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Usted y sus inversiones: no todo lo que reluce es oro

Você e seus investimentos: nem tudo que reluz é ouro

Remonta a la antigüedad la atracción que el oro ejerce sobre los humanos. El símbolo de opulencia, riqueza y buen gusto, el oro siempre fue considerado como reserva de valor. Sólo más reciente tuvo su aplicabilidad ampliada, en la medida en que se utiliza en componentes electrónicos.

El patrón oro fue adoptado todavía en el siglo XIX y vigoró hasta la primera guerra mundial. En esa época, la moneda podía ser libremente convertida en oro en las instituciones financieras siempre que el cliente deseara. Esto significaba que el país y las instituciones tendrían que tener lastre equivalente en el metal.

De ahí podemos intuir la estabilidad de intercambio entre las diferentes monedas de los países que adopta el patrón oro, trayendo como componente adicional antídotos contra procesos inflacionarios y deflacionarios.

Hace poco más de 40 años que Estados Unidos, en el gobierno de Richard Nixon, anunció la caída del patrón oro, encerrando el sistema acordado en Breton Woods, terminando también con el mito del inexpugnable Fuerte Knox. En cuanto pese a ello, todavía hay muchos economistas y países que cuestionan si el patrón oro no debería retornar como lastre físico para la emisión de moneda.

Ciertamente, no llegamos a tanto desde el punto de vista macroeconómico, pero en diferentes momentos los mercados sufren alguna «carrera del oro». Hablamos en reserva de valor, eso nos remite al concepto de activo de protección. Siempre que tenemos alguna crisis mayor o global, los inversores buscan refugio en el oro como protección.

Ocurre que incluso allí existen innumerables problemas. Logística y almacenamiento son dos problemas sin solución para quien desea mantener el oro físico. En ese momento tenemos otro problema: para pequeños volúmenes, las cotizaciones de venta y de compra tienen amplio diferencial (spread). No sirve, por ejemplo, adquirir joyas, pues el resultado sería el mismo. Cuidado a la hora de vender su barra de oro, ya que será exigido certificado de pureza.

Ya para el oro certificado, hay que tener alguna prudencia con la institución vendedora y su idoneidad. No se puede salir de la compra de oro y / o certificados de cualquiera en la esquina o por anuncio en periódico.

Sobrepasados ​​estos problemas iniciales, el oro puede ser efectivamente buena aplicación con horizonte temporal más amplio para retorno. Si tomamos el período de los mismos cuarenta años de la decisión estadounidense de cambiar el patrón, considerando el año 1971, la onza troy estaba cotizada a 35,00 dólares, mientras que actualmente se negocia alrededor de US $ 1700,00, es decir, 4.857% de diferencia.

Con el período más corto con referencial en reales, en los últimos 10 años cerrados a finales de 2011, el oro rindió acumulado 341,81%, mientras que la Bovespa registró una valorización del 317,49%. Considerando el plazo más corto e incluyendo todo proceso de crisis mundial, el oro amplía la ventaja comparativa. La valoración media de la Bovespa en ese período alcanzó el 4,94%, mientras que el oro tuvo una valoración media anual del 6,91% y el dólar desvalorizó en promedio anualizada el 2,70%.

Así, el oro puede ser buena estrategia de diversificación de aplicación y aún el instrumento más usado de protección en momentos de crisis. Y, lo que es interesante para el inversor, puede ser una alternativa de inversión sin requerir conocimiento específico y técnico relacionado con la compra y venta del oro.

El Orama, donde soy economista jefe y socio, acaba de lanzar su fondo referenciado en oro, facilitando en gran medida la inversión en este activo. Más detalles se pueden obtener en la página del fondo (haga clic para ver). Gracias y hasta la próxima.

Foto de freedigitalphotos.net.

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