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Parado, nadie es capaz de cambiar nada (ni enriquecer)

Siempre oí (y creí) que la vida y las cosas son como son. Sin embargo, con el tiempo (y la ayuda de la teoría de Einstein) percibí que «todo es relativo». Entonces, ¿por qué la vida tiene que ser gris si podemos pintarla de azul? ¿Por qué tenemos que ser idiotas, arrogantes y egoístas, si podemos ser personas que promueven el bien, viendo el retorno financiero como consecuencia de la dedicación y de un buen trabajo?

No hace mucho, pasé por una etapa de mi vida que dejó las cosas muy claras para mí: la mayoría de nuestras «amistades» duran tanto como el interés que la gente tiene en nosotros.

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De hecho, cada uno ve la vida (y las personas) de la manera que mejor le conviene. Esto, en la práctica, significa que los bandidos se vuelven pequeños (y viceversa) a la velocidad de la luz y el cambio ocurre sólo en los ojos de los espectadores, y no en la realidad. Los medios de comunicación tienen ese poder de transformación porque las personas son sugestionables y extremadamente volubles.

Entonces, si nos apegamos a la seguridad y reconocimiento de terceros, estamos construyendo nuestra felicidad en el terreno del otro y, peor, sobre bases muy flojas. ¡Nada es para siempre! Los hijos se pelean con padres, hermanos, abuelos, no hay ninguna relación humana intocable, inquebrantable y sagrada.

Preocúpate contigo. Eso mismo, tienes el deber y la obligación de cuidar de ti para ser una persona mejor, vivir mejor, y aprovechar esa vida que es tan corta. Así, y sólo así, podrá cuidar bien de quien ama. Y si ellos se vuelven contra usted, todo bien, su amor propio le ayudará a superar ese trauma y continuar su camino.

Como el gran JC: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» Creer en Él o no, es innegable el poder de esas palabras, pues, sin amor propio, no hay horizonte, esperanza y continuidad.

Hubo un tiempo que yo aplicaba esa regla mejor que nadie, después me convencí de la necesidad de tener más vida social, y luego se convirtió en una «patología». Ahora estoy a poco me cuidando y a punto de volver a un estado más cómodo, donde me basto y mi familia me complementa. Nunca dejes ese estado.

Por supuesto que voy a extrañar a la gente, después de todo formaron parte de mi vida. Pero mi amistad nunca bastó de la manera que ella era, entonces el recuerdo será todo lo que tendremos. Ya no quiero que el tiempo cuida de nada, pues el pasado debe quedarse en su lugar: en el pasado, sirviendo a un único propósito, el de aprendizaje.

La vida debe seguir su rumbo, de preferencia evolucionando. Había olvidado que buena compañía era y cuánto perdí estando lejos de mí mismo. ¿Estás cerca o lejos de tu mejor versión?

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En este punto, hay un lector que se pregunta «fresco de Renato, pero ¿cuál es su relación con todo el dinero?». Yo respondo: ¡relación íntima y total! El dinero sólo sirve a quien no es su esclavo, a quien entiende su papel y busca siempre evolucionar como persona. Todos los demás son y serán siervos del dinero. Y tú, de qué lado está? Asuma el volante y tenga ganas de cambiar. ¡Gran abrazo y hasta la próxima!

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