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5 lecciones de negocios de la (triste) historia de mi amigo

Un día antes de escribir este texto, estaba conversando con un amigo. Algunos acontecimientos de la historia reciente de él pueden servirnos de lecciones importantes sobre las finanzas y el espíritu emprendedor.

Hace poco más de un año, mi joven amigo pasó por algunas turbulencias en su vida personal, como resultado de una relación matrimonial roto. Como no tenía hijos, prefirió cambiar de ciudad y recomenzar todo.

En su “nueva ciudad vieja” (volvió a su ciudad natal, para vivir temporalmente con sus padres), tuvo que enfrentarse a algo nuevo dar una manera de generar su propia renta.

Él estaba acostumbrado a trabajar como empleado, pero a pesar de tener una buena formación profesional (dos cursos superiores), no consiguió empleo en ninguna de sus áreas de especialización. Por cierto, ya en la antigua ciudad donde vivía, tenía un empleo sin ninguna relación con sus diplomas.

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El negocio y las decepciones

Él se aconsejó con algunos de sus conocidos, y optó por comenzar un trabajo de reventa de revistas y libros de una editorial, que trabaja sólo con canales de venta de puerta en puerta.

El contenido de estas publicaciones era realmente muy bueno. Yo mismo compré 3 libros y hice una firma de una revista mensual. Pero pronto empezó a experimentar algunas dificultades.

Para empezar, no tenía un horario fijo para trabajar. Él necesitaba administrar su propia agenda, estableciendo su rutina de trabajo. Su humor pasó a controlar su día. Cuando despertaba animado, salía pronto para vender. Cuando estaba desanimado, “enrollaba” en la casa de los padres, haciendo algunas tareas domésticas. El tiempo iba pasando (y el dinero acabando).

También tenía dificultades para administrar el flujo de caja del nuevo trabajo. Algunos pagos eran realizados por sus clientes de forma parcelada, en la tarjeta de crédito, y él necesitaba administrar la recepción futura de estos valores, además de considerar los costos de las tarifas adicionales en el precio final del producto.

A veces gastaba más de lo que podía y no tenía dinero para restablecer los materiales vendidos. Resultado perdía ventas y empeoraba aún más su flujo financiero.

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Más frustraciones y desistimiento

En una de sus ventas, fue robado en la casa del cliente. En un momento de desatención, percibió que su smartphone había desaparecido de la mesa. Había cuatro personas en la casa, y él no supo administrar esa situación. Él se irritó, perdió la venta y aún fue mal interpretado por la vecindad. Fueron varios días de desmotivación y desgaste emocional

Sin coche, tenía cierta dificultad en cargar en la mochila todo el material para muestras, que era pesado. Reclamaba bastante de ello.

Y para finalizar, en algunos casos el material que venía por los correos y transportadoras, por algún motivo, no llegaba a los clientes, y él pasaba por gran estrés para administrar este post-venta. Terminaba por resarcir a sus clientes del propio bolsillo, sin conseguir recibir ni de la publicadora, ni del transportista.

Después de contarme todo esto, dijo que hace dos semanas había desistido de aquel trabajo. Yo iba a buscar un empleo, donde pudiera entrar a las 8h y salir a las 18h, sin tener que preocuparse por el resto. ¿Será que lo conseguirá?

Extraer 5 lecciones importantes

1) Un título no garantiza un empleo más

Se fue el tiempo en que hacer un curso superior garantiza un buen trabajo. Con raras excepciones, necesitamos ser muy cautelosos con las inversiones que hacemos en educación. El dinero aplicado en conocimiento debe formar parte de un plan que implique su retorno integral, además de una generación futura de ingresos. Estudiar por estudiar, sin planificar, no tiene mucha serventia.

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2) Nunca fue y nunca será fácil iniciar un emprendimiento

La escuela tradicional nos educa para ser empleados y no “patrones”. Y como tal, quedamos viciados en un sistema mediocre, donde nos preocupamos por el horario de entrada, de salida, y en no llevar “broncas” del jefe. Al emprender, usted experimentará dolores que no conocía, y pasará a respetar mucho más sus gestores y los dueños del negocio, pues conocer un poco de los problemas que ellos administran en casi todo el tiempo.

3) Aprenda a administrar sus finanzas personales antes de administrar el dinero de su empresa

Si ya es difícil recibir un salario, distribuirlo a lo largo del mes, suplir las necesidades y aún separar una cantidad para invertir, imagine gestionar el flujo de caja de una empresa, con varias fechas de pago de proveedores, transportistas, vendedores, proveedores de servicio y clientes?

4) Entender bien todo el flujo de su negocio, desde la pre-venta hasta el post-venta

Usted puede ser un excelente vendedor, pero si el resultado final bajo la óptica del cliente es una experiencia negativa (aunque no sea su culpa), su negocio está al final. Su cliente es el termómetro y también su mayor aliado en las ventas futuras. La evaluación de él tiene un peso muy relevante para los futuros compradores.

5) Emprender no es para todos

A cada dificultad que aparece, un verdadero emprendedor ve una oportunidad de mejora, de aprendizaje, y no de estrés o motivos para desistir. El emprender es ser persistente, es resolver múltiples problemas al mismo tiempo, es liderar, es soportar, es probar sus límites una y otra vez, y continuar, firme, avanzando.

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conclusión

Usted puede emprender, pero si tiene la mentalidad de un simple empleado, es muy probable que usted no recoja buenos frutos de su negocio (eso si él durará). Por otro lado, si usted trabaja como empleado, pero tiene la mentalidad de un emprendedor, es muy probable que usted se convierta en el próximo líder de su equipo.

El hecho es que todo comienza en sus pensamientos, que luego guiar sus decisiones, que por fin se transformarán en acciones; por lo tanto, cuidado con lo que usted piensa. ¡Abrazos y hasta la próxima!

5 lecciones de negocios de la (triste) historia de mi amigo
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