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Para la audiencia: Brasil y sus enseñanzas al mundo

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Para a platéia: Brasil e seus ensinamentos ao mundo Por Gustavo Chierighini, fundador de Plataforma Editorial Brasil.

Estimado lector, ante todo necesito declarar la inmensa e implacable pereza que siento (desde que eso empezó) al escuchar los gritos ufanistas de revancha que emanan de algunas autoridades, y eventualmente de algunos empresarios brasileños, con el objetivo de firmar la reciente posición económica de Brasil ante Europa, el pedazo del planeta que actualmente padece en franco declive.

Lamentablemente, esto no ocurre sólo en la asamblea general de la ONU, sino en diversos otros ambientes donde convivimos y nos hacemos representar ante el mundo que nos observa con admiración.

El hecho es que el momento podría ser aprovechado para apuntar nuestros caminos y explicitar las propuestas concretas de solución que podríamos ofrecer, si es que podemos ofrecer algo. Sería también el grande y, ese sí, magnífico momento para mostrar al mundo que, aunque nos encontramos en un momento más sólido y económicamente fundamentado, no dejamos ni dejaremos de hacer la lección de casa, justamente por atribuir a su realización en el pasado, motivo principal por nuestro éxito actual.

Pero, sobre todo, sería una gran oportunidad para el silencio seguro y confiado, típico de quien no necesita probar nada a nadie, pues dicen que los números hablan por sí mismos (aunque no estén tan buenos). Ciertamente algo mucho más marcado que fanfarrear sobre los propios éxitos, en una muestra de profunda inseguridad y sentido de inferioridad latente.

Me sorprende que haya tanta admiración y temor por la economía china, al mismo tiempo que percibo tan mínima observación sobre el comportamiento chino al principio de su ascenso como potencia industrial, a mediados de los años setenta.

Fue la primera nación que se despojó del inmenso y multifacético universo de países en desarrollo (marco al que Brasil pertenece desde los años cincuenta). Pero en la crisis del petróleo, cuando las naciones ricas jugó al borde del abismo, ellos estaban allí, participaban en los foros mundiales, del consejo de seguridad de la ONU ya como miembros permanentes y de todas las asambleas de la institución, pero jamás se escuchó de ellos una sola bravata, un solo discurso vacío, una única demostración retórica de auto-afirmación.

Al contrario, siempre se posicionaron actuantes, pero centrados. Confiantes, altivos, pero repletos de sobriedad. Pero, mucho más importante que eso, permanecieron disciplinadamente haciendo la lección de casa.

Es cierto que ya hemos sido víctimas de análisis equivocados, dudas preconcebidas y generalizaciones baratas. Pero creo que no necesitamos cometer los mismos errores a causa de eso. ¿Cuál sería la ventaja? Estados Unidos y las naciones de Europa ya se sumergieron en el abismo más de una vez, y de allí resurgieron como el fénix. Esperamos que así ocurra, sin el buceo, por favor.

Pero forma parte del «ADN» de una gran potencia a la aversión al infantilismo internacional. De ella se espera altivez, ejercicio de poder, pero con madurez, siempre. Ya es hora de dejar las palabras vacías de lado. Necesitamos preocuparnos menos con la audiencia y más con el perfeccionamiento de nuestros fundamentos.

Necesitamos, urgentemente, madurar como nación.

Foto de sxc.hu.

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