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Prensa dócil, economía frágil

Imprensa dócil, economia frágil Por Gustavo Chierighini (@GustavoChierigh), fundador de Plataforma Editorial Brasil.

Estimado lector, esta semana imaginaba abordar aquí una temática diferente, quien sabe tratar de otro asunto, pero confieso que fue imposible. Cuando me preparaba para intercambiar el disco un poquito, me encontré con un reportaje del Financial Times (FT) -si, aquel mismo que en años recientes nos pintaba como la verdadera y más consistente promesa de entre los BRIC.

La materia «soltaba el verbo» en un mar desbordante de obviedades para todos nosotros que aquí enfrentamos el día a día de la ganancia de expectativas en la que nuestra economía, otrora tan potente e imbatible, se ha vuelto.

El diario no ahorra críticas al estilo de gestión de nuestra mandataria, trata de la frustación en torno a lo que estamos transformando y alerta para la urgencia de aprovechar lo que queda de simpatía y confianza en nuestro modelo y pronóstico económico.

En resumen, una crítica directa y contundente. Es decir, el contradictorio generando el contrapeso a los incansables optimistas de turno, calentando el debate constructivo en torno a algo que no se alza sólo con convicciones y esfuerzo, sino también con profunda calibrado (que nace del sentido crítico activo y estimulado).

No estoy aquí afirmando que el análisis presentado por el FT es perfectamente correcto y ni siquiera que todas sus opiniones sean obviamente incuestionables, porque no es fácil interpretar y analizar Brasil. En realidad, nunca fue.

Los equívocos de analistas extranjeros son conocidos y a veces risibles (lo mismo vale para las excesivamente optimistas predicciones, emitidas en el pasado reciente por el propio folleto), pero un hecho no puede ser ignorado: pocas veces leí en nuestra prensa local una crítica tan dramática. ¿Y entonces me pregunto, eso no nos hace falta?

Creo que sí, y mucho. La sensación que queda es la de una crítica nacional suave y diluida en el día a día, fácilmente absorbida, que crea en su entorno el efecto contrario al deseado (repleto de tolerancia, resignación y peligrosa aceptación).

Un resultado parecido a lo que vivimos en el cotidiano de violencia de las grandes metrópolis (y en muchas ciudades medias y pequeñas también), ante la que reaccionamos con miedo-y creciente- condescendencia. No, nada de eso puede ser «normal».

Creo que necesitamos tomar algunas decisiones como nación. Decidir, por ejemplo, si huimos, si seremos masacrados, si intentaremos luchar para ganar en el ring en la competición internacional o si deseamos transformarnos en una promesa eterna que no se realiza nunca.

En este contexto, una prensa libre, fuerte y contundente opera como elemento catalizador, activando el sentido crítico y convocando a la sociedad para participar de un proyecto realmente viable y realizable. Sea la prensa de donde sea.

En el artículo dedicado a estas palabras a la memoria del periodista Ruy Mesquita, director del diario El Estado de São Paulo, uno de los más contundentes y firmes defensores de la libertad de prensa y del libre emprendedorismo en Brasil. Hasta el próximo.

Foto de freedigitalphotos.net.

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