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¿Qué piensa un joven sobre el futuro?

Julian-post Me gusta conversar con personas diferentes justamente para ver el mundo desde varios puntos de vista diferentes. Conversación con mucha gente de mi grupo de edad, entre 19 y 25 años, cada uno con su perfil personal distinto, sus preferencias, miedos y planes.

Algunos piensan en terminar la universidad para crear su propio negocio. Otros, como yo, aún en la graduación ya están trabajando en algún proyecto propio. Algunos piensan en trabajar para hacer, como abuela llamaba, su «pie de media» y luego, a los 40 años, abrir un negocio propio.

Otros planean una carrera segura en una multinacional. Algunos están trabajando, otros apenas estudiando, otros ninguno de los dos. Algunos tienen bien definido lo que quieren, otros están llenos de incertidumbres. En el fondo, todos quieren algo, pero no todos saben qué.

Me di cuenta de un cierto estándar en esa galera con quien vengo intercambiando ideas. Todos, en el fondo, tienen un sueño de infancia que aún existe, pero que está dormido porque no creen que sea posible realizarlo, o que no sea ventajoso seguirlo.

Muchas personas crecen, concretan una profesión y pasan el resto de sus vidas infelices, haciendo lo que no les gusta. Sólo continúan trabajando por supervivencia y comodidad. Para estos, 18h del viernes es la hora más esperada de la semana.

Esto sin hablar del síndrome de domingo por la noche (o «Síndrome del Fantástico», como se hizo conocido). El pensamiento es: «Sólo de recordar que mañana es lunes y tendré que volver al trabajo … putz …». Esto no es una calidad de vida.

Pensemos en aquel conductor estresado que hace absurdos en el tránsito. El motivo de su rabia no tiene nada que ver con el tránsito caótico en sí. Tiene que ver con la falta de satisfacción con su propia vida.

Tiene que ver, muy probablemente, con su profesión, de la que no le gusta y donde permanece solo porque alguien dijo que ésta sería la profesión que daría más dinero. Ah, pues es, como si el dinero solo traía calidad de vida – situaciones así tiene que ver con aquel sueño de infancia que fue «arrancado por el sistema».

Busco ese equilibrio entre vivir el mundo real, el tal de la «vida como ella es», pero sin dejar que mis sueños se evaporen en el aire. Sigo firme en la universidad, pero no dejo de buscar conocimiento fuera del mundo académico.

Busco conocer gente con los mismos intereses que los míos, trabajar en mis proyectos en internet y escribir y grabar mis canciones. La tecnología me abre un universo de posibilidades que no existía en la época de mis padres. Por eso, no puedo dejar que mi vida sea de la manera que ellos planean. Los tiempos han cambiado y van a seguir cambiando.

A pesar de las dudas e inseguridades en relación al futuro, necesito tener confianza en mí mismo y recordar que quien cree siempre alcanza. Pasar algunos años haciendo lo que pocos quieren hacer para pasar el resto de la vida viviendo como pocos pueden. Ese es mi pensamiento.

¿Cómo lo haría Charles Kettering, inventor y filósofo del siglo XIX y creador del encendido eléctrico: «Mi interés se centra en el futuro porque es donde voy a pasar el resto de mi vida»

El camino de incertidumbres es largo y arduo. Después de todo, crecer duele. Es difícil mirar hacia adelante y ver aquel bulto que aún no existe. Hace un tiempo escribí un correo electrónico a un amigo mío con algunos pensamientos personales y compartía en mi blog, echa un vistazo a esa conversación haciendo clic aquí.

Foto de freedigitalphotos.net.

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