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Brasil bien venido al período de resaca “post-pre” impeachment

Iniciamos el segundo semestre del año con grandes expectativas para los mercados en Brasil y en el exterior y consecuentemente para sus inversiones.

A lo largo de las últimas semanas, pasé a comentar sobre el marasmo que podríamos haber tenido en los meses de junio y julio ante la perspectiva de no haber cambios relevantes en el panorama en general.

Sin embargo, a finales de junio, se sorprendió con el referéndum celebrado en el Reino Unido, señalando la opción de la población por la salida de sus países miembros de la Unión Europea, lo que generó una gran volatilidad en los mercados.

Lo ocurrido también levantó (y aún plantea) muchas dudas, especialmente si esta salida será perjudicial para el bloque formado en Europa y las otras economías de países relevantes en el escenario global.

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Excluyendo ese hecho relevante y que alteró ciertas perspectivas, principalmente en cuanto a la posibilidad de postergación de la elevación de la tasa de interés en EEUU, el juego siguió conforme a lo previsto.

Brasil

En el escenario nacional, con el nuevo equipo económico liderado por el ministro Henrique Meirelles y el presidente del Banco Central Ilan Goldfajn, al principio, ya conseguimos visualizar una mejora en los indicadores de confianza.

Si seguimos hacia el campo político-económico, observamos

  • La revisión de la meta fiscal propuesta por el gobierno interino, con la expectativa de incremento de ingresos a través de nuevas concesiones, venta de activos y apertura de capital de empresas ligadas al Gobierno Federal;
  • Perspectivas de nuevas victorias en el Congreso Nacional, en virtud de la entrada de Rodrigo Maia (DEM-RJ) a la presidencia de la Cámara de Diputados;
  • Expectativa por el éxito en la Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC), que limita los gastos públicos.

Estos hechos pueden ser considerados méritos de ese nuevo gobierno, después de sus dos primeros meses.

Además, ingresando en el tema Banco Central, a lo que todo indica, tendremos menos intervenciones en el mercado de cambio, uno de los factores que justifica el dólar alcanza el nivel por debajo de los R $ 3,30 y ya retrocede cerca del 20% en el año.

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Para la inflación, alcanzar el centro de la meta en un 4,5% al ??año nos parece una obsesión en este mandato, que en los planes de la autarquía podrá alcanzarse a finales de 2017 oa más tardar en 2018.

En fin, hablar de escenarios en momentos como esos nos parece difícil, ya que las situaciones pueden cambiar radicalmente con algún acontecimiento inesperado, sea él en cualquier país y en cualquier continente.

El hecho es que, según lo señalado, realmente estamos en un momento de compás de espera. “Esperamos que la elevación en la tasa de interés de Estados Unidos, cada vez más postergado, y esperamos la decisión en el Senado Federal por la salida definitiva de la presidenta, Dilma Rousseff, que podrá desbloquear una serie de pautas relevantes al país y que podrá corroborar para la vuelta masiva de los recursos del inversor extranjero al país, después de este último, incluso con el flujo de extranjeros ya estar fuertemente positivo en la Bolsa en el año.

La tasa Selic y la inflación también son variables que siguen a la espera de éstas y de otras definiciones para iniciar una trayectoria de caída.

Sin embargo, vale recordar que en este 2º semestre de 2016 todavía tendremos las Olimpiadas en Brasil, además de elecciones municipales.

Estos eventos ciertamente “jugarán” hacia adelante las decisiones de pautas relevantes y necesarias para el país, entre las cuales podemos citar las reformas de la previsión, tributaria, política e incluso laboral, que seguramente demandarán mucho estudio y mucha negociación en el Congreso.

Incluso ante la ansiedad por la espera de todos estos acontecimientos, no podemos dejar de lado los principales riesgos existentes para el éxito de ellos, como

  • La ya citada posible vuelta de la presidenta alejada.
  • La continuidad de la operación Lava Chorro, que aún podría respingar en autoridades ligadas al gobierno Temer.
  • Las elecciones en Estados Unidos, que dependen del resultado, podrían alterar la visión de la política monetaria para el país y, obviamente, una ruptura en la política nacional debido al conflicto entre parlamentarios.

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Por lo tanto 2016 todavía puede ser considerado un año lleno y lejos de estar en un escenario de “cielo de brigadier”. Sin embargo, las perspectivas para los millones de desempleados en el país, pueden comenzar a ser modificadas, pero aún sin reflejos relevantes a corto plazo.

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