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¡No seas rico, sea próspero! Es diferente (y mejor)

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Comienzo este texto con una pregunta: ¿qué deseas en la vida? Sí, esta es una pregunta muy amplia, pero es probable que usted tenga una respuesta similar a la mayoría de la gente.

«Quiero progresar en la vida», «Quiero tener estabilidad en mi trabajo», «Quiero formar una familia y proporcionar comodidad para todos», «yo quiero ser reconocido en mi campo de estudio y el trabajo», «Quiero construir una empresa rentable» son respuestas con frecuencia.

El cavar más profundo, podemos traducir casi todas las respuestas de una manera más directa: «Quiero ser rico». ¿Por qué queremos ser ricos? Porque en nuestra mente la riqueza tiene relación directa con la felicidad. Hum, perciba que estamos en busca de la felicidad, y pensamos que la riqueza puede comprarla.

El problema con esto es que formamos (de forma consciente o no) un vínculo entre felicidad y consumo. Es un hecho que realmente experimentamos una sensación placentera cuando compramos algo, pero eso es pasajero.

Considerando que siempre habrá un coche mejor, una casa mejor, ropa mejor, etc., entrar en esa ola hará de ti un prisionero del consumo, y eso nunca tendrá fin.

Lectura recomendada: Comprender la relación entre el placer y el consumo, y escapar de ella!

¿Los ricos son más felices que los pobres?

¿Conoces a Suiza? Yo nunca fui allí, pero ya he investigado acerca de ese país. Es un lugar muy desarrollado. Ellos no saben lo que es pasar hambre. Los servicios de salud y transporte público son excelentes.

Todos los jóvenes tienen acceso a grandes facultades y prácticamente no hay desempleo. También no hay sobrecarga de trabajo. Como si no bastara todo eso, ellos tienen toda Europa, con su rica historia y cultura, a disposición para ser explorada. ¿Ricos así, ellos son más felices que los brasileños?

¿La vida por aquí? No necesito describir nuestra situación, ¿verdad? Contraste total con Suiza. Estamos mucho más cerca de la pobreza que de la riqueza. ¿Somos más infelices que los suizos?

Curiosamente, lo que observamos es lo opuesto. Suiza presenta altos índices de suicidio, que es una actitud normalmente ligada a una profunda insatisfacción con la vida. Ya en Brasil, tenemos un pueblo predominantemente gentil, alegre, hospitalario y solidario.

Esto quiere decir que la pobreza tiene relación con la felicidad? Claro que no. Todos necesitamos suplir nuestras necesidades básicas (y otras ni tan básicas así) para ser felices.

Lectura recomendada: Entender lo que es la felicidad financiera y por qué el dinero es tan importante

La prosperidad y la felicidad

Hay un gran desafío para todos nosotros, que es equilibrar la influencia que los bienes materiales ejercen sobre nuestras vidas y nuestras expectativas futuras. Arriesgo decir que nuestra felicidad está mucho más relacionada con los pequeños placeres (que cuestan poco y que experimentamos junto a las personas que amamos) que con la riqueza material abundante.

Por exclusión, la felicidad es lo que terminamos olvidando de hacer y sentir mientras estamos en una búsqueda loca por la riqueza. Es aquí donde necesitamos entender la diferencia entre riqueza y prosperidad.

Las personas que son prósperas no son personas ricas, sino personas que están en el camino de convertirse en ricas. Esto es algo que ocurre poco a poco, a lo largo de la vida, y no sólo en el aspecto material de la riqueza, sino también en otras áreas importantes, como la relación con otras personas, el equilibrio emocional, el crecimiento intelectual, la vivencia de otras culturas y etcétera

Por ejemplo, ser próspero es comprender que si usted es invitado a ocupar un cargo superior en su trabajo, aunque el salario sea el mismo, usted pasará a ser más rico, pues conocer a personas, lugares y experiencias nuevas, además de ampliar sus habilidades.

Otro ejemplo es el matrimonio, situación en la que usted se vuelve más rico en el área afectiva, social y quizás incluso material, cuando la pareja une sus rentas y lo administra con inteligencia.

Teniendo esta visión, usted deja de esperar para ser feliz solamente cuando tiene mucha riqueza material y como bonificación (no como objetivo final) es muy probable que usted se vuelva más rico materialmente también.

Lectura recomendada: 3 Decisiones a su vez el dinero en la herramienta de la felicidad

conclusión

El punto más relevante de todo esto es que prestando más atención a la prosperidad que a la riqueza usted pasa a sentirse feliz a lo largo de toda la vida (la jornada es lo que importa), aunque la riqueza no venga. Esto también te libera de esa obsesión enferma por enriquecerse, que termina «robando» todos sus días.

En fin, la prosperidad no tiene relación con el dinero que usted tiene o con la renta que usted genera; ella tiene relación con su voluntad de querer asumir la postura correcta ante la vida. Es la actitud que libera y enriquece de verdad, no el dinero (él siempre será consecuencia). ¡Hasta la próxima!

Foto «Happiness», Shutterstock.

¡No seas rico, sea próspero! Es diferente (y mejor)
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