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Pequeños sobreviven, alentan, pero inspiran cuidados

Por: Gustavo Chierighini (@GustavoChierigh), fundador de la Plataforma Brasil Editorial.

dinheirama posterior a la pequeña sobrevivir-animar-pero-inspirada cuidado Estimado lector, esta vez, mientras el gato aguarda vigilante en el tejado, con o sin audiencia y decidiendo si mia, duerme de tedio o desciende resignado, huir de la temática político-macroeconómica.

En su lugar, avanzar en lo que podemos denominar como la microeconomía del día a día, más específicamente en lo que se refiere al caldero hirviente de las pequeñas empresas (PE), sus vicisitudes, paradojas y paradigmas.

En pocas palabras, un universo que no tiene nada banal y está lleno de significado, por una razón muy razonable: su alcance. Es en esta ebullición que se fortalece el gran engranaje generador de empleos en Brasil y en el mundo.

Y no es en otro ambiente que se observa, sea en economías más maduras, emergentes o bolivarianas (aquí es el momento de la carapuza, cada uno pone a que haga más sentido), uno de los más fértiles y potentes vectores de innovación tecnológica de la vida contemporánea .

Pero no sólo de business glamour vive una PE. Con o sin sex appeal, sus desafíos atravesan la fuerza inexorable del tiempo, con una capacidad de perpetuación que intriga gestores, especialistas y libres observadores.

En ambientes más hostiles a los negocios (nuestro país es internacionalmente reconocido por la hostilidad al ambiente de negocios), su ecuación adquiere contornos de supervivencia, donde la interferencia (o ausencia total) del estado, la inseguridad jurídica y los paradigmas de gestión y mentalidad aplicados al funcionamiento operativo, compiten por el premio «Quién entorpece más».

A pesar de la bizarra competencia, observamos una creciente resiliencia (y fortalecimiento) de los pequeños – un escenario que desafía la lógica, los contratiempos, a veces la propia macroeconomía e invariable soterran algunas banalidades corporativas de cartilla (que raramente sobreviven a una mirada más crítica) .

Y no es con poco sentido crítico que los gestores de las PE’s son forjados. Es vital y parte integrante de la conducción cotidiana, por el simple hecho de que una estructura operativa PE no puede sobrevivir a ciertas ineficiencias, y por ello no puede lanzarse a experimentos bobinas y otras molestias corporativas.

Es también un hecho que algunos bordes, si mejor recortados serían rápidamente convertidos en mayor robustez económica, mayor potencial de crecimiento, y quién sabe, en muchos casos, en la obtención del salvo conducto para figurar entre los medios y grandes.

Y en el menú de aristas, hay diversidad para todos los paladares. Desde la dificultad de apurar y gestionar un flujo de caja confiable, pasando por la deficiencia técnica en construir proyecciones factibles, hasta los descuidos con los patrones contables y los controles internos.

Hay muchas otras dificultades, pero una sopa dosificada con sentido común, flexibilidad inherente al pequeño porte, capacidad empresarial, buen respaldo técnico gerencial y un buen estante de productos o servicios puede transformar la aventura del emprendedor en una jornada de realización impar.

Esto sin hablar de la certeza inequívoca de la contribución a un capitalismo mejor y más sano. En este contexto, pocas iniciativas por la sostenibilidad económico-social serían más eficientes que las pequeñas empresas. Hasta el próximo.

Foto business and measure words, Shutterstock.

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