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Riqueza: ser rico sin ser millonario o pensar en dinero

Riqueza: ser rico sem ser milionário ou pensar em dinheiro Riqueza es un estado mental que se refleja en nuestras actitudes, amistades, familia y trabajo. Comienza a percibir que la consecuencia para una mente verdaderamente rica es el día a día con calidad de vida. No puedo creer que el profesional bien remunerado que necesita cargar dos, tres celulares y trabajar 14 horas al día sea una persona rica. Ser rico es mucho más que tener mucho dinero. Tú, ¿qué crees?

Cada día que pasa, me siento más convencido de que la riqueza no es una búsqueda, sino una simple constatación. Ser rico es disfrutar el día, sonreír al extraño y usar palabras cariñosas para describir su amor a la familia; es vivir al lado de quien nos hace bien, cerca de quien nos quiere bien y pudiendo disfrutar de manías, momentos de reflexión y algún trabajo.

Ser rico es tener tiempo para ser tú, sin culpa por lo que abdica para que esa realidad se presente.

La tecnología avanza, las barreras dejan de existir. Es fácil negociar con cualquier persona, en cualquier lugar del mundo, en cualquier momento. El celular funciona como plataforma de trabajo y de él podemos extraer informes, hacer conferencias e incluso comprar y vender activos. ¿Llaman eso de libertad?

¿Y el e-mail y el Whatsapp que sacaron el encanto de la comunicación escrita? El mensaje sale de aquí y llega en un abrir y cerrar de ojos, no da tiempo de arrepentirse. No da tiempo de dar tiempo a lo que realmente se pretende tejer con las palabras. Tecla, tecleamos. Si la respuesta no llega en minutos, recibimos otro mensaje. O el teléfono suena. La hiperconectividad genera ansiedad, cualquier medida es urgente, toda demora es digna de reprensión.

No me admira que existan técnicas diversas para dar cuenta de la «Bandeja de Entrada». Respuestas a correos electrónicos en pocas líneas, organización en carpetas, respuestas por lotes. Como también existen técnicas para realizar reuniones más rápidas, para usar mejor el teléfono móvil o el ordenador. ¿Y quién enseña a amar? ¿Quién enseña cómo valorar a la familia? ¿Quién enseña a ser más feliz? Rico de Verdad, como bien dice Roberto Tranjan, es otra cosa.

Las generaciones pasadas aprovechaban el domingo para reunir a la familia en torno a deliciosas pamonhas. Quien conoce la receta de la pamonha sabe que es épico y demorado el trabajo para transformar el maíz en este delicioso dulce. La familia lo sabía y hacía de la tarea en la cocina un momento de comunión. Pasaban el día cocinando, conversando y, más importante, disfrutando unos a otros. El teléfono no tocaba, no existía o era elemento de lujo. No había Facebook.

Hoy en día hay una gran cantidad de restaurantes de tipo autoservicio. El almuerzo del domingo dura poco más de una hora, con los jóvenes se quejan de la demora – la voluntad para aislar el equipo en casa es inmensa – y más joven pegado a la Nintendo DS, iPhone mientras espera para la comida. A esto el brillante educador Mario Sergio Cortella llama «despamonhalização de la sociedad.»

Cabe recordar la situación del profesional en las empresas. En muchas de ellas, el empleado tiene sólo una hora de almuerzo. Necesita correr, comer, corresponder. Reglas. Procedimientos. Tiempo. ¿Cómo ser humano siendo llamado de recurso? Humanizar las relaciones profesionales es tema urgente, como muy bien defiende Bernadette Vilhena y Eduardo Cupaiolo.

Parece que no hay salida, sólo justificaciones. Es necesario aceptar el sistema (palabra de la moda) porque de él se obtendrá recursos financieros suficientes para mejorar el nivel de vida familiar, para viajar más, para comprarlo, tener aquello. Para vivir en una casa más grande. Para conducir un coche mejor. Desafortunadamente, para muchos la riqueza tiene sólo fines de inclusión social. Ostentar para parecer más. Ser y sombra.

Mientras tanto cada vez más bodas terminan, disimulados por los problemas financieros, unos tantos hijos se apoyan en las drogas para experimentar el nuevo y carreras prometedoras son encerradas por delicados traumas psicológicos y de salud. El arrepentimiento invade el hogar a medida que pasa un tsunami devastador y, tomando el significado de la familia, sus cuadros felices y momentos memorables.

En estas situaciones, el inventario es siempre triste: faltó el diálogo sincero, sin que alguien siempre necesitaba tener la última palabra; faltó oír; faltó llegar a casa más temprano y sorprender a quien se amó con una flor; faltó ensuciarse en la cocina tratando de hacer una receta para la cena familiar; faltó reír más; faltó decir «gracias», «por favor» con más frecuencia; faltó ser criticado sin retrucar; faltó ser humilde.

Se perdió siendo fiel al principio básico de la riqueza: también enriquecer a nuestro alrededor. ¿De qué sirve acumular dinero mientras la familia se desagrega? Es posible que el dinero compre cariño, admiración y felicidad es ser ingenuo. Para estos, el dinero sirve sólo como consuelo, una mezcla de culpa y tristeza.

¿Y qué? ¿Dónde es que todo esto se relaciona con las finanzas personales, tema principal de este espacio? ¿Por qué el desahogo? El dinero no puede ser problema, tiene que ser solución. Ahora la riqueza asume el equilibrio sea sostenible. Si tiene que elegir, elija la calidad de vida. Siempre. Si tienes que recomenzar, cambiando incluso de ciudad y profesión, hazlo. No dudes, suceda. Si se le llama hipócrita, ríe. Sonriendo.

Ser rico no es tener la cuenta bancaria rellena, el apartamento más lujoso y la ropa de la moda. Ser rico es el suspiro al leer este artículo, deje que sus ojos se vuelven llorosos si trae un poco de comodidad y permitir que la mente para llenar su imaginación parpadea. ¿Cómo es bueno estar vivo, no? Porque el rico es estar vivo y despertar en los demás esta sensación. La parte de dinero es a usted a verlo probable que sea más feliz.

Foto de crédito a freedigitalphotos.net.

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