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Silencie: Nadie escucha su propia voz en medio de la gritería de los demás.

No sé cómo se ha sentido en las últimas semanas al entrar en las redes sociales. Si es como yo, probablemente debe tener la sensación de estar en medio de una batalla, en la cual diversos lados son defendidos o atacados fuertemente y hay ofensas e informaciones, muchas veces sin cabida, para allá y para acá. Este fin de semana he decidido, incluso, no entrar en Facebook. Hice un detox de las opiniones ajenas e intenté resguardar las energías para la semana que entraba.

Usted ya debe haber escuchado esa frase que dice que no sirve de gritar si el otro no quiere oír (o algo parecido). Realmente creo que en algunos momentos, más que gritar, hay que silenciar. Al final, nadie escucha la propia voz, logra evaluar las cosas sabiamente o comparar argumentos cuando está en medio de la gritería de los demás. Es imposible.

Silenciar es importante en varias ocasiones en la vida. ¿Sabe la idea de que no se debe esparcir ideas antes de tomar decisiones de hecho porque puede ir mal? No es casualidad. Una amiga terapeuta solía decir que en algunos momentos tendremos que dividir algunas cosas – aunque sea temporalmente – sólo con nosotros mismos. O para no ser tan radical, sólo con una u otra persona que consideremos adecuada para oír sin interferir negativamente.

Vamos a algunos ejemplos prácticos: Usted está pensando en abandonar un empleo estable para abrir un negocio (ya sucedió conmigo). Y usted está seguro de que es lo que quiere de la vida y ya ha evaluado todos los pros y contras, pero resuelve contar la idea para todo el mundo. Si lo hace, probablemente escuchará todo tipo de opiniones, incluso las de aquellos que morir de miedo a hacer lo que usted pretende y, con tantos temores e ideas negativas, también acaban haciendo que usted balance en sus decisiones.

Lo mismo puede suceder en tantas otras situaciones: desde vivir fuera del país, tener otro hijo, aceptar un pedido de matrimonio, comprar un coche y, pasmarse, hasta pedir opinión sobre un corte de pelo. Otro día vi un post donde una niña hacía eso. «Corto corto o no corto?». Fue suficiente para armar una batalla entre defensores y críticos del pelo corto. ¡Uf! ¡Alejaos de nosotros este tipo de energía que no agrega!

Es necesario considerar también que serán tantas las decisiones importantes que la gente deberá tomar teniendo en cuenta especialmente lo que queremos de la vida y del futuro, que la primera persona a ser muy bien escuchada en estos casos debe ser la gente misma. O, si hay dudas, alguien en quien la gente confía, que posea argumentos válidos y una historia de vida para ofrecernos opiniones que harán diferencia, y no informaciones sin sentido como ha ocurrido por ahí, todo el tiempo.

Incluso con las inversiones es así. Es por eso que no hay receta lista, pero mucho estudio y análisis para que se conozca desde el perfil de cada inversionista hasta su aversión al riesgo y sus objetivos. Ningún especialista que se precie va a sugerir, por ejemplo, una cartera de alto riesgo para un inversor super conservador. Es por eso que estudiar e informarse es siempre muy válido para poder entender, aceptar o retrucar informaciones.

Además, resaltemos que cada uno es de una manera y las decisiones deben ser individuales. Es por eso que necesitamos momentos que nos permitan oír con calma, comparar, evaluar con sabiduría, y no en medio de un tiroteo verbal, noticias falsas y agresiones.

Y si observamos que el otro está engañado, que no está bien por ahí, que está tomando decisiones sin saber muy bien por qué, podemos ponernos a ofrecer información para que él tome sus decisiones de forma coherente, con sabiduría, pero nunca en la base de la agresión. Como dije allá al principio y todo el mundo sabe, no hay quien pueda oír algo en medio de la gritería. No funciona. ¡Puede incluso hacer un efecto contrario!

Por lo tanto, si es necesario, en momentos así, alejarse un poco, recupere la sanidad que el ruido llevó, y vuelva listo para decidir y seguir la caminata. Aquella misma amiga terapeuta que cité en algún momento del texto también decía que en algunas ocasiones vale fingir que estamos dentro de una burbuja.

Difícil, por supuesto. Pero si fuera fácil no estábamos aquí en este aprendizaje diario, ¿no es así? ¿Vamos juntos? ¡Y toda la suerte del mundo en nuestras decisiones! Al final, además de sabiduría, no cuesta nada pedir siempre un poco más de suerte para que las cosas funcionen bien.

Silencie: Nadie escucha su propia voz en medio de la gritería de los demás.
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