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Actitudes ante la crisis financiera empresarial

dinheirama post-actitudes-on-crisis-negocio Cada crisis financiera empresarial tiene su historia. Normalmente, reflejan el encuentro de factores internos y externos que juntos hicieron que la crisis se instalara. La gran mayoría de las crisis no llega de repente. En realidad, ya existían y no se percibían como tales.

Una crisis financiera va siendo construida a lo largo de un tiempo (a veces largo, a veces corto), hasta que un día, en el teatro corporativo, sale detrás de la cortina y asume su lugar en el escenario principal.

El ejemplo del “Imperio X”

Ellas no eligen a las empresas por el tamaño, eligen por sus prácticas. No fuera así, el grupo de Eike Batista jamás enfrentaría los problemas que está enfrentando.

Con una gestión donde los profesionales sucumbían a los caprichos del dueño, ostentación y poca ética a la hora de estimar sus operaciones, aquel que llegó a ser considerado uno de los 10 hombres más ricos del planeta, hoy está a las turbas con sus acreedores.

A pesar de toda la complejidad del caso, lo que ocurrió en el grupo de las empresas X puede ser simplificado y ocurrir con cualquier otra empresa, ya sea una gran industria o un comercio de tamaño mediano.

Gastar más de lo que recibe, endeudarse más de lo que puede pagar y querer crecer más que la base financiera posibilita son aspectos que deben ser observados. Es decir, despegarse de la realidad no suele traer buenos resultados.

Las reacciones ante una crisis

Interesante es percibir las diversas actitudes ante la crisis. Son muchas, pero podemos tipificar algunos patrones muy útiles a la hora de identificarlos. Estas actitudes pueden ser también etapas por las que pasan una misma persona.

De una forma u otra, existen aquellos que niegan. No quieren aceptar el problema y continúan gastando como si nada estuviera sucediendo. Algunos incluso pasan más. Tratan de mantener la actitud como si la crisis no fuera con él y cuentan con soluciones milagrosas para resolver los problemas.

Hay otros que son pragmáticos. Se enfocan objetivamente en las circunstancias y se lanzan en la batalla para solucionarlas, no importa el tamaño del problema.

Hay otros que entran en grave sufrimiento. Comienza a ver todo alrededor de forma negativa y hasta desarrolla depresión. Personalizan tanto que acaban creyendo que el propio sacrificio resolvería el problema, pues en el fondo se sienten culpables por lo que sucedió.

Algunos piensan en suicidios y otros llegan incluso a cometerlo, tan grande la agonía que les acomete. Y hay quienes desisten. Deja que el barco se hunde sin siquiera intentar salvarlo. A veces porque ya pretendían saltar a otro o porque ya saltaron.

La salida pasa por encarar la crisis de forma honesta

Sólo una de esas conductas es adecuada para hacer frente a las crisis financieras y usted sabe bien cuál es. El envejecer de una manera práctica es el primer paso para encontrar y seguir soluciones prácticas para su desenlace.

Los acreedores no desean romper la empresa, pues así perderán operaciones futuras y muchos de ellos ni recibirán su parte. Los acreedores quieren recibir. Además, una empresa sólo se rompe si no tiene más clientes suficientes para comprar sus productos y no hace los ajustes para ello.

Hay empresas que facturan 50 mil reales y son rentables y hay empresas que facturan 50 millones y no lo son. Sus operaciones deben estar adaptadas a la cuota de mercado que ella atiende, traducida en los ingresos de ventas que posee.

Ser práctico es, sobre todo, adoptar un protocolo de resolución de la crisis con acciones bien definidas. Resolver el flujo de caja es la primera. La empresa necesita saber y controlar diariamente sus recibos y pagos, para obtener flujos de caja positivos.

Renegociar deudas, buscando a ampliar los plazos y reducir los costos es el siguiente paso. Tanto el pasivo fiscal, como el bancario y comercial pueden ser parcelados. Hasta el pasivo laboral se ajusta a ese perfil. Liquidar activos poco operativos también es una acción necesaria para hacer dinero.

Además, es necesario aumentar la rentabilidad, generando más caja. Esto se logra aumentando el volumen de ventas y reduciendo costos y gastos. Tener una planificación y control rigurosos es imprescindible – por lo tanto, hay que considerar la implantación de una política presupuestaria. El presupuesto mantiene la empresa en el rumbo financiero correcto.

Por último, también es necesario para establecer un grupo de gestión de la crisis, compuesto por personas con experiencia, el conocimiento y la serenidad. En este momento, las personas de fuera de la organización pueden dar una gran colaboración. Hay luz al final del túnel, por más oscuro y lejano que puedan parecer.

Usted ha experimentado una crisis en el lugar donde trabaja o en el negocio que administra? Comparta con nosotros sus experiencias a través del espacio de comentarios abajo. Gracias y hasta la próxima.

Foto financiera crisis, Shutterstock.

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