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Bolsas de plástico educación y consumo responsable

Sacolas plásticas educação e consumo responsável A principios de ese año, entró en vigor en mi ciudad, Itajubá (MG), la ley que prohíbe el uso de las bolsas plásticas comunes en el comercio. El asunto divide opiniones, pero he observado un movimiento interesante desde que la ley surgió. La gente empezó a adoptar nuevas formas de transporte de sus compras y la ciudad ya presenta señales de limpieza – no se ve la exageración de bolsitas plásticas con basura frente a las casas o arrojadas en las calles.

Esta realidad ya se hace presente en muchas ciudades de Brasil donde, por medio de la prohibición, la mayoría de los individuos es forzada a pensar en el colectivo y la salud del planeta. Confieso que en mi casa esa ley no causó ninguna incomodidad, ya que hace tiempo uso bolsas ecológicas para las compras diarias. Pero sé que, para que muchas personas, esa decisión traía algunos inconvenientes. Al principio, la cuestión de la prohibición tiene un carácter, digamos, egoísta para quien es afectado directamente

  • Los comerciantes y la duda que hacer con las existencias de sacudidas;
  • El ciudadano común y el pensamiento simplista de cómo va a llevar sus compras a casa o cómo descartará la basura doméstica, ya que, según una encuesta realizada recientemente por el Datafolha, el 87% de los entrevistados utilizan las bolsas para ese fin.

El empeño para la suspensión del uso de bolsas plásticas es mundial. Según el sitio de National Geographic Brasil, esta es una tendencia no sólo a los países de dicho primer mundo. La materia presenta iniciativas en Tanzania, Ruanda y Somalia, donde la cuestión es vista como de salud pública.

En mi punto de vista, no necesitamos mirar al plástico como el villano de la historia – el Instituto Socio-Ambiental de los Plásticos colabora a través de sus estudios para apuntar ese lado de la cuestión. Es obvio que sabemos que sólo una sacolinha lleva más de cien años para descomponerse, que la fauna y flora sufren a causa del descarte indebido, sin contar bueiros obstruidos en días de lluvia y todo lo demás.

La cuestión, creo, es el uso desordenado de la misma. La falta de educación ecológica para la adopción de actitudes más coherentes al siglo XXI también compromete el escenario.

Los ejemplos no faltan. Los empaquetadores en los supermercados sin un entrenamiento adecuado usan una cantidad mayor que la necesaria de bolsas para acondicionar las compras, personas que descarta su basura de cualquier manera, empresas que no invierten en la fabricación de sacudidas hechas a base de elementos no contaminantes (desde su propia fabricación hasta la degradación en el suelo), políticas públicas que no priorizan la recolección selectiva son algunos retratos de nuestra sociedad.

No hay salida más allá de la educación para esa cuestión y tantas otras ligadas al cuidado con el planeta. Como ciudadanos, necesitamos asumir nuestra parte en esta responsabilidad, dejando de lado las quejas vacías.

¿En su ciudad aún no está vigente esa ley? Mi consejo es que usted comience a buscar alternativas para disminuir o eliminar el número de bolsas plásticas que toma en el comercio diariamente. Los cambios de hábitos son bienvenidos y tendrán un impacto positivo en casa y en el planeta. Vean algunas sugerencias del Instituto Akatu

  • Dificultades para acondicionar la basura doméstica? Disfrute de la cantidad de basura generada por su familia. ¿No hay desperdicio diariamente? Como está la planificación de las compras, principalmente de alimentos más perecederos;
  • La basura orgánica de la cocina, del baño y de las heces de animales debe ser acondicionado en cestos lavables, forrados con bolsitas de periódico y luego colocados en un único saco grande de basura;
  • Lo ideal es que el consumidor cargue consigo al menos dos bolsas reutilizables (duraderas), una para productos químicos de limpieza y otra para alimentos y bebidas. Por lo tanto, si algún líquido sale de algún envase, no hay riesgo de contaminación de los alimentos. El consumidor también debe recordar limpiar su bolsa reutilizable entre una compra y otra.

Adoptar otro estilo de vida, donde el consumo consciente sea prioridad y eligiendo gobernantes responsables, ya es un gran comienzo, ¿no crees? Si usted tiene más consejos y sugerencias, contribuya y deje su comentario en el espacio de abajo. ¡Hasta luego!

Foto de sxc.hu.

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