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No haga con los demás lo que no quiere que hagan con usted

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Ah, el buen sentido – todos defienden, todos dicen practicar, pero la mayoría ni siquiera sabe lo que es. Admito, no es algo simple de describir. Es un concepto, una idea, algo subjetivo, que sólo existe en nuestras cabezas y en el diccionario.

¿Y cómo saber cómo es algo que no existe? Bueno, crea, es posible. El buen sentido no se enseña por las palabras, sino por el ejemplo.

Entonces olvide esta conversación de «cobrar buen sentido», si, en realidad, usted no sabe qué es eso. He escrito un texto completo sobre el ejemplo: Camine sus palabras: un ejemplo vale más que Mil Delas.

No tan «bueno» sentido así

Volviendo al sentido común, hay que decir que, aunque es «bueno», es algo un tanto peligroso. Y el mayor peligro es creer y confiar en el sentido común de los demás.

Yo recuerdo que, en la época en que era dueño de una empresa con más de 30 colaboradores, no era inusual en las reuniones entre los socios hablar de que ciertas cosas «eran cuestión de sentido común».

Es decir, no necesitábamos crear una regla, documentar, pues era «esperado» que las personas no actuaran (o actuasen) de cierto modo.

Ah, sí, ya he hablado del peligro de las expectativas en otra ocasión, ¿recuerdas? Si no, lea haciendo clic aquí.

Bueno, sumado el peligro de la expectativa al completo relativismo del sentido común, ni necesito decir que el resultado era casi siempre desastroso.

Al final, el «buen sentido de uno» puede no ser «tan bueno» como el del otro. En la duda, se comunique de forma clara acerca de lo que se espera en una relación.

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Mire dentro de usted

Lo interesante del «sentido común» es que, aunque todo el mundo habla de él, la cosa no es tan obvia como «sí y no». Es necesario un tanto de autocrítica, algo que falta desde que el «hombre resolvió salir de la cueva».

El concepto es tan simple que llega a ser tonto. Básicamente, que «no se debe hacer a los demás como te gustaría que te hicieran a ti.» Caraca, pero es sólo eso? Eso es todo. La dificultad, sin embargo, está en «parar, respirar y pensar».

El comportamiento estándar es defenderse de la forma más rápida y agresiva posible. Y, así, no sobra tiempo para pensar en lo que no quisiéramos que hicieran con nosotros.

De otro prisma

Hay quien dice «haga para los demás lo que quisiera que hicieran para usted». Bonito, sin duda, pero hay un peligro enorme oculto: al hacer algo que nos gustaría recibir, automáticamente creamos expectativas; ¡amigo, crea serpientes, pero no creas expectativas!

Esta frase es nada más que otra versión de «dar para recibir». Por eso, funciona mejor «no hacer lo que no quisiera que hicieran», después de todo, aunque «haga algo bueno», seguramente no quisiera que alguien te diera un regalo esperando otro.

¿Por qué quisiste, no? Al final, «la frase del sentido común» funciona en ambos sentidos.

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conclusión

En teoría, la cosa parece muy simple y eficaz. Pero el mundo no sería tan caótico si la mente humana era tan lógica. Hay mucho entre saber la teoría y ponerla en práctica.

Lo bueno es que no todo está perdido. Hay un «duplinha» que es capaz de ayudar en esta evolución: la práctica y el hábito. La primera lleva al segundo.

¿Sabes esos pésimos hábitos de los que te gustaría deshacer? Fue la práctica que lo llevó a consolidarlos. Con los buenos es lo mismo, echa un vistazo a este video:

Si usted practica el «sentido común», pronto se convertirá en un hábito y, por consiguiente, su vida hará mucho más sentido y será mucho más ligero, para usted y para el resto del mundo.

Topa el desafío de, además de perder esos «quilitos», practicar también la autocrítica? Desafío lanzado y espero su comentario contando su viaje. ¡Un abrazo y hasta la próxima!

No haga con los demás lo que no quiere que hagan con usted
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