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Nueve errores (o más) en el mercado de valores

dinheirama post-nueve errores cuotas de los mercados Las historias de inversores pueden enseñarnos muchas cosas. Algunas están repletas de éxito y buenas ganancias y otras amargan gordos perjuicios. Cuando el objetivo es aprender, debemos prestar mucha atención a estos acontecimientos, independientemente del resultado – aunque sea más agradable ganar que perder. Se van los tostones y se quedan las lecciones.

Recientemente, un gran amigo me contó su experiencia con la bolsa de valores que puede servir para mucha gente no repetir las mismas conductas. Los resultados de las inversiones están íntimamente ligados a las conductas de las personas y su relación con el riesgo.

Recurriendo al acervo de las Finanzas Comportamentales, podemos entender que ellas adoptan modelos decisorios basados ​​principalmente en la referencia de otras personas, en las vivencias pasadas y también sufren influencias de las circunstancias. El caso de este mi amigo refleja bien estas posibilidades.

En mayo de 2008, el Ibovespa pasaba de los 70.000 puntos y las noticias en la prensa hablaban continuamente en la valorización de los papeles. Las historias sobre jóvenes usuarios de los sistemas caseros que los corredores estaban haciendo buenas cantidades eran frecuentes. La bolsa a menudo era asunto en la rueda de amigos, que sugerían, opinaban, hacían sus análisis y recomendaban sus estrategias.

Justamente en este momento, mi amigo recibió una cantidad de un servicio extra y decidió aplicar en acciones. Sin escuchar a ningún experto, comenzó a buscar alternativas buscando en Internet. Llegó a la Petrobrás, imaginando que el pre-sal sería un gran sesgo de valorización de la compañía.

Después, leyó una noticia que decía que Usiminas iba a vender buques para Petrobrás y también compró acciones de esta empresa. En dos clicks, todo su dinero ya estaba aplicado. Él me contó que imaginaba comprar y vender regularmente, y que eso sería sólo la primera operación, pero como todo su tiempo era consumido en el trabajo, acabó quedándose sólo en esa.

Después de aquel determinante mayo, en función de factores internos y externos, el Ibovespa comenzó a declinar. En octubre del mismo año, llegó a la casa de los 30.000 puntos y, con él, las acciones de Petrobras y de la Usiminas iniciaron un descenso de ladera acentuada.

Sin querer realizar el perjuicio, ese amigo inversor no vendió las acciones, siempre aguardando una «mejor oportunidad». Pero ella no vino y, 64 meses después, su inversión vale el 27% del valor inicial.

¿Podemos identificar los errores cometidos por nuestro amigo y con ellos aprender? Vamos a intentarlo:

  1. Entrar en el momento de pico en el mercado tal vez no sea la mejor hora. Después de él siempre viene un descenso;
  2. Seguir la euforia de la manada no siempre es la mejor actitud. Sólo porque todos están haciendo, eso no significa que usted deba hacer lo mismo;
  3. No escuchar a los expertos e imaginar que solo puede tener buenos resultados en un mercado altamente especializado;
  4. Decidir solamente con base en pocas noticias que salieron en la prensa;
  5. No considerar la injerencia del gobierno en Petrobras;
  6. Invertir solamente en dos acciones;
  7. Invertir todo el dinero extra recibido en ese mercado;
  8. Imaginar que podría acompañar sus inversiones sin disponer de tiempo para eso;
  9. Permanecer con acciones que están presentando devaluación histórica.

¿Has encontrado algún error? ¿Está de acuerdo con estos que se han encontrado? Deja tu opinión en el espacio de comentarios abajo y hasta la próxima.

Foto de índice de carga, Shutterstock.

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