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Brasil, América Latina y China diferencias y desafíos en la caza de inversiones

Brasil, América Latina e China diferenças e desafios na caça aos investimentos Por Gustavo Chierighini, fundador de Plataforma Editorial Brasil.

Queridos lectores, voy a empezar esta materia de una manera inusitada, o mejor, a partir de un tema que aparentemente no tiene relación con el universo de las inversiones [Bb] y sus operadores. Comenzaré abordando la actividad de cazar. Sí, esa misma, la caza deportiva a animales indefensos. ¿El lector ya tuvo contacto con esa actividad? (A los políticamente correctos, mis sinceras disculpas).

Por más increíble que parezca, en esta actividad se encuentra parte de un conjunto comportamental que en gran se relaciona con nuestra temática principal, con la gran diferencia de que, cuando se “caza” inversiones, se debe excluir terminantemente toda y cualquier actividad o acto que sugiera tocadas, disimulaciones, trampas o actos y sentidos predatorios.

En cuanto a los inversores, toda transparencia es poco y la relación de confianza debe ir mucho más allá de la retórica, marcada por parámetros claros y medios específicos y estructurados de fiscalización, además del rigor en el respeto a las normas vigentes.

Pero la parte que nos permite el paralelismo entre las dos actividades es muy clara, y consiste esencialmente en el cuidado de no preguntarse lo que se persigue. Y aquí vale un nuevo ajuste temático en la caza deportiva, el no asustar significa un disfraz bien hecho y silencioso, pero la caza a las inversiones nos obliga a una actitud verdadera, en la esencia y sin disfraces.

Complementando la analogía, para el contexto de la actividad de atracción a las inversiones, podemos sustituir el ruido hecho en las matas por el ruido hecho con el irrespe – o incluso los cuestionamientos – a contratos ya establecidos y en vigor, así como la divulgación oficial de índices o parámetros que, de tan incoherentes, actúan diluyendo la confianza de los observadores.

Y eso no vale sólo para empresarios en busca de recursos, sino también para gobiernos que, por no ofrecer un ambiente atractivo para el riesgo [Bb] , ciertamente no sólo espantarán las inversiones en curso, sino que difícilmente podrán atraer otros nuevos.

En la estela de estos comparativos, una conclusión con excepción del caso brasileño, el resto de los gobiernos de izquierda de nuestra querida América Latina definitivamente no saben “cazar”, o mantener sus “cazas” ya conquistadas.

Veamos la trayectoria-en contra- de los principales exponentes del movimiento bolivariano

1. Argentina
La desconfianza ante los números e índices oficiales argentinos es creciente. Recientemente, la prestigiosa revista “The Economist” anunció que no divulgará más los datos proporcionados por los institutos del país, precisamente por las permanentes divergencias presentadas por consultoras especializadas y otros institutos independientes.

En la última semana, en medio de la conflictiva polémica que reivindica la soberanía sobre las Islas Malvinas, el gobierno argentino orientó (con un poquito de presión) que los grandes grupos empresariales allí instalados rechazar comprar productos provenientes de Inglaterra. Vale recordar que la misma Inglaterra, con la que disputan la isla, a pesar del turbulento momento económico europeo, se configura como uno de los países con mayor flujo de capitales en inversión en nuestro vecino.

Se suman a ello las constantes presiones y limitaciones a todos los medios de comunicación que se atreven a criticar o endosar críticas a la conducción de la política económica del país porteño. El resultado es la duda ¿qué inversor se sentiría seguro con tanto ruido?

2. Venezuela, Ecuador y Bolivia
Juntamos los tres por representar la tríada máxima de la izquierda bolivariana. Los problemas empiezan por la inestabilidad contractual, justamente en los polos más significativos de los flujos externos del capital directo. Determinar la invasión, por forzar militares, de parques operativos instalados (y hasta de oficinas) de empresas extranjeras se ha vuelto algo cada vez más común con el paso de los años.

Se trata de previsible procedimiento siempre que negociaciones más complejas y tensas sobre contratos vigentes señalan resultados contrarios a los intereses de los gobiernos establecidos. ¡Todo por la nación bolivariana! Abogados? Enfrentamiento de litigios por medios democráticamente legítimos? Nada de eso, llamen a la caballería y todo se resolverá. Es la cultura de la fuerza por la fuerza, la apología del brucutu.

En las redacciones de periódico, el gran temor de los periodistas es ser etiquetados como antibolivarianos o antinacionalistas. ¿Criticó la política económica? ¿Declaró desconfianza ante el futuro del país o de los números oficiales de inflación? Cuidado, usted puede tener que hacer frente a un proceso devastador. ¿Usted no cree en el país? Todo bien, pero arqueado con las consecuencias de sus opiniones expresadas.

La inseguridad jurídica es otra cuestión crítica. En los últimos años se han vuelto comunes los actos oficiales de criminalización ante la independencia ejercida por magistrados y otros agentes de la ley.

Convengamos, ¿cuál es el inversor que permanece “firme en la carretera” con un camión de esos en contra?

Autoritarios, pero extremadamente inteligentes
Hay un caso que destoa de las “patacoadas izquierdaides” latinoamericanas. Sí, ella misma, siempre ella. China. El sistema político es una declarada dictadura, lo que para el que os escribe es una desgracia para un pueblo tan especial, pero los mecanismos del capital funcionan bien, mucho mejor que buena parte de occidente.

La prensa es monitoreada y la inseguridad jurídica existe, pero no se atreve a perjudicar a los inversores [Bb] . Y no es sólo eso, al final el sistema político, aunque totalitario, preserva en su esencia el pragmatismo y la inteligencia inherentes a las grandes potencias.

Para ilustrar, un paso simple recientemente, ante la polémica de que muchos millonarios chinos declararon el interés de proseguir con sus vidas en otros países, en busca de una existencia con más calidad y menos expuestos al poder central del Partido Comunista Chino, un secretario del partido, publicado en un medio oficial de la prensa fue “Esto nos dice que tenemos que construir en china las condiciones para las personas que quieren permanecer aquí”.

Observen que la prominente funcionaria de la nomenclatura china no los acusó de antichines, de criminales ni siquiera sugirió medidas de contención, prohibiendo el éxodo. Ella simplemente pensó que algo hay que hacer para que estos ciudadanos descontentos no dejen de realizar sus inversiones en el propio país. Simples así. ¿Eso asusta a un inversionista?

Piense como un inversor y analice las opciones que discutimos en este artículo. ¿Dónde vas a invertir?

Foto de sxc.hu.

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