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Previsión privada, una opción para la jubilación

En cuanto a la jubilación, la abrumadora mayoría de la población tiende a cometer dos errores: no preocuparse por ello o preocuparse demasiado tarde.

Tenemos la sensación de que la vejez es algo distante y, de esta forma, vamos postergando indefinidamente una decisión que deberíamos tomar al principio de nuestras vidas profesionales: la planificación de nuestra jubilación.

La previsión privada es una de las alternativas para quien quiere una renta complementaria en la jubilación. Existen básicamente dos formatos: PGBL – Plan Generador de Beneficios Libre – y VGBL – Vida Generador de Beneficios Libre.

La diferencia entre los dos es que en el PGBL es posible deducir del IR hasta el 12% de su renta bruta imponible, o sea, la base sobre la cual va a incidir el impuesto en sus ingresos es menor. En cambio, en ese formato el impuesto se referirá al total acumulado, incluidos los aportes. Es decir, el impuesto sobre sus ingresos será menor, pero el impuesto sobre la previsión será mayor.

En el VGBL, no existe tal beneficio tributario de la deducción del impuesto, sin embargo, el impuesto se centrará sólo en la rentabilidad del capital invertido y no sobre los aportes, como sucede en el PGBL. El VGBL, en realidad, funciona como un seguro de vida. Si el contribuyente falte, la familia recibe el beneficio. Sin embargo, si esto no ocurre, puede beneficiarse de la inversión realizada.

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Es importante recordar que existen dos opciones para beneficiarse de esta inversión:

  • La primera manera es hacer el rescate de la previsión, lo que contempla el valor invertido más la rentabilidad del plan;
  • La otra opción es dejar el monto invertido y elegir una renta mensual a lo largo de los próximos 10, 15 o 20 años. Este ingreso será proporcional al importe disponible para el rescate.

Antes de iniciar una previsión privada es importante que se haga una investigación de mercado en las instituciones financieras y se compare los diversos productos ofertados. El inversor necesita tener dos cuidados básicos:

  • Verificar la idoneidad de la institución en la que pretende iniciar su plan;
  • Verificar las tasas que son cobradas por esa institución.

Muchos planes se vuelven inviables financieramente debido a las tasas cobradas. Fuga de previsiones que te cubren tasa de carga – cualquiera que sea – y tasas de administración superiores al 2% al año. Al hacer esto, ya se ha librado de buena parte de los problemas.

Como en cualquier otra inversión, más importante hasta que la cantidad de capital invertido es cuánto tiempo el dinero estará trabajando para usted.

Un joven de 20 años que inicia un plan de previsión vislumbrando 30 años adelante, probablemente tendrá un retorno mayor que alguien que comienza a los 45 años, para jubilarse a los 65. Cuanto antes el inversor comienza, mejor. Pero si aún no ha comenzado, comience, independientemente de la edad. Después de todo, antes tarde que nunca.

Es importante que el inversor entienda que la previsión privada es sólo uno de los mecanismos para invertir en la jubilación. Es fundamental para el futuro financiero de una familia o individuo que haya esa planificación financiera con horizonte a largo plazo.

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Sin embargo, existen otras modalidades de inversión, además de la previsión privada, que pueden ser incluso más ventajosas, dependiendo de su perfil de inversionista y de sus objetivos. Independiente del formato elegido, lo importante es invertir. Si aún no ha comenzado, comience … ¡Ya! Hasta la próxima.

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