda acción (o inacción) siempre precede a alguna reacción.

Entonces, torciendo a los astros y en el más puro espíritu de jugador (cosa que no soy), donde una marea de azar siempre puede ser sustituida por la ola de la suerte, tortura.

Y esa hinchada, que se traduce en algunos votos que comparto con ustedes, no me ocurre por casualidad y ni tan poco por simple apuesta, pero mucho más por la creencia de que realmente vivimos un punto de inflexión histórico – en el que antiguas y desgastadas convicciones ideológicas ceden espacio a la fuerza inexorable de la realidad.

Necesitamos urgentemente una transformación cultural (la expresión “revolución” que el autoritarismo de guardia, izquierda y derecha) para hacer una sociedad que alienta y valores, en lugar de penalizar o demonizan a los que producen bienes y servicios que se ejecutan riesgos reales .

Lo que necesitamos es una buena regulación, pero no establece ningún tipo de relación con los excesos o todos los días y aporrinhações recurrentes. Se remite, sí, al ordenamiento necesario para garantizar eficiencia, seguridad y el necesario blindaje de eventuales abusos.

No puede ser indulgente con la ineficiencia estatal, y no tolerar el ambiente de incertidumbre legal en el que nos movemos.

En el aspecto socio-ambiental, necesitamos, de una vez por todas, entender que no hay activismo más sostenible y de mayor resultado que el que cobra del Estado que éste cumpla con sus obligaciones, invirtiendo el presupuesto de forma completa y con eficiencia.

Es urgente para recuperar la confianza interna y externa, pero en base a la realidad, los hechos, actos constructivos, posicionamiento sólido y fiable conceptos, en lugar de bravuconería, euforia nacionalista y otras tonterías por el estilo. Sin eso, no hay infraestructura (creada en la década de los 70) que nos aguante.

En el fondo, en medio de la modorra dinámica político-económica que hoy nos aflige, pienso que un embrión de días mejores puede estar naciendo -y esta gestación, incluso sin contar con alternativas electorales estructuradas, puede muy bien acelerarse. Dependerá de nuestro ímpetu por días mejores. Hasta el próximo.

Foto manos libres en Argentina, Shutterstock.

Brasil votos para un futuro lejano
5 (100%) 4 votes