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Usted y el propio negocio: el espíritu empresarial pierde fuerza

Você e o próprio negócio: o empreendedorismo perde força Por Gustavo Chierighini, fundador de Plataforma Editorial Brasil.

Queridos lectores, el título también me trae pesar. Más que eso, me asusta. Cuando empecé a concebir este texto, intercambié algunas opiniones al respecto con socios y socios, y de hecho allí no he notado siquiera una coma de desánimo, pero el universo emprendedor es muy grande y, por eso, algunos datos no pueden pasar sin el mínimo de observación.

Desde siempre he escuchado – y realmente presencié todos los indicios – la máxima que coloca a Brasil como uno de los países más emprendedores del mundo. Una gente creativa, impactada por múltiples influencias culturales, dotada de gran capacidad de adaptación a adversidades y envidiable flexibilidad a circunstancias.

Y, como si no bastara, un pueblo que aún cuenta con uno de los mayores mercados [Bb] consumidores del mundo, además de un universo empresarial repleto de oportunidades y gran diversificación.

Todo es absolutamente verdadero, así como es efectivamente posible percibir el avance del emprendedorismo como cultura y aspiración para jóvenes y también maduros, que anhelan independencia y campo fértil para sus realizaciones y sueños a través de las propias «piernas» (empresas).

Pero algunos hechos merecen atención. Según algunas investigaciones, la mayoría de los profesionales ya formados y en actividades, estudiantes y amas de casa, declaran el deseo de tener sus propios patrones, pero muy pocos se animan a poner la idea en práctica. Al parecer, el impulso ha perdido intensidad en los últimos años.

Durante mucho tiempo, mucho antes del glamour emprendedor, ante las innumerables y recurrentes crisis económicas, muchos brasileños veían en el negocio propio una ruta de fuga de la consiguiente escasez de empleos formales. Para mí, semanas antes de la graduación, es inolvidable la imagen de la aglomeración de alumnos disputando un mural que no contenía más que unos pocos anuncios de empleo [Bb] . Algo impensable en los días de hoy.

El tiempo pasó, Brasil pasó a usufructuar de las pocas y esenciales reformas que se implementaron en los últimos 17 años, recibiendo impacto directo en la creación de empleos formales. Con ello, observamos el surgimiento y el fortalecimiento de grandes grupos empresariales. Estos también, frutos de fuerte y sana cultura emprendedora.

Pero la dinámica económica necesita ser siempre observada en perspectiva y, a lo que todo indica ya pesar de los avances claros, estamos «quedando atrás». En un estudio divulgado por el Banco Mundial en 2011, sobre la facilidad para abrir y conducir negocios en 183 países, Brasil ocupó el lejano 126º lugar en el ranking, entre Bosnia y Tanzania.

Además de los obstáculos creados por nuestra ineficiente burocracia, existen las cuestiones tributarias y las cargas laborales que, consumiendo el 35% del ingreso nacional, ponen miedo en mucha gente valiente. La parte paradójal de esa historia es que, según algunos levantamientos, a pesar del crecimiento observado en los últimos años, el número de brasileños que declaran desear montar sus propias empresas viene declinando en la medida en que los empleos formales ganan fuerza.

La conclusión aquí es que no alcanzamos los niveles deseados de competitividad, diversidad industrial y tecnológica sin un fuerte y estructurado espíritu emprendedor [Bb] capaz de ser puesto en práctica, en acción.

Este mismo espíritu debe ser potenciado por incentivos y un escenario mínimamente fértil para su fortalecimiento – o, quizás, menos hostil. Más que todo esto, el espíritu empresarial sano debe ser cada vez más una opción y menos una simple solución.

¿Ha intentado abrir una empresa aquí? ¿Es actualmente un empresario? ¿Desea ser? ¿Cómo ve esta situación? ¿Vamos a discutir el tema con más cuidado? Utilice el espacio de comentarios abajo. Gracias y hasta el siguiente.

Foto de sxc.hu.

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