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Niños consumistas: un peligro creciente y un desafío para los padres

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Hoy quiero llevarlo a reflexionar sobre un asunto importante y poco tratado: el consumo infantil. Y no escribo motivado sólo por teoría. Soy padre de un chico de casi 4 años, y experimento y me preocupa por este tema.

Usted sabía que esos pequeños, adorables, desordenados e inteligentes seres son responsables de mover un mercado de (pasmem) más de 50 mil millones de reales, sólo en nuestro país? Y que los datos del IBGE ya están desactualizados.

Con el fin del año aproximándose, las expectativas de los niños en relación a los presentes aumentan. De igual forma, las campañas publicitarias y las estrategias de marketing dirigidas a ese público.

Entonces es pertinente tratar algunos puntos sobre esa cuestión, que servirán incluso para cualquier momento de la vida.

Niños y la compulsión por compras

La compulsión por compras no es algo exclusivo de los adultos. Desafortunadamente, ella afecta a los niños, y depende en gran parte de su exposición al tema (TV en especial, internet y otros medios), a los hábitos familiares, ya las características sociales del grupo que participan.

Los niños aprenden muy rápido, pero de forma diferente a los adultos. Debido a su visión «mágica» o lúdica, no diferencian la imaginación de la realidad.

Cuando la propaganda de la margarina muestra aquella familia (y el perro) todos hermosos, sonriente y desbordando alegría, los niños interpretan esto como una verdad absoluta. Si todos pasan aquello en el pan, quedarán así.

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Aquel cereal, que según la propaganda, sea comido por ellas, va a darles la misma fuerza de un león, hará que realmente piensan que eso sucederá.

Ahora imagina: si ellas ya se agitan al ver esos productos simples en los estantes de los supermercados, piense como se sienten en relación a los juguetes y similares, que tienen una acción mucho más directa en la experiencia e imaginario de ellas.

Ahora piense también en la «guerra» de todos los fabricantes, con sus diversos productos, en el intento de imprimir en la mente infantil su deseo de poseer todo aquello.

Listo! Mente ávida por conocimiento, deseos sin control, falta de comprensión sobre el valor del dinero. Resultado: presa fácil.

Contribuir con el problema

Como si no bastara el bombardeo publicitario en la mente infantil, muchas veces el problema es ampliado dentro de la propia casa, por los padres o responsables.

Por un lado, ellos mismos pueden ya ser «esclavos del consumo» y serán naturalmente un ejemplo (negativo) para sus hijos.

Por otro lado, como hoy, en la mayoría de las familias, padre y madre trabajan fuera de casa y se quedan poco tiempo con sus hijos, terminan por querer compensar la ausencia con «cosas».

Esto es muy peligroso, pues rápidamente los niños van a asociar que pueden manipular a sus padres con chantajes, rabietas y cosas del tipo, para conseguir los objetos que desean, ya que faltan experiencias de relación con ellos.

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Otro problema que no puede ser ignorado y debe trabajar con los niños es el problema de la baja autoestima y la intimidación, tan frecuente entre los niños.

Si el niño no usa una ropa de marca famosa o de moda, no usa el tenis del momento, no tiene la mochila bacana, ni el smartphone recién lanzado, se convierte en blanco fácil de chasque, y pasa a ser aislado por los colegas.

Cabe a los padres anticiparse a estos hechos, y ya preparar a sus hijos para cuando esas situaciones lleguen. Deben enseñarles a lidiar con eso de una forma más natural, no importando con los posibles «ataques», si es el caso.

Los niños que reciben atención adecuada de los padres se sienten más seguros, y enfrentan estos problemas con más facilidad.

Dos consejos muy simples para mejorar las cosas

Estos dos consejos están presentes en gran parte de los contenidos dirigidos al tema, y ​​que normalmente son escritos por psicólogos y psicopedagogos.

Son cosas simples, hasta obvias, pero que por los más variados motivos, no han sido practicadas por los padres modernos.

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Sugerencia 1: Establezca límites para los deseos de consumo de sus hijos

Como es muy difícil regular toda su exposición a los medios de comunicación, entonces converse con ellos y explique que no pueden tener la mayoría de las cosas que desean.

Algunos padres se sienten muy mal por no poder satisfacer el deseo de sus hijos. Pasan poco tiempo con ellos y en esos momentos todavía tienen que «negar» los pedidos de los pequeños.

Sí, hazlo por ellos. Establecer límites y dejar que el niño experimente la frustración, son experiencias muy importantes para que tengan un desarrollo psicológico saludable a lo largo de la vida.

Sugerencia 2: Separe el tiempo de calidad para estar con los hijos

Hay una gran diferencia entre pasar tiempo con ellos y pasar tiempo de calidad con ellos. Entender calidad como atención plena.

Interactúa, conversa, juega, juega, corre, oculta. Participe plenamente del mundo imaginario de ellos, aunque sólo por una hora en el día, sea en casa o en otro lugar.

Abrace, bese, toque a sus hijos varias veces, colóquelos en el regazo, cuente historias, asistan programas educativos juntos. Enseñe que hay experiencias simples, divertidas, y alegres, que no cuestan dinero, sino que satisfacen sus anhelos y emociones.

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conclusión

Practicando estos consejos en medio de una sociedad que cultiva el «tener», usted y su familia se dará cuenta rápidamente de que «ser» cuesta mucho menos y satisface mucho más.

Los desafíos existen, pero es usted que está en el control de su vida (y de su familia). ¡Entonces, manos a la obra! ¡Sus hijos también agradecen! ¡Abrazos y hasta la próxima!

Niños consumistas: un peligro creciente y un desafío para los padres
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